Charlo

"YO NACÍ POR GUATRACHÉ..."
Charlo nació el 6 de junio de 1907 en la estancia La Piedad, ubicada entre las estaciones ferroviarias Guatraché y Avestruces, en la provincia de La Pampa. Al no existir Registro Civil en el lugar, sus padres recién lo anotaron cuando se instalaron en el partido de Puán, en la provincia de Buenos Aires.

CHARLO, ¿ERA DE LA RIESTRA?
"Numerosos investigadores y estudiosos del tango coinciden que su nombre era Carlos José Pérez De la Riestra (...) Habiendo llegado a nuestro poder su partida de nacimiento, constatamos que su padre lo inscribe como Carlos José Pérez. El Jefe del Registro Civil, escribió que ´ante mí está el declarante que dice llamarse Carlos Fidel Pérez de 28 años y que a su vez es hijo de José Pérez e Ignacia Barrientos.´ Su esposa -la madre del cantor y autor- figura como Teresa Urdinola (Fredenoso) de 33 años. ¿De dónde salió De la Riestra?" Es improbable, y no tiene sentido, que su padre lo hubiera seccionado para quedar simplemente Pérez. "Quienes conocieron a Charlo, sin dejar de admirarlo, comentaron que le gustaba alardear y no es extraño que por cuenta propia transformara su apellido simple en compuesto" (...) "En síntesis: hasta que alguien pueda rebatir esa partida de nacimiento, Charlo se llamó Carlos José Pérez Urdinola." (Vicente Ramón Ciappina, "La Nueva Provincia ", 6/02/1995)
"Quizás insatisfecho con la humildad de su apellido, Pérez, le añadió un pretencioso "de la Riestra", erróneamente dado por bueno en reseñas y biografías." (Julio Nudler en "Todo Tango").


      La actriz Sabina Olmos junto a Charlo

LA ESCUELA PRIMARIA
Cursó los estudios primarios en la Escuela Nº 1, siendo su maestra la señorita Juana Marchi, luego casada con Carlos Ramón Dobal, entre cuyos hijos figuraN el famoso dibujante Miguel Angel Dobal y el periodista Juan Carlos Dobal, que durante muchísimos años condujo en Bahía Blanca los noticieros de LU3 Radio del Sur.

SU FORMACIÓN
Desde los ocho años Charlo mostró que estaba dotado para la música, por lo que por indicación paterna realizó los primeros estudios de solfeo y piano en el Conservatorio Santa Cecilia, conducido por Alejandro Leone.
Una vez terminados los estudios primarios fue enviado a un internado de La Plata para cursar el colegio secundario, y en 1922 la familia se instaló en el barrio porteño de Belgrano.
Perfeccionó sus estudios de piano, armonía, contrapunto y composición en el conservatorio de Rafael Ortega y posteriormente en el de Orestes Castronuovo.
"...lo primero que toqué fue el violín, de oído; después la guitarra, y chapurreaba el piano. Yo lo que quería era tocar el piano, pero lo maltrataba. Por eso me hicieron estudiar..." (Charlo, en un reportaje).

DE UNA FIESTA DE FIN DE CURSO AL ARTISTA CHARLO
Durante una fiesta de fin de curso realizada en 1924 en el cine General Belgrano, Charlo tuvo la misión de acompañar en piano a los diferentes cantantes, e incluso se animó y, fuera de programa, también cantó.
En esa fiesta se encontraban presentes los dueños de Radio Cultura, quienes lo invitaron a participar en la emisora, que era la más escuchada en ese entonces, por los pocos poseedores de aparatos a galena. Les impresionó la apostura, la simpatía y la voz del cantor y pianista aficionado. El ingeniero Enrique del Ponte, unos de los propietarios, le sugirió el seudónimo Charlo, derivado de Charles (Carlos), ya que los oyentes no podrían retener lo extenso de sus nombres y apellidos.
"Y en un fin de curso, acá en Buenos Aires, se hizo una fiesta en el cine General Belgrano, donde toqué el piano y canté; estaban los dueños de Radio Cultura, un señor De Bay, que era diputado, y un señor Del Ponte. Nos hicieron una invitación a mí y a otros de los muchachos que habían actuado, para visitar la radio. Un día me picó la curiosidad y fui. Toqué el piano y canté. Empezaron a llamar por teléfono. El caso es que me vinieron a buscar para actuar y grabar. Ahí empezó mi carrera." (Charlo, en el mismo reportaje).

"JAILAIFE CAJETILLA"
La familia Pérez se había mudado del barrio elegante de Belgrano al proletario barrio de San Cristóbal Sur. Cuenta el periodista y ensayista José Barcia que una noche "encasquetada la galera, y jugando con el bastón -porque ya era lo que se dice un jailaife-, se asomó a la esquina de San Juan y La Rioja. Desde el café ´El Americano´ lo observaron, sorprendidos por su estampa, los reos propensos a la pulla. Pero el forastero, que intuyó la cachada, apuró el paso y al enfrentarse con el cine contiguo encontró, para su ventura, a un inesperado conocido. Se consideró salvado, más aún cuando el otro lo invitó a entrar a la sala" (...) porque había un piano que nadie tocaba. "La oscuridad del recinto comenzó a poblarse, entonces de melodías, en tanto en la pantalla continuaba desenroscándose la cinta del film mudo. A poco toda la barra del café se ubicó en la platea, menos atraída por la película que por la novedad del ejecutante ´cajetilla´."

DEBUT COMO ACTOR, CANTOR Y COMPOSITOR
En el año 1925 un vecino del barrio de San Cristóbal llamado Américo Fazzari, a la sazón inspector municipal de teatros, lo conectó con el empresario Alberto J. Ballesteros, quién luego de escucharlo lo contrató como cantor, actor y compositor de los cuadros de una revista musical, en el teatro "Comedia" de la calle Carlos Pellegrini. En esa revista estrenó su tango "Pinta brava" con letra de Mario Battistella, y su fox-trot "Pim...pum, rataplán". "En el teatro Comedia, que ya no existe, sin saber que era una primera figura, lo fui, actuando como actor, cantor y autor. Ahí estrené mis dos primeras temas como compositor". "El fox-trot era el único tema de la obra que se bisaba. Allí tuve mi primera frustración; yo anhelaba que se bisara el tango, pero lo que hacía furor era el fox. Lo escuchaba tanto que le tomé fastidio y lo castigué: nunca lo edité." (Charlo, en el mismo reportaje).

TAMBIÉN...
Por esa época Charlo estudiaba en Buenos Aires, y rendía exámenes libres para la carrera de abogado en la Universidad de La Plata.

UN ESPACIO DIFÍCIL DE LLENAR
Cuando terminó la temporada en el teatro "Comedia", fue llamado por el empresario del "Hippodrome", Vicente Rey, para que reemplazara a la primera figura, que se había enfermado. Se trataba nada menos que de Azucena Maizani. Y justamente estaba programado el estreno de un tango que tuvo que memorizar en muy pocas horas. El tango era "Pato" de Ramón Collazo. Charlo, con relativo suceso, estuvo una semana, hasta que Azucena se repuso.

EL ESTILO CHARLO
Se inició con un estilo completamente gardeliano (escúchese, por ejemplo, su grabación de "Las vueltas de la vida", de 1928), del que fue desprendiéndose sabiamente, para llegar a ser de modo inconfundible él mismo, el inmenso intérprete que todos hemos admirado por su excelente tesitura, su innegable afinación, su casi virtuosismo. Era además excelente ejecutante de piano, acordeón, violín y guitarra, y un finísimo compositor que a veces escribió también sus propias letras. "Muchas cosas tenía para escuchar, lógicamente a Gardel. Y era caer en una huella muy trillada (..) Lo más importante de una artista es tener personalidad. Era la convicción de no poder hacer las cosas mejor que Gardel, y porque segundas partes nunca fueron buenas." (Charlo, en el mismo reportaje).

EL DISCO...
En ese momento Charlo no actuaba ni en radio ni en teatro, pero grababa discos para el sello "Electra". El señor Améndola, tío de Juan D´Arienzo, era el dueño de esa grabadora, donde quedaron registrados veinte temas, entre ellos cuatro con letra y música del propio Charlo, acompañado en guitarras por Vicente Spina y Miguel Correa.
Ese mismo año, 1925, es contratado por "RCA Víctor", y en su primer disco dejó registrados dos tangos suyos: Con letra de Celedonio Esteban Flores, "Costurerita", y con letra de Francisco Brancatti, "Pobre varón".

...GALÁN CANTOR...
A partir de 1927, ya abandonada su carrera de abogado, debutó como galán cantor en las famosas revistas, género muy en boga por aquel entonces. Esas obras estaban escritas y dirigidas por tres grandes del teatro y del tango: Manuel Romero, Ivo Pelay y Luis Bayón Herrera.

...Y LOS DOS PANCHOS
Mientras se desarrollaba la temporada, fue a buscarlo el representante Miguel Bucino, quien le informó que Francisco Canaro quería grabar con él en el sello "Disco Nacional Odeón", dado que Charlo se había desvinculado de la casa "Víctor" y ya había grabado para "Odeón" con la orquesta de Roberto Firpo, aunque esos discos nunca salieron a la venta. La propuesta de Canaro, quien -según Charlo- fue a verlo para que reemplazara Roberto Díaz, como estribillista de su orquesta, fue que le pagarían treinta pesos por cada estribillo cantado, y su nombre no figuraría en las etiquetas, tal como era costumbre hasta los primeros años de la década del '40. Recién cuando se reeditaron esas grabaciones en formatos distintos a los discos de 78 r.p.m., pudo rescatarse en algunos casos los nombres de los estribillistas. Lo primero que grabó con Canaro fue el célebre vals boston "Ramona", y el tango "Lindo tipo de varón". Charlo también realizó grabaciones con la orquesta de Francisco Lomuto, que era artista del mismo sello. Su producción discográfica llega a mil cien registros.

LOS CONCURSOS DE LA CASA "MAX GLUCKSMANN"
Paralelamente, con la orquesta de Francisco Canaro, Charlo cantaba los versos de los temas presentados en los concursos que organizaba la Casa "Max Glucksmann" en el "Gran Palace Theatre". Algunos de los tangos cantados por Charlo fueron "Duelo criollo", de Lito Bayardo y Juan Razzano; "Piedad", de Carlos Percuocco y Luis De Biasse; "Te aconsejo que me olvides", de Pedro Maffia y Jorge Curi, y "Alma en pena", de Anselmo Aieta y Francisco García Jiménez.

TRABAJO INTENSO
El año 1926 fue de una intensa actividad para Charlo. Ensayaba todos los días durante cinco horas, y practicaba vocalización con su maestro de canto Enrico Castronuovo. Además grababa con Canaro, con Lomuto y como solista. Tres veces semanales actuaba en radio, y en los fines de semana se presentaba en los principales cines de la Capital y sus alrededores.

LA RADIO
De Radio Cultura, donde era primera figura, pasó a LOY, Radio Nacional, hoy Radio Belgrano. En esta emisora no sólo era cantor solista, sino que trabajaba como locutor anunciando sus propias interpretaciones, y también daba la hora oficial.

PROYECCIÓN INTERNACIONAL
Gracias a la difusión de sus discos la voz de Charlo se hizo muy popular en toda América, especialmente en los países limítrofes. Esto le abrió las puertas al exterior, y supo aprovecharlo. Primero fue Uruguay, contratado por la Casa "Max Gluscksmann" para inaugurar el cine "Rex" de Montevideo. Aunque tratándose de tangos no se puede hablar de Uruguay como "exterior", ese fue su primer viaje profesional fuera de nuestro país..
Su primera gira importante comenzó en 1938, actuando con suceso en Chile. "Esta es tu oportunidad, vestite y cantá como sabés, y vas a ver que vas a matar", le había pronosticado su manager José Razzano, y tuvo razón. Actuó luego en Bolivia, Venezuela, Cuba y los Estados Unidos. Principalmente en La Habana y en Lima su éxito fue tal que lo catapultó a la fama, consagrándolo como sucesor de Gardel. En sucesivas giras siguió ampliando su éxito. En Brasil, como en los países anteriormente citados, entonó tangos, boleros y folklore. Otros lugares desde donde alcanzó reconocimiento fueron Panamá, Portugal y España. En estos dos últimos países estuvo radicado a partir de 1955, cantando a dúo con su compañera Sabina Olmos en el espectáculo "Estampas de Hispanoamérica", ofrecido por la televisión y en el casino de Estoril, y más tarde en el cine y la televisión española. De allí pasó a actuar en Francia y Bélgica, y por último, en 1956, visitó Colombia, donde fue recibido con gran suceso no sólo el músico y cantor de tangos, sino un Charlo universal intérprete de ritmos melódicos y tropicales. En esa gira compuso unos de los últimos éxitos: su "Tango en Colombia".

EL CINE
Se permitió el lujo de incursionar en un medio tan difícil como el cine, rodeado de primeras figuras y sin desentonar. Sus dotes de galán y sus condiciones físicas le permitieron hacerlo con holgura. En 1935, con Mario Soffici, participa en "El alma del bandoneón", donde luce sus cualidades de cantor. En 1936, ahora dirigido por Luis César Amadori y junto a Pepe Arias, la Negra Bozán y Alicia Vignoli, participa en el film "Puerto nuevo". Trabajó también en "Carnaval de antaño" dirigida por Manuel Romero. En el rodaje de este film, conoció a la que sería su mujer hasta 1969, Sabina Olmos. Los acompañaban además Florencio Parravicini, Sofía Bozán y Enrique Roldán. Actuó también en "Los troperos", "Los muchachos se divierten", "Un sueño y nada más" y otras películas, en algunas de las cuales fue protagonista. Además participó en varias filmaciones en España.

EL DEPORTE
Por una parte por la necesidad de mantener su físico de galán, y por otra por estar siempre dispuesto a la competencia, no perdía ocasión de participar activamente en los deportes. Así, además de la gimnasia diaria, tomó lecciones de esgrima, pasó de la natación al fútbol -en los picados siempre actuaba de arquero- y a la equitación, llegando a destacarse y a ser elogiado en Chile y en Cuba como muy buen jinete. Alguna vez cruzó guantes de boxeo, e intentó incursionar en la aviación.
"A la esgrima le debo la vida, porque tuve un surmenage bárbaro, debido a que me excedí en el trabajo y en el entrenamiento. Y sin advertirlo, está nervioso e irritable con mi entorno. Un día conocí a Enrique Burque, que fue el primer argentino campeón de las tres armas en un mismo año. Él me informó sobre el aspecto terapéutico de la esgrima, y así fue." (Charlo, en el mismo reportaje).

LA AMISTAD CON EDMUNDO RIVERO
Dos estilos diferentes, casi enfrentados: Por un lado el tango reo de Edmundo Rivero, por el otro el tango de salón de Charlo. Curiosamente se habían conocido cuando Edmundo entró como cuarto guitarrista acompañante de Charlo.
Allí nació una amistad que los unió hasta el final. Primero fue Charlo quine lo ayudó, antes de que Leonel se decidiera a cantar. Con el tiempo el creador de "El viejo almacén" también le tendería una mano, con esa generosidad y bonhomía que siempre lo caracterizaron. Se los solía ver en el desaparecido "Marabú", cuando ambos compartían cartelera, y a pesar de los estilos opuestos cantaban juntos más de una vez, especialmente temas folklorícos y milongas pampeanas. Ambos compartían la amistad de ese otro fenómeno llamado Homero Manzi.

EL COMPOSITOR
De su autoría quedaron cuatro tangos instrumentales y siete que tienen además letra del mismo Charlo, y alrededor de treinta temas más con letras de Luis César Amadori, José González Castillo, José María Contursi, Esteban Celedonio Flores, Cátulo Castillo, Francisco Bohigas, Homero Manzi y Enrique Domingo Cadicamo.

MÚSICOS QUE LO SECUNDARON
Actuó primeramente, en forma simultánea, con Francisco Canaro y con Francisco Lomuto, ya que los tres estaban contratados por el mismo sello grabador. Antes había cantado con Roberto Firpo. Luego con Adolfo Carabelli, con Salvador Ruiz de Luna en España, con Héctor Stamponi, Roberto Pansera, Lamarque-Ponce, Demare-Vardaro y la "Orquesta Típica Víctor". En 1939 hizo una gira acompañado por un trío compuesto por Osvaldo Pugliese, Federico Scorticati y Juan José Gallastegui, en piano, bandoneón y violín respectivamente. También cantó acompañado por la orquesta de Osvaldo Requena, y tuvo además entre sus más calificados guitarristas a Iriarte, Iglesias, Besada y Arrieta, sin olvidar el paso por su conjunto de Edmundo Rivero, Roberto Grela y Vicente Spina.

LA PINTA, UNA CONSTANTE
Sabía que tenía pinta, y también sabía que había que alimentarla y explotarla. Siempre cuidó el detalle; jamás nadie lo vio descuidado, sin afeitar o despeinado. Fue un precursor en esta actitud, y hoy cualquier foto suya que se tome al azar lo demuestra: Charlo fue imitado, y hasta hubo una moda Charlo, que tenía que ver con el moño, con el saco con traba o "cazadora", el gacho gris, los guantes de cuero y otras prendas del cantante. "Los sastres me pedían mis modelos para incluirlos en sus figurines", recordaba en un ciclo de radio Excelsior, en 1968, en el que historiaba su vida.

SU ÚLTIMA ACTUACIÓN
La última actuación de relevancia la realizó ante el público de Buenos Aires, en 1973, con la orquesta de Osvaldo Requena. Interpretó dieciséis obras suyas conocidas, y dos estrenos: "Tango de la ausencia" y "Diquero". Posteriormente, y hasta pocos años antes de su muerte, cantó en café concerts acompañado al piano por el maestro Virgilio Expósito.

ACTIVIDAD GREMIAL
A pesar de la intensa labor artística que siempre desarrolló, Charlo encontró tiempo para preocuparse por la suerte de los que dedican su vida al espectáculo, y trabajó en demanda de mejores condiciones laborales para los músicos, los cantantes y demás integrantes del varieté. Esto lo llevó a ocupar la secretaría general de la Unión Argentina de Artistas de Variedades.

HOMENAJE EN MONTEVIDEO
Al celebrar sus 50 años con el tango, se lo homenajeó en el Teatro Solís, máximo escenario montevideano.

ACADÉMICO DE HONOR
El 29 de junio de 1990, en un acto realizado en el Salón Dorado del Teatro Colón de la ciudad de Buenos Aires, y junto a otras cuarenta personalidades, Charlo fue distinguido como Académico de Honor por la Academia Nacional del Tango de la República Argentina.

Cuatro meses después de recibir la distinción de Académico de Honor, el 30 de octubre de 1990, Charlo murió en Buenos Aires a los 83 años. 

Para la realización de esta recopilación se consultó a: "Los Grandes del Tango", fascículo 13; Colección
"Tango nuestro", capítulo 17; al sitio "Todo tango" y a un informe del periodista Vicente Ramón Ciappina.


                                                                                                                                               Tino Diez
                                                                                                                                    
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