Chamuyando tangos
por el doctor Eduardo Giorlandini


Viejo Smoking


De acuerdo al prontuario

Este tango tiene la autoría de Celedonio Esteban Flores (letra) y de Guillermo Desiderio Barbieri (música). Ambos, como se sabe, fueron autores de famosos temas. Barbieri, padre del actor Alfredo, acompañó bastante a Gardel y murió junto a él en el accidente de aviación el 24 de junio de 1935.

Entre el inglés y el lunfardo
Smoking es un anglicismo, pero para ser preciso y académico debo anotar que en realidad se trata de un anglicismo, es decir una voz del inglés usada en otras lenguas, como la común en la Argentina, o sublengua como el lunfardo.
Utilizada en la poesía lunfarda, en las letras de tango y, en general, en la literatura popular y en la mal denominada "culta", desde Chapaleando barro del "Negro Cele", hasta Martínez Estrada y La cabeza de Goliath. En algunas fuentes populares la vemos con una grafía distinta: smocking.
Más, la palabra se castellanizó y se puede escribir "esmoquin", sin riesgo a que ningún purista se moleste con razón.
¿Cómo se incorporó la palabra a nuestro vocabulario? Lo mismo que miles de otros vocablos, pero con más facilidad cuando se trata de una prenda cuyo uso fue muy difundido y adoptada por las clases altas de la sociedad y por otras para ocasiones festivas y, además, por tangueros argentinos que pasearon su pinta por el mundo, en ámbitos nocturnos incluidos los porteños, y algunos bohemios y nocheros del ambiente del cabaré, en el tiempo en que allí funcionaban el restaurant y la milonga. Lo usó "El Morocho del Abasto", porque él podía darse el "lujo" de vestirse de arrabalero o de gaucho, sin que nadie del barrio se sorprendiera, porque todo le fue permitido. Otro de los grandes que lo vistió con elegancia y distinción, fue el Maestro Juan Carlos Cobián, con una flor en la solapa, como muchos, sospechados de pretender hacer del tango una expresión propia del salón, arrancado y trasplantado del arrabal y con el pilchaje cambiado como si fuera un transvestido.

El personaje del tango
Recorriendo la letrística y la poemática lunfarda ubicamos la prenda y a fuer de sinceros sus autores han sido invariablemente los primeros en ayudar a la castellanización de extranjerismos; hoy, este fenómeno se hace ostensible a través de los medios de comunicación masiva.
En el caso del vocablo smoking, en una corriente de opinión, ha ocurrido algo curioso: en todas partes designa al traje masculino de noche, lo que no es así en los países de habla inglesa, en los que es remplazado por dinner jacket o tuxedo.
Hubo tiempo y espacio, los porteños en la Argentina, en los que cierto tipo de calavera buscó la forma de movilidad ascendente, por decirlo en términos de sociología, nada más que con su estampa y encontró refugio en la prenda nochera que fue el smoking, ahora esmoquin. Muchos de ellos fueron nada más que la apariencia del bacán o del jailaife y en la primera de cambio quedaron, como en la vieja letra, amurados, perdidos en el misterio del mundo y sin tovén.
Esta es la historia del figurín de este otro tango, "Viejo Smoking", de Celedonio:

"y mirá este pobre mozo
cómo ha perdido el estado,
amargado, pobre y flaco
como perro de botón".

Su cotorro se fue despoblando, sin otro lujo que la catrera compadreando sin colchón. Todo se le fue "de cabeza pa' l empeño" y se dio "juego de pileta", menos la prenda, que fue parte de la fábula o del sueño que lo rodeó de ambientes suntuosos, muchachas hermosas que dejaron en las solapas de aquella prenda estuque, lágrimas y carmín.

Letra y vocabulario

"Campaneá cómo el cotorro
va quedando despoblado,
todo el lujo es la catrera
compadreando sin colchón.
Y mirá este pobre mozo
cómo ha perdido el estado,
amargado, pobre y flaco
como perro de botón.
Poco a poco ya se ha ido
de cabeza pa'l empeño,
se dio juego de pileta
y hubo que echarse a nadar.
Sólo vos te vas salvando,
porque pa' mí sos un sueño
del que quiera Dios que nunca
me vengan a despertar.

Viejo smoking de los tiempos
en que yo también tallaba,
cuánta papusa garaba
en tu solapa lloró.
Solapa que por su brillo
parece que encandilaba
y que donde iba sentaba
mi fama de gigoló.

Yo no siento la tristeza
de saberme derrotado
y no me amarga el recuerdo
de mi pasado esplendor.
No me arrepiento del vento
ni los años que he tirado,
pero lloro al verme solo,
sin amigos, sin amor.
Sin una mano que venga
a llevarme una parada,
sin una mujer que alegre
el resto de mi vivir...
Vas a ver que un día de éstos
te voy a poner de almohada
y tirao en la catrera
me voy a dejar morir...

Viejo smoking, cuántas veces
la milonguera más papa
el brillo de tu solapa
de estuque y carmín manchó.
Y en mis desplantes de guapo,
cuántos llantos te mojaron,
cuántos taitas envidiaron
tu fama de gigoló.

BOTÓN. Vigilante.
CABEZA (IRSE DE). Caer rápida y directamente.
CAMPANEAR. Observar.
CATRERA. Cama.
COTORRO. Habitación.
DESPOBLADO. Vacío.
ESTUQUE. Revoque.//Cosmético facial.
GARABA. Mujer joven.//Mujer que protege a un hombre.
GIGOLO. Hombre que recibe favores, dinero o bienes de una mujer.
GUAPO. Peleador valiente.
MILONGUERA. Bailarina que trabaja en lugar de diversión.
PAPUSA. Mujer hermosa, elegante y atractiva.
PARADA. Dinero que en el juego se expone a una sola suerte (según Gobello,
entre otros significados).
PILETA (JUEGO DE). Situación de riesgo (ib.).
TAITA. Guapo (ver esta voz).
TALLAR. Decidir, sobrepujando.
TIRAO. Tirado.//Abandonado.
VENTO. Dinero

N.B. "Che, Flores... Te revelás en lo que siempre fuiste. Un poeta, un verdadero poeta
de línea; un versificador ducho, 'púa', de un espíritu puramente criollo, sensiblero y reo... ¿Querés que te hable derecho viejo? Para mí sos uno de los pocos impresionistas de
psicologías de tipos y costumbres suburbanas...".
(ENRIQUE DIZEO)

 

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