Nostalgias de un argentino tanguero en Nueva Jersey

From: Jaime Goldstein (New Jersey, EE.UU.)
Sent: Viernes 31 de Agosto de 2001 04:03 PM
Estimado señor: No creo que haya otra música que reúna las condiciones
que hacen que el tango sea tan penetrante. Esto es cierto para quienes
conocen y aprecian el 2x4, por supuesto.
Hace muchos años tuve la "necesidad" de escribirle un poema a mi "vieja". La nostalgia de haber emigrado a USA me dio las herramientas.

                        A MI MADRE
Hay cosas en nuestra vida que no pueden repetirse:
una es poder revivir, otra es el amor primero,
otra el amor verdadero,el de la madre, por cierto;
ese corazón abierto que, lleno de desinterés
se entrega y que, a su vez, nunca recibe su premio.
Es la madre para el hombre como un penacho de fama,
como un ave que en la rama, libre, otea el horizonte.
Es la cima, es el monte, es la dulzura infinita,
es la pena, es la cuita, es la más pura verdad...
¡Ni Dios es como mi madre, ni Dios, ni la libertad!

¿Que le parece? Saludos. Jaime.

Estimado Jaime: Gracias por su mensaje y por su poema, muy sentido y lleno
de nostalgia.
Me gustaría saber por qué se fue a USA, si fue por trabajo o estudio, o
para evitar que lo mataran los criminales del "proceso".¿ Dónde está usted
ahora? Me interesaría que me cuente más de su vida actual y de su interés
por el tango. Afectuosamente,
Conrado.

P.D. Espero que no le parezca mal la versión de su poema, que le devuelvo
con sugerencias de correcciones, para ajustar con exactitud su métrica.
(Dicto un taller literario en una biblioteca de Bahía Blanca) Si usted
escribe, gustosamente le revisaré los textos que quiera enviarme.

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From: Jaime Goldstein (New Jersey, EE.UU.)
Sent: Domingo 2 de Septiembre de 2001 11:45 AM
Estimado Conrado: Antes que nada, gracias por ponerme en mi lugar, en cuanto a mis "veleidades" poéticas. Ya me pasó otra vez, con el escritor Luis
Ramicone, a quién le escribí para preguntarle qué le parecían mis poemas.
Me contestó con todo tacto, diciéndome que notaba las ganas de hacer las cosas, pero la falta de escuela. Somos amigos desde entonces.
Pero yo no quiero hablar de mí, ya que mis "poemas" son una forma de encauzar mis nostalgias. Eso sí, le voy a ir mandando, de a poco, algunas cositas que fuí haciendo desde que era un niño, y usted dirá.
Otra vez, muchas gracias. Nada me hace tan feliz como la honestidad.

Bueno, yo salí de mi Argentina el 3 de enero de 1964, con mi esposa y dos hijas de 7 y 4 años. No veía futuro para mí, debido a mi "incapacidad" para verlo. Otros familiares y amigos se abrieron camino donde yo no supe hacerlo.
Mi interés por el tango fué cosa natural. Yo soy como el tango: simple, sincero y leal. Además, tuve la oportunidad de tener contacto directo con figuras como
Don Osvaldo, Caldara, Ruggiero, Jorge Vidal, Raúl Kaplún, etc., y se me metió en la sangre. Actualmente estoy "jubilado".
Es muy dificil ser "gringo", aún en la mejor de las condiciones. La ventaja es que aquí pude darle un futuro a mi familia. Mis hijas se casaron y me dieron ocho nietos (cuatro cada una). Ellas están bién, lo que me permite disfrutar los años que me quedan, sin tener que dejar de vivir para poder ayudarlas.
Para alguien a quien no le gusta hablar de sí mismo, creo que se me fue la mano.
Estando en 5º grado, en una escuela de Las Flores, escribí un poema que mi maestra me hizo recitar:

¡Dónde están esos guerreros
que lucharon hasta el fín
al mando del glorioso jefe
Don José de San Martín!
¡Dónde estàn esos guerreros
que treparon como gatos
pasando entre dos montañas
por el paso de Los Patos!

Lo lamento amigo Conrado; usted me lo pidió.

Vivo en Nueva Jersey, y no me pierdo ningún festival de tango. Hace un par de meses fuimos a ver a Marga Mitchell, la esposa del bandoneonista Raúl
Jaurera. Esa mujer canta el tango como los dioses. Además, tengo una colección de tangos que me permite disfrutarlos cada vez que se me presenta la oportunidad. Todos mis amigos son tangueros y el tango es para nosotros frecuente tema de conversación.
Ahora, más en serio, acepto toda ayuda que me permita escribir con más propiedad, porque me gusta hacerlo, y quisiera hacerlo mejor.
No se pierda,
Jaime.

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Miércoles 5 de setiembre de 2001
Estimado Jaime:
Su carta revela una humildad y una calidad humana poco común.
La transcribo íntegramente, porque en esta época en que no abundan la humildad ni la sencillez, conocer a personas como usted alegra el corazón.
Su poesía de niño enorgullecería a cualquier maestra de quinto grado -que ignoro cómo se llama ahora, porque soy especialista en Filosofía de la Educación, no en reformas burocráticas como la que está destruyendo actualmente a la escuela argentina.
Le envidio el privilegio que ha tenido de conocer personalmente a los grandes artistas que menciona. Quienes escuchan "Terapia Tanguera" saben que mis violinistas preferidos son Elvino Vardaro, Alfredo Gobbi y su paisano Israel Kaflun, tres músicos llenas de sentimiento y emotividad.
En mi programa de este domingo expliqué una vez más que el tango es, de hecho, obra de unos pocos "gallegos" -José Martínez, Mariano Martínez (Mores)- y de centenares de italianos del sur y de judíos, a quienes une la misma sensibilidad, el mismo amor por la familia, el mismo aprecio por la sinceridad y la amistad.
¿Quién otro que no fuera calabrés, siciliano o hebreo hubiera podido ponerle música a "Si no me engaña el corazón" (Mauricio Misertzky), "La mesa de un café" (Israel Kaflun) o "Dónde estás" (Manuel Bernardo Sucher) , por no citar las obras de Bernstein, Spitalnik, Rubinstein, Gosis, los hermanos Lípesker...

Estimado compatriota y amigo: Vuelvo al tema inicial de su carta, para reiterarle mi ofrecimiento de revisar sus escritos. Me agrada que me haya enviado algunos, ya que actualmente es difícil dedicarse a enseñar, porque cuesta encontrar discípulos.
Confucio dice que el maestro debe aceptar a todo aquel que le pida que le enseñe: "No he privado a nadie de mi enseñanza, ni siquiera a quien vino a pie y no podía pagar sus estudios más que con un paquete de vianda seca". (Conversaciones de Confucio, IV, 7, 7)
Espero que, cuando visite nuestro país, venga a tomar mate a mi casa y traiga un paquete de Criollitas.
Afectuosamente,
Conrado
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