"Alá y Jesús"
 
De: Gustavo
Enviado: Miércoles 23 de Junio de 2010 16:39
Estimado Profesor:
Escuché, como habitualmente, su programa radial del domingo, y me llamó la atencion su asesoramiento hacia el Islam.
Yo sé que para ellos la mujer es un objeto, y muchas cosas más. En vez de conversar, le envío este mensaje que recibí.
Un abrazo, con el afecto y respeto de siempre.

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   Antes de comentar el mensaje enviado considero la afirmación que antecede: "yo sé que para ellos la mujer es un objeto":

   Efectivamente, tanto para los musulmanes como para infinidad de cristianos la mujer es un objeto. Los cristianos, además, lucran con la mujer, que es exhibida, manipulada y ofrecida como un artículo que puede comprarse, venderse y también alquilarse. Los medios masivos de comunicación, que en su mayoría no pertenecen a musulmanes sino a cristianos, presentan diariamente a la mujer como un objeto que está en el mercado.

   Puede señalarse alguna otra diferencia: la mujer musulmana no sólo se viste con un decoro y una discreción que están cada vez más ausentes en el vestuario de las mujeres cristianas, sino que se niega a utilizar cosméticos, y en muchas circunstancias incluso vela su rostro, en un gesto de reserva y de pudor que contrasta con la desfachatez de muchas mujeres que no son musulmanas.

   La consideración de la mujer como objeto es en el Islam una definición doctrinaria de derecho –como la de su valor, que es menor que el de un cerdo, y mucho menor que el de un camello–. Pero de hecho los musulmanes profesan hacia la mujer un respeto y una veneración que están cada vez más ausentes en nuestra cultura cristiana.
Todo aquél que haya conocido la vida familiar de sirios musulmanes, puede constatar que la mamá, las hermanas, en particular la abuelita, son tratadas con el mismo afecto que se prodiga a las mujeres en una familia judía o cristiana decente.

   Abundan, por otra parte, los cristianos que, aun teniendo la posibilidad de conservar dignamente en su hogar a su madre anciana se deshacen de ella por mera comodidad y la depositan en un geriátrico. Una humilde señora que sólo tenía instrucción de escuela primaria, me solía decir: "En una casa, una madre es un adorno" y, siendo ella misma muy madura, cuidó con devoción a su mamá hasta el fin de su vida. Por su parte, José Hernández nos enseñó en el Martín Fierro:

   La cigüeña, cuando es vieja,
   pierde la vista, y procuran
   cuidarla en su edad madura
   todas sus hijas pequeñas.
   Aprendan de las cigüeñas
   Este ejemplo de ternura.
                      
(La vuelta de Martín Fierro, Capítulo 32)

   Algunas familias autodenominadas cristianas–lamentablemente, no pocas de ellas– muestran una actitud de impaciencia y fastidio hacia las necesidades, actitudes y valoraciones de sus miembros ancianos. En los jóvenes, en particular, esta actitud de rechazo y desprecio contrasta vivamente con la tolerancia que les profesan a sus pares, que incluye la aceptación de sus peores conductas: el alcoholismo, la grosería, la irresponsabilidad, la frivolidad. En las relaciones juveniles entre los dos sexos abundan el manoseo, el besuqueo, la precariedad de los vínculos y la falta de formalidad de las parejas.

    La televisión de nuestros países oficialmente cristianos propone –sin que ninguna iglesia denuncie y combata abiertamente la inmoralidad de presentar a la mujer como un objeto codiciable y a la vez desechable– el intercambio de "novios", el engaño, la mentira, la deslealtad, y otros disvalores semejantes que son legitimados y canonizados diariamente en las telenovelas protagonizadas por jóvenes –que, por cierto, no son musulmanes–.

   No sólo los pueblos de religión musulmana, sino también los de otras culturas milenarias como la china y la japonesa, manifiestan hacia la mujer una gran consideración, que expresan de modo obviamente diferente. Cabe acotar que tal valoración de la mujer no es siquiera advertida por muchos cristianos, ofuscados por los criterios inconsistentes y superficiales con que se caracteriza a la así llamada "liberación de la mujer".
 
   La carencia de conocimientos elementales de filosofía de la cultura motiva que muchas personas juzguen desde sus valoraciones propias las de culturas totalmente diferentes. Por ejemplo, el pueblo japonés –shintoísta y budista, no cristiano–, ha evidenciado durante siglos su elevado nivel de valores éticos. En correspondencia con ellos, el sexo femenino disfruta de una consideración máxima, que se expresa en la sentencia: "No hieras a una mujer ni con el pétalo de una rosa". Sin duda debe de haber entre los japoneses padres que ejercen violencia física contra sus hijas, "maridos golpeadores" y aun violadores de niñas –porque la condición humana creada por Dios es idéntica en todas partes y en todas las épocas– pero esas conductas inmorales se constatan también en los pueblos cristianos.

    El aprecio y la reverencia hacia la condición femenina por parte de shintoístas, budistas, confucianos y musulmanes se expresan con rasgos y complejos culturales distintos de los cristianas, pero el etnocentrismo ingenuo –y también muchas veces fanático y malintencionado– que profesan algunos cristianos les hace suponer, por ejemplo, que si la mujer no tiene un fácil acceso a la instrucción es porque se encuentra sometida a cánones sociales humillantes: La mujer japonesa, mayoritariamente analfabeta hasta mediados del siglo XX, no recibía instrucción en los términos que los cristianos consideran como los únicos valiosos, pero en cambio era educada con esmero en los elevados valores de su cultura, análogos por otra parte a los de las grandes religiones monoteístas: la judía, la cristiana y la musulmana.

   La consideración de la mujer como un objeto en el Islam tampoco existe de derecho: Para la religión musulmana la Virgen María no es de ningún modo un objeto equiparable a un animal de transporte o de consumo, sino que es reverenciada como la madre de Jesucristo, a quien consideran a su vez un gran profeta.

   Los musulmanes tampoco se desembarazan de sus ancianos ni de sus niños pequeños –como sí lo hacen muchos católicos–. Si bien es cierto que las "guarderías" de infantes y los "hogares" geriátricos satisfacen imperiosas necesidades, también han proliferado por causa del egoísmo de nuestra cultura, oficialmente espiritualista y católica, pero de hecho materialista y en algunos casos totalmente farisea, es decir, hipócrita, y propensa a escandalizarse con los defectos que se le atribuyen al prójimo, desde la superioridad que les conferiría su presunta virtud. Algunos sedicentes "dirigentes católicos" actúan como si estuvieran facultados para juzgar la conducta de los demás, no sólo de una modo general y abstracto –lo que sería comprensible–, sino en forma de murmuración, "chisme", maledicencia, difamación, tan excitantes por su poder de hacernos sentir superiores: "Te agradezco, Señor, porque no soy como este publicano", decía el hipócrita fariseo al que el Evangelio pone en descubierto.

   No se requiere siquiera ser "católico militante" –lo que significa en muchos casos católico puramente exterior, social, buscador de prestigio, sujeto mediocre que reemplaza su falta de talento con obsecuencia hacia el clero– para actuar de la manera bien distinta que José Hernández propone en Martín Fierro. Basta con ser una persona de corazón limpio, que reconoce íntimamente su condición de pecador:

   "Las faltas no tienen límites
    como tienen los terrenos;
    existen en los más buenos,
    y es justo que les prevenga:
    Aquél que defectos tenga,
    disimule los ajenos.
".
                (La vuelta de Martín Fierro, Capítulo 32)

   Si los argumentos que presenta un cristiano –aun de buena fe– se basan en actitudes de difamación y de escamoteo de la verdad, y se reemplaza la conducta realmente cristiana por la cómoda afirmación de principios abstractos, es comprensible que intelectuales de la talla de René Guénon hayan abandonado una religión católica tan poco sólida que necesita argumentar con argucias lógicas y con frases efectistas, y se hayan convertido al islamismo.

   La religión cristiana verdadera –más aún la católica, que por definición pretende ser universal– no guarda animadversión hacia los creyentes sinceros de cualquier otra religión, que viven sus creencias de acuerdo a las enseñanzas en de la cultura el que han sido educados. Aunque no hayan podido conocer el mensaje del Evangelio, son personas a quienes, en palabras de Jesucristo, Dios "ha puesto en sus corazones una ley natural para que puedan ser hombres justos".

   Existiendo tantos hombres cristianos justos e intelectualmente capaces de dialogar –y aun de discutir y de discrepar diametralmente con nuestro prójimo de otras creencias–, no se perciben de inmediato las causas de tanto ataque de baja categoría contra los musulmanes, como los de los argumentos capciosos y deleznables del artículo que analizo más abajo.

Sería de desear, en cambio, un intercambio de conceptos elevado y honesto que facilite la comprensión mutua en el marco del ágape, del encuentro en el Amor al que todos estamos destinados. Refiriéndose al diálogo entre creyentes y ateos, el padre salesiano Giulio Girardi ha escrito hace ya cuatro décadas: "Cuando los hombres se aman con amor auténtico, Dios se hace presente entre ellos, aunque ellos no lo sepan.".

   Demasiado mal han hecho a la Iglesia no sólo los criminales y asesinos en nombre de Dios –de la "Revolución Libertadora" y del "Proceso de Reconstrucción Nacional", por no citar más que dos trágicos ejemplos argentinos: la "libertadora", con los jóvenes de la Acción Católica armados con pistolas y convertidos en los tristemente célebres "comandos civiles"; el "proceso" con capellanes que tranquilizaban la conciencia del personal militar asegurándole que Dios aprobaba sus secuestros de niños, su desaparición de hombres y mujeres arrojados al mar desde aviones de la Armada Argentina, y tantos otros hechos repugnantes de violencia asesina cometidos en nombre de nuestra fe católica.

   ¿Y todavía hay católicos como el autor de esta nota, que se arrogan autoridad moral y religiosa para atribuir conductas asesinas a los musulmanes? ¿Por qué no se atreven a hacerlo con las conductas asesinas del gobierno de Israel? ¿Porque le tienen a los agentes del Mossad un terror que en cambio no les inspiran los musulmanes, pese a las doctrinas que supuestamente les imponen matar a los infieles? ¿O es porque pretenden que no existen asesinos por fanatismo religioso entre los católicos ni entre los judíos –ni entre los hindúes–, sino que el mal está sólo en los creyentes en Alá?

   Al igual que los musulmanes, los cristianos y los judíos sostenemos que hay un sólo Dios, al que adoramos de acuerdo con nuestras respectivas culturas y tradiciones pero que –lo llamemos Jehová, Alá o Santísima Trinidad– es siempre uno, reina sobre todos los pueblos y nos ama a todos por igual.

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Texto original del mensaje recibido:

Subject: ALA Y JESUS
Date: Sun, 20 Jun 2010 11:54:30 -0300

EN OCASIÓN QUE SE HABLA TANTO DE LA DIFUSIÓN DEL ISLAMISMO EN EL MUNDO, CREO QUE ES ALGO IMPORTANTE DE LEER POR LAS IMPLICANCIAS DE FUTURO QUE TIENE Y DE LO CUAL POCOS SE DAN CUENTA.
Según algunas estadisticas en 20 0 30 años habra mas fundamentalistas islamicos y de otras religiones que gente tradicionalista o atea. Pensemos que hacemos nosotros para evitarlo. No escondamos la cabeza.

ALÁ Y JESÚS:
Reunión de sacerdotes de cárceles, conclusión : La religión musulmana es la que más crece en número en los Estados Unidos, especialmente en los grupos minoritarios.
El mes pasado asistí a una clase de entrenamiento requerida para mantener mi status de seguridad en el departamento de prisiones del Estado.
Durante la reunión hubo una presentación por tres disertantes, uno Católico, uno protestante y un Musulmán, quienes explicaron sus creencias.
Me interesaba sobre todo, lo que el Imán islámico diría. El Imán hizo una completa y gran presentación de las bases del Islam, incluido vídeos.
Después de las presentaciones, se concedió tiempo para preguntas y respuestas.
Cuando llegó mi turno pregunté al Imán:
“Por favor, y corríjame si me equivoco, pero entiendo que la mayoría de imanes y clérigos del Islam, han declarado
la Yihad (guerra santa) contra los infieles del mundo.
De modo que matando a un infiel, que es una orden para todos los musulmanes, tienen asegurado un lugar en el cielo. Si así fuera el caso… ¿ Puede usted darme una definición de infiel?”
Sin discutir mis palabras, contestó con seguridad:
“ Son los no creyentes ”.
Contesté:
“Permítame asegurarme que le entendí bien. A todos los seguidores de ALÁ, le ha sido ordenado matar a todo el que no es de su fe para poder ir al cielo? ¿Es Correcto?”
La expresión de su cara cambió de una autoridad, a la de un chico con la mano en la lata de galletas. Vergonzosamente. Contestó:
“Así es ”
Agregué: “ Pues bien, señor, tengo un verdadero problema tratando de imaginar al
Papa Benedicto ordenando a todos los católicos matar a todos los de su fe islámica, o al Dr. Stanley ordenando a los protestantes hacer lo mismo, para ir al cielo ”.
El Imán quedó mudo.
Continué: “ También tengo problema con ser su amigo, cuando usted y sus colegas dicen a sus pupilos que me maten. ¿Preferiría usted a su ALÁ, que le ordena matarme para ir al cielo, o a mi Jesús que me ordena amarlo para que yo vaya al cielo y quiere que me acompañe? ”
Podías oír la caída de un alfiler cuando el Imán inclinó avergonzado su cabeza.
Con nuestro sistema de justicia liberal, y por presión del ACLU (Organización árabe americana). Este diálogo no será publicado.
Ruego lo haga circular por toda su lista de direcciones.
Rick Mathes
Capellán de Prisiones EE.UU.

"O VIVIMOS TODOS JUNTOS COMO HERMANOS, O PERECEREMOS TODOS JUNTOS COMO IDIOTAS"
Martin Luther King.

Si ellos matan y se matan por sus creencias....... ¿por qué no voy a enviar yo este email por las mías?

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Análisis del contenido del mensaje:

EN OCASIÓN QUE SE HABLA TANTO DE LA DIFUSIÓN DEL ISLAMISMO EN EL MUNDO, CREO QUE ES ALGO IMPORTANTE DE LEER POR LAS IMPLICANCIAS DE FUTURO QUE TIENE Y DE LO CUAL POCOS SE DAN CUENTA.

Las mayúsculas en el texto indican la gravedad que le atribuye su autor (en la Internet se considera que quien escribe todo en letras versales –mayúsculas– está gritando). Anticipa que "ES ALGO IMPORTANTE DE LEER", lo que es así para quienes se ocupan de la sociología de la religión y de disciplinas relacionadas como la filosofía de la cultura, pero no necesariamente lo es para el común de la gente que profesa la fe cristiana.

Es cierto que "SE HABLA TANTO DE LA DIFUSIÓN DEL ISLAMISMO EN EL MUNDO.". Se habla incluso demasiado, lo que indica una gran dedicación al tema por parte de los medios periodísticos de muchos países. Cabría preguntarse a qué se debe que se ocupen tanto de la difusión del islamismo, dado que por una simple razón de incremento de población, aumenta del mismo modo el budismo chino y el hinduísmo indio.

Quien envía el mensaje aclara el porqué: "POR LAS IMPLICANCIAS DE FUTURO QUE TIENE". Por supuesto, el islamismo será en el futuro la religión de una parte cada vez mayor de la población mundial. Cabe preguntarse por qué concluye con la afirmación: "POCOS SE DAN CUENTA", dado que en última instancia se trata de la buena noticia del aumento de personas que adoran a Dios desde una religión monoteísta como la judía y la cristiana, con lo que evolucionan desde el politeísmo y la creencia en fuerzas mágicas hacia la concepción del Dios único, personal y vivo.

El texto preliminar concluye: "Según algunas estadisticas en 20 ó 30 años habrá más fundamentalistas islamicos y de otras religiones que gente tradicionalista o atea. Pensemos qué hacemos nosotros para evitarlo. No escondamos la cabeza."

Cabe preguntar algunas cosas, luego de enteranos de la buena noticia de la disminución relativa de la "gente tradicionalista o atea" –dados los crímenes que comete "gente tradicionalista o atea" desde hace siglos, pero también en décadas recientes: Cabe recordar al "proceso" padecido en nuestro país, con sus desapariciones, violaciones y torturas; a las regionses árabes sojuzgadas por Israel; al gobierno "tradicionalista" de Estados Unidos, cuya trayectoria de crímenes abarca prácticamente desde su fundación (México, Cuba) hasta hoy (Irak, Afganistán); a los crímenes de los "cristianos" boers de Sudáfrica y a los del stalinismo y del nazismo ateos en el siglo pasado.

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ALÁ Y JESÚS:

Reunión de sacerdotes de cárceles, conclusión : La religión musulmana es la que más crece en número en los Estados Unidos, especialmente en los grupos minoritarios.

Esta es, sin duda, una muy buena noticia. Revela que "especialmente los grupos minoritarios" –los marginados de la cultura oficial del poder y del consumo– encuentran en Alá al Dios que los redime del sinsentido en que habían vivido y que los llevó a la cárcel. Es realmente una gran esperanza para quienes desean sinceramente recuperar a esos desgraciados, el saber que han abrazado la fe en Dios gracias a una de las principales religiones.

El mes pasado asistí a una clase de entrenamiento requerida para mantener mi status de seguridad en el departamento de prisiones del Estado.

Sorprendente información: El autor se prepara para mantener su "status de seguridad". Evidentemente no confía en que la protección de Dios lo acompañará en su misión –en la que, a lo sumo, puede perder la vida material en la honrosísima condición de quien se convierte en un mártir cristiano más–, sino que confía en los procedimientos desarrollados por expertos para proveer a la seguiridad de los empleados carcelarios –quienes están allí para ganarse el sustento, y a quien nadie les puede exigir que asuman la condición de potenciales mártires, como sí puede llegar sucederle a quien concurre a una cárcel no para cobrar un sueldo sino para ganar con su testimonio de fe el alma de los reclusos–.

Durante la reunión hubo una presentación por tres disertantes, uno Católico, uno protestante y un Musulmán, quienes explicaron sus creencias.
Me interesaba sobre todo, lo que el Imán islámico diría. El Imán hizo una completa y gran presentación de las bases del Islam, incluido vídeos.
Después de las presentaciones, se concedió tiempo para preguntas y respuestas.

Comienza a continuación una serie de preguntas en el clásico estilo capcioso de los juicios que se ven en las películas y series norteamericanas. El interrogado es colocado por el autor en la situación de quien debe tratar de justificarse como si se tratara del reo de algún delito –en realidad, se lo está incriminando implícitamente por el delito de ser musulman–:

Cuando llegó mi turno pregunté al Imán:

“Por favor, y corríjame si me equivoco, pero entiendo que la mayoría de imanes y clérigos del Islam, han declarado
la Yihad (guerra santa) contra los infieles del mundo.
De modo que matando a un infiel, que es una orden para todos los musulmanes, tienen asegurado un lugar en el cielo. Si así fuera el caso… ¿ Puede usted darme una definición de infiel? ”
Sin discutir mis palabras, contestó con seguridad:
“Son los no creyentes ”.

El "corríjame si me equivoco", es un recurso retórico –y además, pedante, porque quien lo emplea se está implícitamente atribuyendo lucidez y humildad intelectual– de quienes intentan transferir el cargo de la prueba a su adversario en la discusión, a quien a su vez privan de la oportunidad de planear sus propias preguntas, y solamente lo conminan a responder, a la manera del policia que dice: "yo soy quien hace las preguntas aquí" (porque el otro ya ha sido prejuzgado de culpabilidad, y se lo debe acosar.).
Se agrega "Sin discutir mis palabras", contando con que el lector no se percate de que el relato está excluyendo toda posibilidad de discusión.
"Contestó con seguridad" en vez del neutro: "Contestó", a secas, agrega un nuevo matiz favorable al interrogador: Implica que no debemos olvidar que estoy hablando con un fanático que no piensa y sólo repite como un loro la doctrina que le han inculcado: Sólo el ignorante afirma con seguridad. El sabio siempre conserva alguna duda.

Contesté:
Permítame asegurarme que le entendí bien. A todos los seguidores de ALÁ, le ha sido ordenado matar a todo el que no es de su fe para poder ir al cielo? ¿Es Correcto?
La expresión de su cara cambió de una autoridad, a la de un chico con la mano en la lata de galletas. Vergonzosamente. Contestó:
Así es

El autor ha utilizado otro recurso efectista de ambiente judicial: "Permítame asegurarme que le entendí bien". Es obvio que entendió bien, pero con esa frase retórica sugiere que le cuesta entender una afirmación tan horrorosa como la de que una religión ordene matar a un ser humano.
"Un chico con la mano en la lata de galletas" es manifiestamente una expresión burlona de bajo nivel, fuera de lugar en una discusión que se pretende seria, y en la que el interlocutor sólo ha podido exponer su propia doctrina con anterioridad: El autor afirmó al comienzo que: "El Imán hizo una completa y gran presentación de las bases del Islam, incluido vídeos." Pero no menciona siquiera cuáles son esas bases, y la acotación "incluido vídeos" sutilmente las trivializa, al reducirlas a la dimensión de una presentación de propaganda.

Agregué: “Pues bien, señor, tengo un verdadero problema tratando de imaginar al Papa Benedicto ordenando a todos los católicos matar a todos los de su fe islámica, o al Dr. Stanley ordenando a los protestantes hacer lo mismo, para ir al cielo ”.
El Imán quedó mudo.

Se comete una nueva falacia al absolutizar una norma que, obviamente, sólo rige en circunstancias extremas, en forma semejante a la pena de muerte de los códigos penales de países cristianos. Ni los jerarcas del islamismo ordenan de hecho matar a quienes tienen otra fe religiosa, ni tiene sentido dramatizar la cuestión afirmando: "tengo un verdadero problema", expresión irónica que nuevamente presenta a su autor en una actitud condescendiente hacia el musulman, descalificando implicitamente sus afirmaciones.
"El imán quedó mudo" es una nueva exageración inverificable para el lector: El relato subjetivo del autor afirma la creciente perplejidad del musulman sin ofrecer ninguna prueba de tal circunstancia.

Continué: “ También tengo problema con ser su amigo, cuando usted y sus colegas dicen a sus pupilos que me maten. ¿Preferiría usted a su ALÁ, que le ordena matarme para ir al cielo, o a mi Jesús que me ordena amarlo para que yo vaya al cielo y quiere que me acompañe? ”
Podías oír la caída de un alfiler cuando el Imán inclinó avergonzado su cabeza.

La nueva intervención del cristiano –sólo él interviene: el musulman se limita a confundirse y avergonzarse– propone una disyuntiva falaz, en la que opone Alá a Dios –como si ignorara que Alá es Dios– y endilga a los musulmanes la exclusividad de matar, a la vez que atribuye a los cristianos la exclusividad de amar.

La siguiente exageración, meramente efectista, pretende ocultar la falacia anterior con un afectado dramatismo : "Podías oír la caída de un alfiler cuando el Imán inclinó avergonzado su cabeza." Cabe preguntarse si habrá ocurrido así realmente, ya que no tenemos ningún elemento de juicio más que la doctrina islámica que el cristiano atribuye en abstracto al musulmán. Y también cabe recordar que un juicio moral que prescinde de las circunstancias concretas es incompatible con la actitud de quien pretende ser justo. Toda ética consistente está situada en las circunstancias del hecho que analiza.

Finalmente se enuncia otra falacia, con la que el cristiano pretende ponerse en víctima de cierta dudosa censura, muy poco probable en un país donde el derecho de expresión más absoluto es garantizado hasta por una de las enmiendas constitucionales –de lo que ofrecen constantes pruebas las cantidad de publicaciones que proponen las doctrinas y actitudes más absurdas sin que ningún juez ni grupo de presión se atreva a cuestionarlas, ni siquiera en nombre del buen sentido más elemental, por causa de la sacralización de la "libertad de expresión". Sin embargo, el cristiano afirma, fingiéndose perseguido:

Con nuestro sistema de justicia liberal, y por presión del ACLU (Organización árabe americana), este diálogo no será publicado.

Y el libelo "cristiano" agrega otra dramatización, que tienta a los ingenuos a sumarse desde su computadora a su campaña de "esclarecimiento" de las aberraciones criminales que contiene la fe musulmana –una forma módica de sentirse virtuoso a los ojos de Dios–:

Ruego lo haga circular por toda su lista de direcciones.

Rick Mathes
Capellán de Prisiones EE.UU.

El texto concluye con dos apelaciones a la emotividad irreflexiva del lector, ya que no a su inteligencia: La primera es una cita –fuera de contexto– de Martín Lutero King:

"O VIVIMOS TODOS JUNTOS COMO HERMANOS, O PERECEREMOS TODOS JUNTOS COMO IDIOTAS"

La segunda es una nueva imputación en abstracto hacia los musulmanes, que son presentados como criminales habituales, mientras que los buenos cristianos no sólo no matan, sino que –llenos de mansedumbre– se limitan a envíar spam en defensa de su fe:

"Si ellos matan y se matan por sus creencias... ¿por qué no voy a enviar yo este email por las mías?"

En una historieta del dibujante argentino Cristóbal Reynoso (Crist), "Jesu Crist Super Star", Jesús contempla a los católicos que en Buenos Aires incendiaron el teatro en donde se exhibía la ópera rock de ese nombre, y exclama: "Si éstos son los que me defienden, ¡cómo serán los que me atacan...!"

                                                                                                                          Lic. Conrado De Lucia

                                                                                                             Ex Profesor Titular de Historia de las Religiones
                                                                                                                                                          en el Instituto Superior "Juan XXIII"
  
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