Néstor Feria, el trovero olvidado


Como rememora el diario "El País" de Montevideo en su edición del 10 de octubre de 1997, en rueda de artistas dijo de él Carlos Gardel "lo que tiene este muchacho por sobre todas las cosas es su sentido de lo criollo", y se lo ratificó personalmente diciéndole "nadie como vos, Negro, para estas cosas…"

Y agrega el periódico "El destinatario de ese justo reconocimiento era Néstor Feria, para muchos el más grande trovero criollo de todas las épocas; un verdadero maestro del canto con el que los uruguayos (y también los argentinos) estamos en deuda en cuanto a un tributo masivo a su memoria".

En esa misma edición, "El País" recuerda lo que sobre "El Gaucho" dijera años después Hugo del Carril "fue el mejor en su género, no puede caber la mínima duda de que los superó a todos", y cita también ese diario la bella metáfora que le dedicara el poeta León Benarós: "su recuerdo es como un perfume de trébol en la ciudad extraña y febril".

A pesar de esos enjundiosos conceptos, Néstor Feria ha sido injustamente olvidado. No sólo es desconocido para las nuevas generaciones sino que no se consiguen sus grabaciones ni en Montevideo ni en Buenos Aires, donde los encargados de las casas de música respondieron a mis pedidos diciendo que no lo conocían.

Néstor Feria nació en el año 1894 en el pueblo Bolívar, en la zona de Fray Marcos, entonces jurisdicción del Departamento de Florida, hoy perteneciente al de Canelones, cerca del río Santa Lucía "donde todo tiene un rumor de canción", como solía decir "El Negro", apodo con el que también se lo conocía.

En sus pagos de Fray Marcos aprendió el trabajo campero, a domar potros y a ganar pencas cuadreras. Cuando la familia se mudó a Montevideo, vivió en los barrios de Unión y Maroñas, y fue vareador y luego jockey en el circo de Ituzaingó.

Actuó en el coro de la agrupación "Hijos del Mar" en los carnavales, y a los diecisiete años extendió a Buenos Aires sus habilidades de cantor y guitarrista viajando constantemente entre ambas orillas. A los veintiséis años integró un trío con José "Pepo" Mayuri y Arturo Vecino. Posteriormente, formó dúo con Italo Goyeche, con quien grabó "Por qué ais mentío" (zamba de Cardelli-Berto), "La flor que me diste" (fado de José Camus), "Por el camino" (zamba de Tagle Lara-Flores), "Lirios" (vals de Carlos Roxlo y Aguilar), "Bordoneos" (milonga de Feria-Goyeche) y "El jilguero" (zamba de Brancatti-Feria-Goyeche).

Su primer registro como solista lo realizó en 1937 con la milonga sureña "En blanco y negro ", en la que le puso música a unos versos de Fernán Silva Valdés:

"Tuve tropilla de un pelo,/ Yo también como el mejor…/ ¡Yo también como el mejor!/ Tropilla de pelo oscuro,/ Mesmito como el dolor;/ Oscuras como mis penas,/ Oscura como mi suerte…/ En el pago la llamaban/ "La Tropilla de la Muerte"/ Cuatro pingos todos negros,/ Justo como pa' entierro;/ Cuatro pingos todos negros,/ Como pa' cinchar un muerto…/ Mas todos en su negrura/ Tenían su pinta clara,/ Como una estrella en la noche,/ Como el lucero en el alba./ Uno tenía el pico blanco;/ Otro, la mano vendada;/ Otro, una estrella en la frente,/ Como manchao de esperanza;/ Otro, con un lunarejo/ Mesmo en el medio del anca,/ Como llevando pa' siempre/ Enancada una Luz Mala./ ¡Vos, china, sos negra de alma!/ ¡Negra, como mis caballos!/ ¡Bien oscurita por dentro/ Y con el cuerpo bien blanco!/ ¡Blanco tu cuerpo, y oscura/ Como mis pingos tu alma!/ ¡Parecés de mi tropilla,/ Perdoná la comparancia!".

Le siguieron las grabaciones de "De mí no esperes" (vals de su autoría), "Quisiera escrebirte"(canción de Irusta-Fugazot-Demare y Luna), "Yaraví" (canción de Agustín Irusta y M. A. Camino) y "Chumbale los perros" y "Alma en pena" (canciones de Claudio Martínez Paiva y Vicente Fleury).

Su vasto repertorio incluía, entre otras, "La tapera " de Elías Regules, "Las carretas" de Arrigorriaga, "Hojarascas" y "Pobre alma mía" de José Luis Trelles, "Los ejes de mi carreta" de Ronaldo Risso y Atahualpa Yupanqui, "La bata de percal", "La roldana" y "A mi guitarra" de Díaz Usandivaras, "Páginas íntimas", "Mama vieja" de Lito Bayardo, con quien escribió el estilo "Cuando amanece" y la tonada "Linda mi gaucha".

Actuó en Radio Mitre y en Radio Belgrano, ambas de Buenos Aires, y en Radio América de Montevideo, y participó en las películas "Juan Moreira" (en sus versiones de 1936 y de 1948) y en "Los caranchos de la Florida" (1938).

Néstor Feria falleció en Buenos Aires el 26 de septiembre de 1948, a los 54 años de edad. Fue sepultado en el panteón de la Sociedad Argentina de Autores, Compositores e Intérpretes en el cementerio de la Chacarita.

En 1988, gracias a una gestión emprendida por Walter Juanicó, los restos de Feria fueron trasladados al cementerio de Fray Marcos, a los cuarenta años de su fallecimiento y coincidiendo con el centenario de la localidad. Por iniciativa también de Juanicó -que contó con al apoyo de la Asociación General de Autores del Uruguay, la Sociedad Uruguaya de Intérpretes, la Comisión de Homenajes Populares de la Unión, las Sociedades Criollas de Fray Marcos, y por personalidades como Julio Arregui, Esteban Mancusso, Nelson "El Guruyense" Domínguez, Roberto Bianco, Servando "El Boyero" Ruiz, Antonio "Tony" Dubán y cantidad de artistas, en especial payadores y cantores orientales, y de los argentinos Carlos Acuña y Angel Cárdenas- se inauguró en Fray Marcos la plazoleta que lleva el nombre del trovero.

Refiriéndose a "El Gaucho", Claudio Martínez Paiva expresó "Siempre que lo he oído cantar, mi espíritu ha evocado a ese trovador errante que reside en el fondo de nuestras leyendas populares. Si Santos Vega existió, si su voz consagró asambleas gauchas junto a las rejas de las pulperías, si al conjuro de su armonioso acento se detuvieron a escuchar los pájaros y la brisa pampeana se hizo un suspiro para no deformar la belleza melódica de su canto, Santos Vega debió tener la suave y cálida voz de Néstor Feria".

Facundo Cabral dijo a su vez "… si tuve oportunidad de acceder al mundo del espectáculo es por la influencia que siendo niño y adolescente recibí de los viejos troveros uruguayos encabezados por el número uno de ellos, el inimitable Néstor Feria, a quien escuchaba por radio en Tierra del Fuego…".

El poeta unionense Angel Facal le dedicó el poema "A Néstor Feria":

"Hizo un alto en el camino/ Al entrar la primavera/ Y Néstor se fue volando/ A cantarle a las estrellas./ Tenía mucho de cielo/ Su voz dulce, a veces recia/ En las cifras voz de bronce/ En las vidalas de seda./ De zorzal en las estrellas/ Y de varón en las décimas./ El cantor nació en Fray Marcos/ En la Unión punteó las cuerdas/ Y allá por el año once/ Soñando con las carreras/ Se fue a cuidar parejeros/ Con el alma a medio rienda./ Era un mozo delgaducho/ De renegrida melena/ Sobre sus ojos profundos/ Le hacían sombra las cejas/ Y tenía el alma blanca/ Sin ninguna mancha negra./ En la vida cuatro amores/ Le fueron cediendo el ala/ Los amigos, los caballos,/ Las hembras y la guitarra/ Y el amor que nunca tuvo/ Se lo jugaba a las cartas./ El cantó siempre por lujo/ Lo mismo que Santos Vega,/ Las dos orillas del Plata/ Le tendieron sus poemas/ Y con todos ellos juntos/ Al entrar la primavera/ Voló con certero rumbo/ A cantarle a las estrellas".

Como conclusión de esta nota-homenaje, cabe recordar el clásico verso con que los glosadores lo presentaban en ambas orillas del Plata:

"Atención pido al silencio
y al silencio la atención,
que ha llegado la ocasión,
y esta vez es cosa seria,
presentaré a Néstor Feria,
cultor de la tradición…"

Carlos A. Manus
Agosto 2002

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