"Encuentros lejanos con presidentes brasileños"

En la edición de "La Nación" de hoy (17 de octubre de 2003) se publica bajo el título de la
referencia un artículo del columnista Rosendo Fraga en el que detalla los encuentros celebrados
entre presidentes argentinos y brasileños.

Recordando la visita que el presidente Agustín P. Justo efectuara al Brasil el 7 de octubre de 1933, Fraga menciona que Justo y Getulio Vargas firmaron doce tratados entre los que figuraba un
convenio acordando "modificar los textos de enseñanza de historia y geografía para eliminar las percepciones mutuamente negativas".

Fraga se refiere eufemísticamente al conflicto bélico que nos enfrentó con el Imperio del Brasil
durante 1825/28, y lamenta que "todavía están pendientes hoy, 70 años después" la supresión
de la guerra del Brasil en los libros de historia acordada entre Justo y Vargas.

La guerra con el Brasil fue corolario de la política de la corte de Lisboa en el Río de la Plata
desde fines del siglo XVIII. Las pretensiones territoriales portuguesas se extendían hasta la margen oriental del estuario y, con ese propósito, provocaron diversas disputas concluidas mediante
tratados celebrados entre portugueses y españoles.

En 1817, ante la pasividad de Juan Martín de Pueyrredón, Director Supremo de las Provincias
Unidas, las fuerzas portuguesas ocuparon la Banda Oriental. En 1821, el jefe de las fuerzas usurpadoras, general Carlos Federico Lecor, convocó en Montevideo a un congreso en el que
se resolvió la incorporación de nuestra provincia al Reino Unido de Portugal y Brasil con el nombre
de Provincia Cisplatina.

Después de los triunfos del almirante Guillermo Brown en el combate de Juncal (9 de febrero
de 1827) y del general Carlos María de Alvear en la batalla de Ituzaingó (20 de febrero), el
presidente Bernardino Rivadavia envió a Manuel José García, su ministro de Gobierno, a iniciar tratativas de paz con instrucciones de exigir la devolución de la Banda Oriental o, en caso de no
lograr esa restitución, el reconocimiento de esa provincia como un estado independiente ("estado tapón"). Resulta inexplicable esa decisión de Rivadavia dado que la lucha estaba inclinada a nuestro favor y, por lo general, es el adversario perdidoso el que comienza los sondeos en procura de
obtener la finalización del conflicto.

Haciendo caso omiso a su mandato, el 24 de mayo García firmó un "degradante" tratado (como lo calificara el general José de San Martín) por el que se reconocía a la Banda Oriental como parte del Imperio, se renunciaba a posteriores reivindicaciones y nos comprometía a indemnizar los daños causados por nuestros corsarios. Se perdió en la mesa de negociaciones lo que se había logrado
en el campo de batalla.

Rivadavia rechazó el tratado acusando a García de haber "traspasado las instrucciones y
contravenido la letra y el espíritu de ellas" y, ante el desprestigio a su investidura resultante de
ese ignominioso convenio, renunció a la primera magistratura (28 de junio).

Con la independencia del Uruguay se completó la balcanización del antiguo Virreinato del Río de
la Plata: Bolivia, con la anuencia del Congreso, se había declarado independiente y Paraguay se mantenía en estado de encerramiento y neutralidad.

José Gervasio de Artigas es considerado el padre de la independencia del Uruguay. Empero,
estando a la sazón exiliado en Paraguay y virtualmente prisionero del dictador vitalicio José Gaspar Rodríguez de Francia, al enterarse del infamante tratado exclamó "Ya no tengo más patria".

                                                                                                   Carlos A. Manus
                                                                                                   Octubre 17, 2003

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