Milongón

El señor Thure Adler nos escribe desde Alemania:
(...) Aprovecho para preguntarle acerca de una letra de tango de Homero Manzi, que se llama "Milongón". Ahí dice: "..en el tiempo cuando las eufemias armaron bailetines de academia en estilo del zanjon".
Mi interpretación ha sido que "las eufemias" tienen algo que ver con eufemismo, y que ese eufemismo se encuentra de una manera en el bailetín de academia que tiene lugar donde está el zanjón. Bueno, entonces estoy con la duda de si "las eufemias" se refiere a algo históricamente más concreto .

Estimado Thure:
Este tango tiene música de Francisco Canaro. Su letra completa dice:

                             I
Aquí viene el milongón surgiendo del ayer,
lo trajo un bandoneón
amargado de tener que llorar sin razón.
Y vuelve del pasado,
trayendo en el vaivén burlón de su compás
el recuerdo de los tiempos que ya nunca volverán.
                            II
El recuerdo de los tiempos cuando armaban las eufemias
bailetines de academia con estilo de zanjón.
Donde entraban los muchachos de prosapia corralera
requintando los Masseras al pisar en el salón,
cuando el tango se bailaba corazón a corazón.
                            I bis
Aquí llega el milongón, contando en la canción
su historia de arrabal
que lloró el bandoneón y olvidó la ciudad.
Por eso el retintín
quebrao en su compás, picado en el violín,
como entonces marca el paso ligerito del botín.
                            II bis
El recuerdo de los tiempos..... (igual a la estrofa II)

La estrofa I no ofrece dificultades de intepretación, ya que está formulada con conceptos más que con imágenes precisas.

En la estrofa II se explica cuáles son "los tiempos que ya nunca volverán": los de las muchachas humildes que se expresaban cuidando su lenguaje, para no parecer vulgares ("eufemias" proviene del griego eu-femí, bien habladas) El significado también podría ser irónico -algo desusado en Manzi-, y querer indicar lo contrario.
Con esas eufemias (bien habladas)
se armaban (improvisaban)
bailetines (diminutivo con cierto matiz despectivo)
de academia (como si fueran los de los salones donde se enseñaba a bailar por dinero. A ellos alude el tango homónimo de Osvaldo Fresedo)
con estilo de zanjón (sin perder el sello de su origen de barrio marginal).
Allí concurrían muchachos
de prosapia corralera (del linaje de conductores de chatas y peones de corralón)
requintando los Masseras (ladeando con elegancia el ala de los famosos sombreros Massera)
cuando el tango se bailaba corazón a corazón. (como muestra de decencia, sólo se establecía contacto con la pareja con la parte superior del cuerpo. José Sixto Alvarez , Fray Mocho, menciona que en los bailes de campaña, el bastonero recordaba de tanto en tanto: "¡Que haya luz, señores!" exhortando a que "las aproximaciones no fueran más allá de lo honesto y permitido" (J.S.Alvarez, "De oruga a mariposa")

Y en la repetición de la estrofa I se concluye:
el retintín quebrado en su compás (los adornos rítimicos logrados alterando el compás)
picado en el violín (los adornos melódicos: el staccato y otros recursos de ejecución)
marca el paso ligerito del botín. (los hombres lucían botines: calzado con tacos y caña por encima de los tobillos. A ellos alude la milonga de Mariano Mores "Taquito militar".
También en otra letra Manzi dice: "Uso funyi (del italiano funghi, sombrero de hongo, generalizado para todo tipo de sombrero) a lo Massera, calzo bota militar"
                                                                                                                                     Conrado De Lucia
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