Carta de Carlos A. Manus a Félix Luna

Mayo 11, 1998

Sr. Félix Luna
Academia Nacional de la Historia
Balcarce 136
Buenos Aires
Argentina

Estimado Sr. Luna:

Como lector consecuente de sus libros, me permito hacerle llegar mis comentarios
sobre los mismos y en especial sobre su Historia Integral de la Argentina.

Es muy evidente su parcialidad hacia el radicalismo, lo cual le hace ser selectivo
con la historia de ese Partido.

En su libro Yrigoyen no comenta el enfrentamiento entre su biografiado y Alem, ni la deslealtad
en que incurrió aquél delatando a Pellegrini el complot revolucionario que planeaba don Leandro. Además, ya desde ese, su primer libro, cuando trata algún episodio deslucido para los radicales,
en lugar de identificar a los mismos por su nombre y apellido, como lo hace con personas pertenecientes a otros partidos, usted opta por decir "un dirigente", "un concejal", "un diputado",
"un senador". Tal vez no sea eso hacer maniqueísmo en la historia -acertada expresión que usted
suele utilizar- pero esa selectividad fomenta el maniqueísmo, O el asunto no es importante, en cuyo caso no debería siquiera mencionarse o, si lo es, correspondería individualizar debidamente a los participantes.

En su libro Soy Roca usted hace demasiado evidente el querer demostrar su conocimiento de la historia argentina trayendo a colación hasta personajes que no tuvieron ninguna relación con Roca, como el apellido Perón. Además, da usted excesiva importancia a los viajes realizados por Roca después de su segunda presidencia y a otros acontecimientos familiares totalmente intrascendentes.
Por el contrario, usted hace apenas una ligera referencia al proyecto del Código de Trabajo que,
de haberse sancionado, hubiera significado un gran adelanto para el país y hubiera evitado los
graves males que se sucedieron.

Si bien es original asumir la persona del biografiado, esas seudas autobiografías omiten la autocrítica
y pecan de "yoísmo". En esa misma falla incurre Delfor Reinaldo Scandizzo en El Gringo Pellegrini. Tanto su libro como el de Scandizzo tratan la unificación de la deuda externa, cada uno defendiendo la actitud de sus respectivos autografiados respecto al retiro de ese proyecto, quedando de tal forma indefinida cuál de las dos posiciones fue la correcta.

En su Historia Integral de la Argentina hay dos omisiones importantes. Usted deja inconcluso el tratamiento del 17 de octubre de 1945 diciendo "…Lo que siguió (a la aparición de Perón en el
balcón de la Casa Rosada) ha sido contado reiteradamente y no es necesario volver a relatarlo…".
Sin ánimo de comparar efemérides, con el mismo criterio usted podría haber omitido relatar
el 25 de Mayo de 1810, el 9 de Julio de 1816 y a tantos otros acontecimientos que se han historiado en infinidad de publicaciones.

La otra omisión importante en su Historia es que se saltea la segunda presidencia de Yrigoyen:
usted pasa de la elección de don Hipólito directamente a la revolución del 6 de septiembre de 1930 con lo que, en otra muestra de parcialidad en favor del radicalismo, evita analizar ese desgobierno.

Es un lugar común responsabilizar a los conservadores por la politización del ejército. Sin embargo,
esa politización no la inician realmente los conservadores ni comienza con la revolución de 1930.
Alem e Yrigoyen habían logrado atraer a su causa a algunos militares que participaron en sus varios
y fracasados intentos revolucionarios para derrocar a gobiernos constitucionales. Los militares comprometidos en esos intentos fueron dados de baja del ejército. Siendo presidente, Yrigoyen reincorporó a esos militares con el grado y la antigüedad que les hubiera correspondido de haber continuado en actividad, provocando el malestar en las filas del ejército por la alteración que esa reincorporación producía en su escalafón. Además, la mayoría de los interventores provinciales designados por Yrigoyen fueron militares leales a su causa.

Esa parcialidad hacia el radicalismo a la que me refiero parece haber sido la razón del cambio en
el título del Tomo 9 anunciado originalmente como Los años del peronismo y reemplazado luego
por el de Conservadores y peronistas. Si bien pasaron al peronismo dirigentes de casi todos los partidos políticos, el mayor aporte provino del radicalismo.

Por otra parte, no cuestiono la importancia de la reforma universitaria pero, destinar ochenta páginas
a detallar hasta los menores pormenores de la misma, es obviamente excesivo. Más que un capítulo parece un libro dentro de otro.

Saludo a usted muy atentamente.

Carlos A. Manus
6029 Orris St.
McLean, Virginia 22101
EE.UU.

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