Chamuyando de Tangos
por el doctor Eduardo Giorlandini

Al Mundo le Falta un Tornillo


Cimientos latinos

Tal es el título del viejo tango, cuya letra pertenece a Enrique Cadícamo, correspondiendo la música a José M. Aguilar, uno de los tres sobrevivientes que iban con Gardel, cuando el accidente de Medellín. La expresión tiene sólo un toque lunfardesco, pues es de origen español. En efecto, "tener flojos los tornillos" o "faltarle a uno un tornillo" son dos frases figuradas y familiares, según el Diccionario de la lengua española. Lo mismo explican los científicos del lenguaje, particularmente Martín Alonso.

Significa, asimismo, 'fuga' o 'deserción', como voz familiar, conforme a otras fuentes, según lo ilustra Ramón Caballero. 'Irse' equivale a 'enloquecer', en consecuencia. ¿Acaso no resulta esto de los versos de Horacio Ferrer? en "Balada para un loco" leemos o escuchamos: "Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...". Esta palabra fue derivada de espiantado, que significa 'chiflado', por traducción del castellano "ido", 'falto de juicio'. Señalo que piantar viene del italiano piantare, en algunas acepciones con similitud con lo que anoto aquí, según Gobello y Ambruzzi.


Transformaciones en Hispanoamérica

No consideraré el tema con detalles, muy interesantes por cierto, pero sí estimo que debo limitarme específicamente al tango "Al Mundo le Falta un Tornillo". Esta frase, para los españoles ha significado 'tener poco seso'; para los argentinos, quiere decir, derechamente, 'estar loco'. Así, es una frase lunfarda, por adopción y con tal modificación impuesta por el uso, sin eufemismo. Y tiene innúmeras equivalencias, como andar mal de la azotea, tener gente o pájaros en el altillo, estar rayado o -como puntualizamos- estar piantao o piantado, o andar mal de la perilla o tener flojas las chapas y muchas más.
Aquí, entre nosotros, como en otros países, existe un lenguaje por señas: el índice que se hace girar a un lado y a otro en una sien alude al tornillo. Más todavía, este vocable pasó a Hispanoamérica y se diversificó su significado. "Tornillo" es 'frío intenso'; pedir, en México, un tornillo de pulque es referirse a un litro de esa bebida; y en Cuba, es una danza en que un hombre hace girar a una compañera a la izquierda y a otra compañera a la derecha.
¿Por qué existe la diversidad? Porque desde que se escuchó la primera palabra española en América ("¡Tierra!"), con el tiempo se fueron constituyendo literaturas e idiomas diferentes a los de origen; lenguas distintas, que se enriquecieron con indigenismos e italianismos, entre otros.

Muy extendida se halla además la frase figurada "apretar los tornillos", que es un modo de corregir, de generar la reflexión y el buen sentido. Y es la invocación final que hace el letrista, al escribir: "Al mundo le falta un tornillo,/que venga un mecánico...pa' ver/...si lo puede arreglar".

Pertenencia runflera

Resultaría desacertado atribuir un propósito filosófico o sociológico a los letristas del tango, o calificar a la letrística tanguera de literatura comprometida o social, o insistir en que se trata del libro de quejas del arrabal.
Todo esto es producto de la heurística, una invención pseudo intelectual, de un intento de manipulación del tango. ¿Por qué no se lo contaron al malevaje, a los trabajadores del puerto, a las obreras de las fábricas...?

El tango es así, no más. Azúcar, pimienta y sal. Espontáneo, informal, serio -como lo apuntara en un refile tangencial Roberto Cortina Bazán-. Cuenta historias individuales, refleja realidades, hechos de infrahistoria. Yo no creo que los músicos y los letristas se propusieran asumir actitudes contestatarias o de rebeldía. Creo que le tango fue y será siempre conformista, rebelde, romántico, sentimental, canyengue, reo y muchas cosas más, con enorme variedad de contenidos. como dijo Discépolo, no le gusta la cárcel, porque no se somete a reglas, no porque tenga origen delictivo. Esto último es otro de los mitos del tango.

Hay una clase de letras que tienen comunes denominadores, como "Cambalache", "¿Qué sapa señor?", "¿Dónde hay un mango?", el grotesco "¡Y a mí qué!" y el tema que ahora nos ocupa, en el que "Todo el mundo está en la estufa,/triste, amargo, sin garufa,/neurasténico y cortao...".


Semántica y etimología lunfardas


Estar en la estufa quiere decir estufado, 'fastidiado'; en el italiano stufare tiene la misma semántica, pero igualmente significa 'aburrido'.

"Triste, amargo, sin garufa", expresa asimismo 'disgusto' e 'imposibilidad de diversión y esparcimiento'. Cortao es 'falto de dinero', que es lo mismo que andar pato, ciego, de la cuarta al pértigo, sin luz, seco o forfái y en pampa y la vía. Y, para redondear la mishiadura, dibuja la figura de las historietas, donde la gente aparece flaca, fané y descangayada, esto es, desgastada y venida a menos, ajustándose el cinturón cuando "el ragú faja a la mersa/ y el mondongo está de araca".

Es claro que, en la letra de "Al mundo le falta un tornillo" no se trata del mondongo sino del puchero; y por eso escribió don Enrique: "Hoy no hay guita ni de asalto/ y el puchero está tan alto/ que hay que usar el trampolín.../ Si habrá crisis, bronca y hambre/ que el que compra diez de fiambre/ hoy se morfa hasta el piolín."

Para terminar, algunos otros versos: "La creación anda a las piñas/ y de pura arrebatiña/ apoliya sin colchón". "Arrebatiña" no es un lunfardismo; quiere significar que la gente desea tomar cosas que son disputadas por todos o por muchos. Al grito de "sírvanse que son pasteles", por ejemplo, podría producirse una arrebatiña de órdago, o flor y truco.

 

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