La red ferroviaria nacional y el Ferrocarril Trasandino del Sur

                                                                                                          Por el escribano Juan Alberto Guagliardo.
                                                                                                              Presidente de la Comisión Bahía Blanca Pro Ferrocarril Trasandino del Sur.
                                                                                                            Publicado en el diario La Nueva Provincia el martes 2 de septiembre de 2008.

El 18 de julio pasado asistí a la conferencia del técnico Contesti sobre el tema "Volver a tener ferrocarriles en el país es posible".

Según mi apreciación, el Sr. Contesti no hizo una disertación ordenada. No fue preciso en cifras. Hubiera querido hacerle varias preguntas, pero no lo hice porque consideré que plantearlo podía ser mal interpretado, por ser auspiciado por un partido político.

Estoy a favor de la conclusión prioritaria del Ferrocarril Trasandino del Sur. En vez de invertir 3.000 millones de dólares para la reconstrucción del Trasandino de Mendoza y construir un túnel de 23 kilómetros a 2.500 metros de altura, según proyecto del cual informa el periodismo, que se calcula demorará siete años en ser ejecutado, habría que concluir el enlace ferroviario del Corredor Bioceánico Ferroportuario Argentino-chileno Trasandino del Sur, que cruza los Andes a 1.700 metros sobre el nivel del mar, por Mallín Chileno, en las cercanías de Pino Hachado, iniciado en Bahía Blanca hace 111 años, y en el cual habría que invertir 70 millones de dólares para llegar desde Las Lajas a la frontera.

Esta conexión ferroviaria es la única que producirá un despegue inmensurable de la Patagonia y de todo el sur del país, al conectar ambos océanos mediante un puente ferroportuario de 1.350 kilómetros entre Ingeniero White y Concepción-Talcahuano (Chile), permitiéndonos el acceso con bodegas francas recíprocas a la cuenca del Pacífico y a los grandes países consumidores del sudeste asiático.

La reconstrucción de los ferrocarriles troncales y la habilitación del único Corredor Bioceánico Ferroportuario Trasandino del Sur producirá el alivio de las carreteras principales colapsadas por el transporte de carga automotor y de pasajeros, dado que, al no contarse con un servicio ferroviario y eficiente y normalizado que sea atractivo para los pasajeros, deben utilizar por necesidad aquellos medios exclusivamente.

La rehabilitación ferroviaria producirá una disminución considerable de accidentes automovilísticos y la pérdida de víctimas humanas y de bienes materiales.

Ha de tenerse en cuenta que un tren transporta 1.250 toneladas de carga y utiliza solamente dos personas para conducirlo y, eventualmente, dos de recambio, de acuerdo con la distancia, mientras que se necesitan 50 camiones de carga y 100 choferes para movilizarlos. Estos vehículos destruyen nuestras rutas y producen su colapso.

En la mencionada conferencia se aludió a la construcción del tren bala, inversión que consideramos inoportuna, pues será utilizada sólo por una minoría pudiente, de alrededor de 500 pasajeros, limitado en sus plazas y sin cargas, de seis u ocho vagones que se desplazarán unos 800 kilómetros, lo que lo tornará antieconómico.

Solamente comunicaría las ciudades de Buenos Aires, Rosario, Córdoba y Mar del Plata y, eventualmente, Mendoza, ruta de los casinos.

Este tipo de tren no ha funcionado en ningún país fuera de Europa, porque necesita desarrollos tecnológicos muy complejos, con los que nuestro país no cuenta para su mantenimiento y tampoco impulsa la industria nacional.

Por último, el disertante ignoró totalmente la existencia del ramal del Ferrocarril Roca entre Bahía Blanca y Zapala, por el que durante cien años se transportó la producción frutícola del país hasta el puerto de Ingeniero White para su exportación al mundo; y para el transporte de hidrocarburos hasta la década de 1950, en que se construyeron los oleoductos y gasoductos que confluyen en Bahía Blanca y los grandes centros de consumo.

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