Alimentos macrobióticos

From: Dora
Sent: Domingo 1 de Junio de 2003 17:10
Estimado Conrado:
Le escribo para felicitarlo nuevamente, esta vez por el programa del domingo pasado; quede fascinada con sus comentarios.
Quería comentarle sobre el ñame y la raíz de loto, sobre los cuales usted también habló. El ñame es como una batata (un tuberculo), y la raíz de loto es como una zanahoria pero con raíces blancas. Ambos son también ingredientes de la dieta macrobiótica, como el hokkaido sobre el que le pregunté anteriormente.

Cuba sin Fidel
Por último le quiero hacer una pregunta: ¿Qué piensa usted que pasará cuando Fidel Castro muera,
y Cuba quede a merced de EE.UU.?
Lo felicito nuevamente, y le agradezco lo mucho que se preocupa por las inquietudes de sus oyentes.

Estimada Dora:
Respecto de su última pregunta, creo que Cuba ya estaría a merced de EE.UU. si no contara, además del liderazgo de Fidel Castro, con la decidida voluntad de la mayoría del pueblo cubano de resistir a la agresión permanente del estado vecino. Los grandes líderes lo son en la medida en que expresan la voluntad de sus pueblos, y el logro de los objetivos de una nación depende tanto de los gobernantes como de sus gobernados.
En 1988 conversé en Buenos Aires con los integrantes del "Ensamble Granada", un grupo de artistas -músicos y cantantes- de la Oficina Soviética de Intercambio Cultural con Latinoamérica..
Hablábamos de la crisis de la Unión Soviética, y les pregunté si se debía a las dificultades económicas que estaban padeciendo. Una bella soprano, que se encontraba junto a su marido, tenor, un ruso de gran estatura, largos cabellos y cerrada barba, rubio y de ojos azules como ella, me contestó: "No, no se trata de problemas económicos. Se puede vivir sin nada, pero con el espíritu alto. Y nosotros perdimos el espíritu."
Integraban el grupo personas de actitud franca y abierta; no eran ni toscos ni de piel oscura y expresión huraña, como los pinta la caracterización racista que difunden los norteamericanos.
Y tampoco eran ateos ni materialistas, como pretende esa misma propaganda, sino que asumían valores estéticos superiores, y señalaban al espíritu como motor del proyecto soviético, y a su pérdida como la causa de su decadencia.
Si el pueblo cubano pierde su espíritu de dignidad y de independencia y se deja subyugar y finalmente envilecer por las tentaciones que le propone el país ateo y materialista vecino -que anhela volver a convertirlo en el garito y prostíbulo que fue en la época de Fulgencio Batista- no habrá Fidel ni Che que puedan evitarlo.
Se ha dicho que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. Creo que podemos contemplarnos a nosotros mismos, y preguntarnos en qué medida la ineptitud y la corrupción de nuestros gobernantes se ha originado y se mantiene por la actitud de cada uno de nosotros.

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