Aves en el tango

   Ignacio Corsini dijo una vez: “Los pájaros me enseñaron la espontaneidad de su canto, sin testigos, en el gran escenario de la naturaleza; aprendí a cantar como ellos, naturalmente y sin esfuerzo". Algunos cantores tienen seudónimos con nombre de pájaros; así,  entre sus apodos, Carlos Gardel era “el zorzal criollo”,  Angel Vargas fue “el ruiseñor de las calles porteñas”, Isabel Arce es “la calandria” y Edith Piaf era “el gorrión de París” (La môme Piaf). Muchos tangos mencionan a las aves en sus letras:

Golondrinas de un solo verano
con ansias constantes de cielos lejanos.
Alma criolla, errante y viajera,
querer detenerla es una quimera...
Golondrinas con fiebre en las alas
peregrinas borrachas de emoción...
Siempre sueña con otros caminos
la brújula loca de tu corazón...
                               Golondrinas (1934)
                               Alfredo Le Pera

… Una sepultura que "entuavía" el cardo
no pudo cercarla, y en donde el "chus-chus"
de alguna lechuza se escucha, agorera,
sobre la cimera de esa vieja cruz…
                              Cruz de palo (1929)
                              Enrique Cadicamo

… Ya no cantas, chingolo!...
¿Dónde fuiste a parar?
En algún lao, muy solo,
tu canción llorarás...
                Ya no cantas, chingolo (1928)
                Edmundo Bianchi
               
… Hace su nido el hornero
a lo largo del camino,
por sostén teniendo un poste,
el motivo es el amor…
                 Como el hornero (1944)
                 José Rotulo

… Blanca palomita que pasas volando
rumbo a la casita donde está mi amor,
palomita blanca, para el triste ausente
sos como una carta de recordación…
                Palomita blanca (1929)
                Francisco García Jiménez

… Barrio... barrio...
que tenés el alma inquieta
de un gorrión sentimental.
Penas...ruego...
¡es todo el barrio malevo
melodía de arrabal!...
               Melodía de arrabal (1932)
               Alfredo Le Pera/Mario Battistella

Por esta senda donde un bello ruiseñor
cantaba alegre sobre un viejo ventanal,
por esta senda yo he volcado de mi infancia
las arrogancias de mis años de esplendor...
(…)
… Soy un jilguero que va volando, volando,
y su canto va dejando
con infinito fervor,
pues en tu senda que está llena de esplendores,
con las más fragantes flores
hice mi nido de amor.
                Senda florida (1928)
                Eugenio Cárdenas

Pobre gallo bataraz,
se te está abriendo el pellejo.
Ya ni pa’ dar un consejo,
como dicen, te encontrás,
porque estás enclenque y viejo,
¡pobre gallo bataraz!
                Pobre gallo bataraz
                Adolfo Herschel

... Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión;
y a vos te vi tan triste... ¡Vení! ¡Volá! ¡Sentí!...
el loco berretín que tengo para vos…
(…)
… Salgamos a volar, querida mía;
subite a mi ilusión super-sport,
y vamos a correr por las cornisas
¡con una golondrina en el motor!
                Balada para un loco (1969)
                Horacio Ferrer

… Calandrias y zorzales, de pechos escarlatas,
se ven en la espesura del monte vivaquear
colgando de las ramas los palios de sus flautas,
cual músicos cansados que vienen a nochear….
                La pena del payador
                Eduardo Escáriz Méndez

… Mi barrio reo,
mi viejo amor,
oye el gorjeo,
soy tu cantor.
Escucha el ruego
del ruiseñor
que, hoy que está ciego,
canta mejor…
(…)
Vos le diste a tu cantor
el alma de un zorzal
que se murió de amor…
                Barrio reo (1927)
                Alfredo Navarrine
 (El título original era "Barrio Reus", un barrio de la ciudad de Montevideo. Se argentinizó el título
tal como se hizo con el tango "Garufa" en que se sustituyó "la calle San Josë" por "el Parque Japonés".)



   La alondra ha sido el pájaro más elegido por los poetas del tango, pero esa mención sólo es correcta cuando el tango está ambientado en otros países, porque en el nuestro no hay alondras.

... Tal vez allá en la infancia su voz de alondra
tomó ese tono oscuro de callejón,
o acaso aquel romance que sólo nombra
cuando se pone triste con el alcohol…
                Malena (1941)
                Homero Manzi

Calles donde mi lindo barrio se alzó,
calles que guardan mis recuerdos de ayer;
vuelvo lo mismo que una alondra,
trayendo en mis canciones
los ecos de las frondas…
                Barrio viejo (1928)
                Eugenio Cárdenas         

… Madame Ivonne,
la Cruz del Sur fue como el signo,
Madame Ivonne,
fue como el signo de tu suerte…
Alondra gris, tu dolor me conmueve,
tu pena es de nieve…
Madame Ivonne…
                 Madame Ivonne (1933)
                 Enrique Cadícamo

La vi llegar…
¡Caricia de su mano breve!
La vi llegar…
¡Alondra que azotó la nieve!
Tu amor –pude decirle- se funde en el misterio
de un tango acariciante que gime por los dos…
                    La vi llegar (1944)
                    Julián Centeya

Tu ausencia me ha encerrado entre las sombras,
oscura realidad de mi abandono.
Me llaman desde el alba las alondras
y hundido en mi dolor ya no las oigo…
                Canto de ausencia (1937)
                Homero Manzi

… Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Trepate a esta ternura de locos que hay en mí,
ponete esta peluca de alondras, ¡y volá!
¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá, vení!...
                Balada para un loco (1969)
                Horacio Ferrer

… Por el milagro, la copa quiero alzar:
¡hoy es Alondra quien fue Mamboretá!
Nada pregunto ni sospecho,
¡no sé lo que habrás hecho
cansada de llorar!...
                Mamboretá
                Francisco García Jiménez

… Así, así te conocí
con tu pasado gris
desnudo en el teclado.
Y el corazón, alondra volandera,
abierta en flor
al filo de las penas…
                Eras como la flor (1954)
                Mario César Arrieta

Todo en esta noche se ha tornado alegre... yo no sé por qué
Me parece la luna más bella...
y mis ilusiones ¡frágiles alondras! han vuelto a crecer
¡y en sus picos titilan estrellas!
Una voz me dice: "Pronto irá a tu lado la felicidad"
...una voz que me llegó del alma...
que me lleva hasta el cielo en sus alas.
Son mis ilusiones ¡frágiles alondras que quieren volar!
                Alondras
                José María Contursi

   “No, alondras no hay” afirma Gustavo Cirigliano (Revista Tango y Lunfardo, N° 166, julio 2000). Se podría decir que la alondra es el ave predilecta de cierta fantasía tanguera. Posiblemente sea su nombre una motivación poética, un recuerdo de ciertos rincones franceses y españoles, ya que en esos países fue utilizado por mujeres que han transitado el medio artístico adoptándolo como seudónimo.

Carlos A. Manus
Diciembre 2013

                                                                     Volver arriba
                                                  Volver a Artículos de Carlos A. Manus
                                                          Volver a la Página Principal