Cuando decir "gracias" resulta insuficiente

From: Ana M. L. de Maldonado
Sent: Martes 28 de Octubre de 2003 10:20
Señor Conrado:
Muchas veces a lo largo de mi vida me he preguntado ¿qué significa la palabra GRACIAS, y nunca he podido darle su real significado, me gustaría conocer su opinión al respecto y le pido disculpas por mi ignorancia. Soy enfermera, mis pacientes son en su mayoría niños leucémicos y también pacientes adultos con la misma patología.
Hace un tiempo la que hoy llamaré "Marisa" tuvo la desgracia de tener que decirle adiós para siempre al que ella había elegido como compañero de su vida, y al partir nuestro querido paciente "José", Marisa nos hizo llegar la siguiente nota de agradecimiento, que hoy me gustaría compartir con usted y las personas que comparten momentos de su vida. La nota dice así:

"Tan maravillosa es la vida y tan sorprendente que aún en los momentos más difíciles e insoportables nos regala pedazos de amor, un amor tan simple que se esconde en una sonrisa, en una palabra sincera, en un saludo después de la medianoche, en un mate...
Un amor que trasciende mas allá del milagro de la muerte, porque mora en el viento cuando atardece y se despide todas las eternas noches con un beso en la mejilla...
Sólo basta con abrir grande el corazón y recibir cada mañana un sol de amor, con colores de vida y forma de decir GRACIAS, y vive en nosotros para siempre.
Gracias... por la amistad, por todo el amor, por la comprensión diaria, por la entrega, por la solidaridad, por el desinteresado esfuerzo, por los retos, por enseñarnos tanto, por la verdad absoluta, por existir ¡¡tan enteros!! dentro del dolor; por la esperanza, por la fe...
Que Dios guarde para ustedes el mejor regalo del cielo y bendiga siempre esos corazones.
Los llevo siempre conmigo.
Marisa"

Gracias por "escucharme" y por los valiosos minutos que me ha dispensado.
Lo saluda
Ana M. L. de Maldonado.

Estimada Ana:
La regla de urbanidad que prescribe decirnos unos a otros "gracias" ante la más pequeña gentileza es un gesto cortés que nos permite vivir mejor, sentir que cada mínima buena acción de nuestra parte recibe el sencillo premio de la palabra cordial de agradecimiento.
Pero ¿qué decir cuando sentimos que el favor recibido, el don que nos ha hecho el prójimo de su trabajo, de su tiempo, de su esfuerzo, de su compañía y su consuelo excede lo que puede retribuir la simple cortesía, cuando la emoción por tanto bien recibido nos anuda la garganta, y sentimos que no podemos expresar nuestra gratitud ni aun repitiendo mil veces la palabra "gracias"?
Es entonces cuando, como "Marisa", preferimos hacer hablar a nuestro corazón, dejarnos llevar sencillamente por el reconocimiento y el afecto, y volcarlos en el papel, aunque sea desordenada y tumultuosamente, pero con la vehemencia de quien está diciendo lo que siente desde lo más íntimo de su alma.
La mejor respuesta a su pregunta por el significado de la palabra "gracias" es el mensaje que usted misma nos ha enviado, uno de los seguramente muchos testimonios recibidos por usted y por sus compañeras de trabajo, que cumplen cada día con la maravillosa y abnegada tarea de ser enfermeras.
Yo también, testigo agradecido de varias circunstancias familiares en las que ustedes han puesto todo su empeño y su ánimo, quiero decirle gracias a todas -próximo ya el día de la enfermera en este mes de noviembre de 2003- y enviarles un cálido beso lleno de gratitud.
Conrado
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