Sobre la alteración de composiciones musicales

Montevideo, 15 de diciembre de 2008.
Estimado profesor Conrado De Lucia:

   Desde que tomé contacto con "Terapia Tanguera" me llamó la atención su artículo "La alteración de melodías en el tango", pero claro está que analizarlo y plantear a usted las reflexiones que se me ocurrieron no era cuestión de un minuto, así que después de sesudas reflexiones lo comento para que usted a su vez arroje un poco más de luz sobre el asunto:
   Siguiendo su exposición interpreto que usted se refiere al caso de intérpretes que por distintas razones (registro vocal, falta de ejercicio, etc.) simplifican una composición salteándose algunos intervalos.
   Sin embargo, mi experiencia en los boliches como ocasional guitarrista de todo tipo de cantores –desde profesionales hasta parroquianos que, encurdelados o no, se animaban a perpetrar algún tango (de la vieja guardia, como decían...)– me ha llevado a observar que muchos músicos, en su afán de virtuosismo (o de exhibicionismo) son proclives a agregar notas o acordes que seguramente no estaban en la intención del compositor (para qué lo vamos a hacer sencillo si lo podemos complicar).
   Sobre todo en los guitarristas, es muy común el tocar pour la galerie de conocedores para que comenten sobre su destreza y sobre los nuevos acordes con que ha "enriquecido y modernizado" a algún sufrido tango.
   En el estilo de composición del romántico Chopin se observa (lo mismo que con Paganini o Sarasate) una escritura apta para la virtuosidad, no teniendo mayor utilidad para el equilibrio de la composición.
   En el plano vocal ocurre lo mismo, y seguramente por la misma razón que el amigo Podestá sostenía el "alma de bohemio" hasta el cansancio, muchos cantantes adornan la melodía con todo tipo de legatos, coloraturas, messa di voce y trinos (así como alguno que opta por una técnica spinto), insoportables y fuera de lugar para un conocedor, pero de seguro efecto para el público amante de las artes circenses.
   En cuanto al tempo, también:
   Un conocedor me comentó una vez que a Gardel era difícil acompañarlo porque "no respetaba los tiempos", pero creo que por acá hay muchos que sin tener la garganta del mago sí lo emulan en eso de ser su propia medida del tiempo –pero sin su criterio–.
   En su defensa debo decir que, a mi modo de ver, la música occidental adolece del defecto de cierta excesiva rigidez tanto en el temperamento como en la temporización; recuerdo que a veces he tocado con músicos bolivianos y peruanos que utilizaban instrumentos típicos, y que lo que más me costó fue el atacar las frases musicales con mi teclado, ya que ellos "no respetaban el tiempo", y yo lastimosamente deformaba el carácter de las composiciones en mi afán de seguir un ritmo metronómico... ¿Entonces?
   De todas maneras, creo también que no es necesario comprender la música para gozar de ella, y que cuantos pretenden dogmatizar en el arte se equivocan. Una vez me comentaron que "la cumbia villera puede ser el tango del futuro"... ¿y por qué no?

Suyo sinceramente:
Pancho Escobar (Montevideo, Uruguay)
 
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