Esperando a un cantor…

  Preguntan por qué causas en el tango
la injusticia social no está en sus letras;
al amor y desamor cantan poetas,
sin luchar por aquél que busca un mango.

  Dónde está ese poeta, lo repito,
que pinte la desventura y le dé dique
reviviendo las letras con que Enrique
le mostraba la verdad a Mordisquito.

  Trasnochados escribas se equivocan
cuando dicen: "no hay tangos de protesta":
Están los tangos, pero no hay orquestas
en las que suenen las letras que provocan.

  Y falta que un cantor se comprometa
resucitando en su gola "La pintada",
que naciera en Devoto, engayolada,
y, en democracia, le temen a su letra.

  "Galleguita", "Si volviera Jesús",
"Bronca", que debió callar Rivero,
y le duele el "Pan" al pobre obrero
"Al pie –rezando– de la Santa Cruz".

  "La bicicleta blanca" que se enfrenta
al nuevo "Gólgota" en la "Noche fría",
"Guerra –revancha– a la burguesía"
que Gorrindo planteara en "Las cuarenta".

  ¿Cómo, entre rejas, poder "Parar la olla"?:
las pilas sordas sangraron sus heridas,
el mundo, indiferente, "Yira... yira...",
y en la justicia está lista la tramoya.

  El tango, que es su sangre y es su esencia,
cómo no va cantar las desventuras
y la lucha por soltar las ataduras
del pobre, en su afán de subsistencia.

  Cómo no va a clamar por injusticias
–del patrón, del caudillo, del malevo–
el tango, que comparte sus desvelos,
si esas heridas nunca cicatrizan.

   Cuando al pobre lo acosan el dolor
y la violencia por doblar su testa,
hay un tango que espera alguna orquesta;
hay un tango que espera algún cantor.


                                                               Tino Diez






 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Apostillas:

Se consultó el artículo "Los tangos malditos", escrito por Ricardo Horvath en la publicación "Café, Bar y Billares".

Don Enrique, por supuesto, es el gran Discepolín, y "Mordisquito" era el "contrera" imaginario, en sus charlas radiales que tantos sinsabores le costaron.

Los comentarios a los que alude el poema son del uruguayo Hugo García Robles en su "El cantar opinando" editado en Montevideo, Uruguay; que excluye de los tangos de protesta a la tremenda obra de Enrique Santos Discépolo e indica, como únicos tangos de esa categoría, "Acquaforte" de Horacio Pettorossi y Juan Carlos Marambio Catán, y "Al pie de la Santa Cruz", de Enrique Delfino y Mario Battistella.

Otro uruguayo, el poeta Horacio Ferrer, coincide con su compatriota y no reconoce tangos testimoniales, a pesar de sus propias creaciones con Ástor Piazzolla, de "La bicicleta blanca" –una especie de moderno Gólgota– y de ese tremendo aguafuerte que es "Chiquilín de Bachín".

"La pintada" es parte de una tríada que se completa con "34 a comer" y "Parar la olla", que compuso Osvaldo Pugliese, con letra de Jacobo Amar, cuando estaban presos en Villa Devoto, acusados de… pensar distinto. Más de medio siglo después, esos tangos permanecen inéditos, junto con otros muchos que llenaron aquellos días de cautiverio, entre los cuales está "No juegues a la guerra" de Osvaldo Pugliese y M. R. Morales Miramonte.

"Galleguita", tango de 1925 con música de Horacio Pettorossi y letra de Alfredo Navarrine, narra el drama de la inmigrante española que, sin medios, cae en la maraña decadente del cabaret.

"Si volviera Jesús" con música de Joaquín Mauricio Mora y letra de Dante A. Linyera, hace un repaso de todas las miserias humanas que ocurren en el mundo.

"Pan", de Eduardo "Chon" Pereyra y Celedonio Esteban Flores, compuesto en 1932, describe en este drama en tres minutos la cadena de miserias de la pobreza, la desocupación, la enfermedad, el hambre, la desesperación, y finalmente el abatimiento y la impotencia, y el final trágico.

"Bronca", con letra de Mario Battistella y música de Edmundo Rivero, nació en 1962, y describe un momento infausto del país. La prohibición de su difusión, en 1963, provocó la bronca de Rivero, que no lo volvió a cantar. Sí lo hizo, en ese mismo año, Alfredo Belusi, con la orquesta del maestro Osvaldo Pugliese.

"Gólgota". En 1938, los versos de Francisco Floreal Gorrindo, acompañados por la música creada por Rodolfo Biagi, presentaron este cuadro de la vida cotidiana como una suerte de remedo del sacrificio de Jesucristo en su crucifixión.

"Noche fría", con letra y música de Carlos Gardel y Jose Razzano, describe la vida de un hombre desquiciado por la familia, la vida y la sociedad.

"Guerra a la burguesía", un tango de autor anónimo, es un tema anarquista del año 1901. Fue rescatado por Virgilio Expósito en la década del 70 con el apoyo del escritor Osvaldo Bayer, y editado por el sello de Expósito, "Azur", en el álbum "Canciones anarquistas argentinas". Dice en su estribillo: Es un deber/ justo y leal/ que el pueblo luche/ por la existencia/ (…) Ya que el derecho a la vida/ nos quita ese rival/ ¡obreros, tened conciencia!/ y ¡Guerra al dios capital!".

"Yira yira": En el año 1930 Discepolo creó la música y la letra de este tango que refiere las miserias, la indiferencia y el desprecio que padece aquel que cae en desgracia.

"Las cuarenta": Francisco Floreal Gorrindo escribió la letra, y Roberto Grela le adosó la composición musical. Éste es un ejemplo de inspiración total: Gorrindo no había podido terminar sus estudios primarios, y sus conocimientos gramaticales casi estaban ausentes. Por su parte Grela era un excelente guitarrista, pero sin estudios musicales. Es una creación formidable realizada en base a pura intuición poética y musical.
    
                                                                                                                                                                                                   Tino Diez
       
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