Farabute

Por el doctor Eduardo Giorlandini


"Farabute" es un tango de Joaquín Barreiro y Antonio Casciani. El primero, músico y compositor, según datos de Horacio Ferrer, trabajó generalmente en Montevideo; el segundo, conocido como "El Canillita Poeta", fue un poeta lunfardo, que comenzó como letrista con dos temas grabados por Gardel: uno es "Farabute" y el otro "Un Año Más". Escribió también las letras de "Seco...noce", "Justino no más", "Tristeza" y "Se Murió de Amor".
Casciani formaba parte de un grupo de músicos y poetas uruguayos, todos canillitas. Era un canillita noctámbulo y un anarquista pacífico. Según un relato que hizo Diego Lucero (Luis Sciutto, su nombre de familia), cuando Gardel se encontraba trabajando en Montevideo, Casciani lo veía con alguna frecuencia pero no se animaba a entregarle el tango del que él había hecho la letra. La admiración y el respeto que tenía por "El Zorzal" generaba una enorme inhibición hasta que un día se acercó a Gardel y le dijo que tenía un tango, con palabras entrecortadas. "El Morocho" le dijo que no se asustara, que le mandara el tango al hotel. De tal modo, el canillita poeta dejó un rollo en la portería del hotel "Lanata". Poco después, Gardel grabó el tango.
Así que por la antigüedad de la letra se puede deducir la antigüedad del uso de la palabra "farabute", no solo en Uruguay sino también en la Argentina. Cuando se habla del lunfardo, en realidad, no deberíamos limitarlo a Buenos Aires, pues como mínimo podemos conceptuarlo como lenguaje rioplatense.

Pero, ¿qué es un farabute?
La palabra tiene raíces españolas e italianas. En español es faraute y en italiano es farabutto, que significa muchas cosas: pícaro, pillo, bribón, estafador, canalla, miserable; es, en italiano, también, un imbroglione, un birba o un trufattore.
La voz faraute, para los españoles, desde antiguo, tuvo muchos significados. Era una especie de correo, el que llevaba y traía mensajes; el que al principio de la comedia recitaba el prólogo; el entremetido que creía que podía disponerlo todo y también un intérprete.
Por la forma en que el letrista Casciani utilizó la palabra, ésta se acerca más al italiano que al español. En el lunfardo significa varias cosas, se usa con gran flexibilidad y numerosas aplicaciones, pero existe un común denominador, que estriba en la descalificación que se hace de un hombre; invariablemente, el hombre porque no se le asigna el calificativo a una mujer, de modo que no existe una mujer farabute o farabuta. Por lo menos, en la poemática lunfarda, incluyendo la letrística tanguera.
En ésta, aparece también el tango "Ivette", de Costa Roca:

"¿No te traje pa' tu santo
un par de zarzos de bute
que una noche a un farabute
del cotorro le pianté?".

"Alvaro Yunque", seudónimo de Arístides Gandolfi Herrero, publicó un libro titulado La poesía dialectal porteña. Versos rantes. La obra está precedida por varios conceptos. Uno es de Juan María Gutiérrez, que afirmó que el idioma se transformará y no hará más que ceder a la corriente formada por la sucesión de los años. El segundo es de Sarmiento, quien escribió: "Los pueblos en masa, no los académicos, forman los idiomas." Y el tercero corresponde a Nicolás Avellaneda, que afirmó que esta parte de la herencia, el idioma, la hemos perdido con respecto a España y no la deploramos.
Pues bien, Yunque, que perteneció al grupo Boedo, que echó las bases de una literatura popular, dedicó unos versos a Dante A. Linyera y Enrique González Tuñón, donde usó la palabra farabute:

"Los farabutes que al reló se enyugan,
de uno y otro decían: ¡Qué dos orres!
Y ellos, pluma en la mano, ¡meta y ponga!
ellos, los dos, ¡qué dos laburadores!"
("Elegía justiciera para Dante A. Linyera y Enrique González Tuñón").

Prueba más aún la amplitud del uso de farabute la misma realidad, donde también se llama así al plomo. Esta palabra habría sido inventada por Juan D'Arienzo para designar al 'pesado', 'impertinente', 'molesto', 'pegagoso', 'charlatán', 'adulón', 'reiterativo', 'delirante' o al manguero. Una vez llamó plomo a "Pichuco" (Aníbal Troilo), tiernamente. Hoy, plomo en la jerga musical de los jóvenes es el que ayuda a los músicos con los instrumentos y el armado de las instalaciones en el escenario para los recitales.


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