"¡Que nadie se entere...!"

   Las raíces latinas del tango, provenientes en su mayoría de Italia y España pero con aportes de otras culturas de igual o distinta extracción, enriquecieron al tango tanto en su melodía como en sus letras.
   Como en toda transmisión de idiosincrasias, incluyeron también diversos atavismos en forma de costumbres, actitudes religiosas e incluso supersticiones, creencias y modos de pensar y de obrar que prescribían lo considerado correcto en las relaciones humanas.
   Estos rasgos incluían el cuidado de parecer antes que ser, la necesidad de encontrar soluciones privadas a aquellas situaciones que deterioraran la imagen social de la familia o del individuo. Esto se refleja en dicho tales como "la ropa sucia se lava en casa", "los hombres no lloran" o, más crudamente, "antes muerta que deshonrada".
   Esos condicionamientos del tipo del "qué dirán" aparecen también en las poesías tangueras, y existen muchas letras regidas por esas premisas o en contra de ellas, pero siempre teniéndolas en cuenta.
   Los tangos "Qué me importa tu pasado" de Roberto Giménez (letra) y Manuel Sucher "Retama" (música) y "No me hablen de ella" compuesto por Jorge Moreira, son excepciones en las que el protagonista se opone a seguir el designio del "qué dirán" y sigue los dictados de sus sentimientos.
   El recorrido que sigue pretende ser solamente una muestra de estos rasgos, algunos muy conocidos y otros tal vez no demasiado divulgados.

"¡Pobrecita, cómo lloraba/ cuando ciego la eché a rodar!/ La patota me miraba/ y no es de hombre el aflojar..." ("El patotero sentimental" de Manuel Romero y Manuel Jovés, estrenado el 12 de mayo de 1922 por Ignacio Corsini, en el sainete "El Bailarín del cabaret")

"Melenita de Oro,/ no rías, que estás sufriendo,/ no rías, que estás mintiendo,/ que anoche sufrió tu corazón" ("Melenita de Oro" de Samuel Linnig y Carlos Vicente Geroni Flores, estrenado por Manolita Poli, el 25 de agosto de 1922, en el sainete " Milonguita")

"Yo tengo que ahogar en vino/ la pena que me devora.../ Cuando mi corazón llora/ mis labios deben reir." "Loca" de Antonio Martínez Viergol y Manuel Jovés. Fue cantando en la obra "El tango de la muerte" por Luisa Salas, el 5 de agosto de 1922)

"Príncipe fui, tuve un hogar y un amor,/ llegué a gustar la dulce paz de un querer; (...) príncipe fui, sí que lo fui, no soñé,/ príncipe fui, tuve un hogar y un amor" ("Príncipe", letra de Francisco García Jiménez y música de Anselmo Aieta y Rafael Tuegols. Estrenado por Juan Carlos Marambio Catán en 1924).

"Caminito que todas las tardes/ feliz recorría cantando mi amor,/ no le digas, si vuelve a pasar,/ que mi llanto tu suelo regó". ("Caminito" de Gabino Coria Peñalosa y Juan de Dios Filiberto. Primer premio en el concurso de canciones de 1926)

"Después dicen -y ese dato, ¡qué querés!, me desconsuela,/ pues viene de los muchachos que te han visto trabajar-..." ("Audacia" de Celedonio Esteban Flores y Hugo de La Rocca. 1925)

"¡Sonsa!, me dijeron mis amigas, / piensa que ese amor te perderá;/ recuerda que tu vida será pobre y no tendrás ni un cobre (...) ¡Sonsa!, no tendrás la voiturette" (Sonsa" de Emilio Fresedo y Raúl de los Hoyos. Lo estrenó Iris Marga, en la revistas "Las alegres chicas del Maipo", en 1926)

"Lo que hace falta es empacar mucha moneda,/ vender el alma, rifar el corazón, / tirar la poca decencia que te queda... Plata, plata, plata... plata otra vez (...) El verdadero amor se ahogó en la sopa: la panza es reina y el dinero es Dios" ("¡Qué va cha ché!" de Enrique Santos Discépolo.Lo estrenó -con un rotundo rechazo del público montevideano- Mecha Delgado en 1926)

"Poca cosa fue el hogar donde viviste/ poca cosa el amor que yo te di" ("Lágrimas de sangre" compuesto en letra y música por Roberto Giménez)

"(...) Ya no me importa el qué dirán/ ni de las cosas que hablarán.../ ¡Total, la gente siempre habla!" ("Rondando tu esquina" letra de Enrique Cadicamo y música de Charlo. Compuesto en 1945, fue grabado el 2 de noviembre de ese año por Ángel Vargas con Ángel D´Agostino)

"Tarde me di cuenta que al final se vive igual fingiendo... / Tarde comprendí que mi ilusión se destrozó queriendo" ("Tarde", letra y música de José Canet. Data de 1947, aunque se difundió hacia 1960)

En el tango "Cuesta Abajo" de Alfredo Le Pera y Carlos Gardel, el protagonista esconde su sufrimiento: "bajo el ala del sombrero, cuántas veces embozada,/ una lágrima asomada yo no pude contener;"

Es posible que el tango que desarrolla frontalmente este tema sea -no podía ser de otro origen, producto de la rebeldía de Enrique Santos Discepolo- "Infamia": "La gente que es brutal cuando se ensaña,/ la gente que es feroz cuando hace un mal (...) a mí qué me importaba tu pasado/ si tu alma entraba pura a un porvenir".

"El malevaje extrañao,/ me mira sin comprender.../ Me ve perdiendo el cartel/ de guapo, que ayer/ brillaba en la acción". ("Malevaje", de Enrique Santos Discepolo y Juan de Dios Filiberto. Lo estrenó Azucena Maizani en la obra "La Fiesta del Tango", el 21 de septiembre de 1928).

"Pero yo sé que, metido,/ vivís penando un querer/ (...) Yo sé que en las madrugadas,/ cuando la farra dejás,/ sentís tu pecho oprimido/ por un recuerdo querido/ y te ponés a llorar" ("Pero yo sé...", con letra y música de Azucena Maizani, y estrenado por esta cantante el 7 de julio de 1928).

"Yo sé que hasta el alma dieras/ por volver a ser lo que eras.../ No podrás: la primavera/ de tu vida ya se fue." ("Mano cruel" de Armando J. Tagini y Carmelo Muttarelli)

"Quemá esas cartas,/ y que el mundo ignore/ la inmensa pena que sufriendo está/ un hombre joven que mató el engaño,/ un buen muchacho que muriendo va" ("Quemá esas cartas", en la versión conocida en la actualidad, cuyos versos son de Manuel Romero y la música Raúl de los Hoyos. La cantó por primera vez Sofía Bozán en la temporada de revista del teatro "Sarmiento" en 1928)

"Cuando vengas para el centro, caminá junando al suelo,/ arrastrando los fanguyos y arrimada a la pared,/ como si ya no tuvieras ilusiones ni consuelo,/ pues, si no, dicen los giles que te han echao a perder" "¡Atenti pebeta!". De Celedonio Esteban Flores y Ciriaco Ortiz.)

"Dicen que dicen que era una mina/ toda ternura, como eras vos,/ que jué el orgullo de un mozo taura/ de fondo bueno... como era yo" ("Dicen que dicen" con letra de Alberto J. Ballesteros y musica de Enrique Delfino, estrenado por José Muñiz, presumiblemente en "Fémina", en 1929)

"Cuando la suerte, que es grela,/ fayando y fayando/ te larque parao;/ (...) la indiferencia del mundo,/ que es sordo y es mudo/ recién sentirás..." ("Yira... yira", de Enrique Santos Discepolo, estrenado por Sofía Bozán durante la temporada de 1929 en el teatro "Sarmiento")

"¿Ha visto, señora,/ qué poca vergüenza?/ ¡Vestirse de blanco/ después que pecó!" ("Padrino pelao" de Julio Cantuarias, con música de Enrique Delfino. La inefable Tita Merello, la estrenó en "El conventillo de la Paloma" de Alberto Vacarezza, en la representación Nº 953, el 14 de marzo de 1930)

"Entre el malevaje/ 'Ventarrón' a vos te llaman,/ 'Ventarrón', por tu coraje, / por tus hazañas todos te aclaman" ("Ventarrón" de José Horacio Staffolani y Pedro Maffia. Obtuvo el primer premio en un concurso de beneficencia, realizado en 1932 en el teatro "Colón", cantado por Rosita Montaner)

"Fue testigo el barrio de audaces hazañas/ que lo consagraron Rey del compadraje,/ y las mozas lindas del garabitaje/ bordaron su fama de guapo cantor/ (...) Y fue por las calles del viejo suburbio/ que pasó vencido, con un gesto fiero/ el último taura que en los entreveros/ se sintió bandido, gaucho y peleador." ("Guapo de la guardia vieja" con letra de Enrique Cadicamo y música de Ricardo Cerebello. Se estrenó el 10 de agosto de 1933 en el sainete "Guapos de la guardia vieja").

"Que nadie se entere/ que he vuelto a buscarla/ (...) que loco he golpeado/ la reja querida/
que me oyó cantar,/ y a nadie le digas,/ ventanita amiga,/ que has visto en mis ojos/ la pena sangrar."
("Que nadie se entere" Letra y música de Alberto Gómez, quién lo grabó el 13 de noviembre de 1936)

"Aprendi que en esta vida hay que llorar si otros lloran/ y si la murga se ríe hay que saberse reir;/ no pensar, ni equivocado, ¡para qué, si igual se vive,/ y además corrés el riesgo que te bauticen gil!" ("Las cuarenta" de Francisco Gorrindo y Roberto Grela En el año de su creaión, 1937, fue grabado por Azucena Maizani y Francisco Canaro, con la parte cantable a cantor Roberto Maida.)

"Dicen los amigos que mi vino es triste,/ que no tengo aguante ya para el licor,/ (...) Siempre estoy borracho desde que te fuiste,/ siempre estoy borracho, pero es de dolor." ("El vino triste", letra de Manuel Romero y música de Juan D´Arienzo. Compuesto en 1939, fue incluido en la película "Gente bien", con la voz de Hugo del Carril)

"Se fue, dirá la gente del pago;/ se fue, tal vez detrás de otro sueño,/ al fin, otro ranchito sin dueño" ("Tapera" con letra de Homero Manzi y música de Hugo Gutiérrez. Fue grabado con la orquesta de Aníbal Troilo y la voz de Edmundo Rivero, el 20 de octubre de 1957 -tal vez la primera grabación, ya que fue compuesto ese mismo año-.)

"Cruel, en el cartel,/ la propaganda manda, cruel, en el cartel,/ y en el fetiche de un afiche de papel/ se vende la ilusión,/ se rifa el corazón..." (Afiches" con letra de Homero Expósito y música de Atilio Stampone, escrito en 1956)

"...Y un coro de fantasmas/ que gritan en las sombras/ preguntan y preguntan./ Preguntan por qué lloro,/ preguntan por qué canto,/ por qué no la maldigo,/ por qué la quise tanto... tanto..." ("¡Por qué la quise tanto!", con versos de Rodolfo M. Taboada y música de Mariano Mores. Lo cantó para su estreno el gran Hugo del Carril, en el espectáculo "Estrellas en el Avenida", en el teatro homónimo, en septiembre de 1961)

"Esta es la época moderna/ donde triunfa el delincuente/ y el que quiere ser decente/ es del tiempo de Colón/ (...) La decencia la tiraron/ en el tacho ´e la basura,/ y el amor a la cultura,/ todo es grupo, puro bluff" ("Bronca" con letra de Mario Battistella y música de Edmundo Rivero, quien en diciembre de 1962 lo presentó en salas de temporada balnearia de ese año. Cuando volvió a Radio El Mundo al año siguiente, le notificaron que estaba prohibida la propalación de ese tema por radio)

"La calle me clavó/ la punta de su cruz. / La calle me apartó/ el hueco de la luz/ (...) la calle con mi piel/ y con la piel de usted/ se puso la llovizna/ y me enseñó a morder." ("Lobo", con versos de Héctor Negro y música de Osvaldo Arena. Se estrenó en la pieza escénica "Tres días para un gerente" en 1966, cantado por Benigno Matos)

"Deja de vagar viejas veredas/ al encuentro de las horas/ del amor, febril,/ no ves que tengo los ojos tranquilos,/ la tarde cansada y el sol sin salir." ("Vamos, todavía" con versos de Juan Tavera, y música de Osvaldo Tarantino. Data del año 1977)

"sin saber la gilería/ que me está envidiando el brillo/ que nací en un conventillo/ de la calle Olavaria." ("El conventillo", milonga compuesta en 1965 por Ernesto Baffa, Arturo de la Torre y Fernando Rolón. Ese mismo año, el 12 de noviembre, llegó al disco en la estupenda versión de Aníbal Troilo con la voz de Tito Reyes)

"Procurando que el mundo no la vea,/ ahí va la pobre fea/ camino del taller,/ y a su paso, cual todas las mañanas,/ las burlas inhumanas/ la hieren por doquier/ (...) y piensa, con amargo desencanto,/ ¡por qué se reirán tanto/ de mi fealdad, Señor?" ("Fea", letra de Alfredo Navarrine con música de Horacio Pettorossi, compuesto en 1923)

"Olvidaste lo deberes por seguir la caravana/ que, apenado y afligido, hoy tenés que abandonar./ No llorés, que eso no es de hombre, con llorar nada se gana./ Vos joven y sos bueno, te podés acomodar" ("Nunca es tarde", letra de Celedonio Flores y música de Eduardo "Chon" Pereyra. Lo grabó en los primeros meses del año siguiente a su creación, 1924, la cantante Rosita Quiroga)

"Si la ves a mi querida/ no le digas que la quiero,/ porque ya me da vergüenza/ de pensar en su traición" ("No le digas que la quiero", letra de Alberto Vacarezza y música de Enrique Delfino. Fue estrenado en el sainete "Chacarita" por Manolita Poli, en 1924. La letra está inspirada en la novela "El embrujo de Sevilla", del escritor uruguayo Carlos Reyes)

"Cuentan las viejas, que todo saben/ y que el piano junta a charlar,/ que aquel viejito tuvo una hija/ que era la gloria del arrabal."("Organito de la tarde", letra de José González Castillo y música de su hijo Cátulo. Ganador del tercer premio en el concurso Max Glucksman de 1924. El estreno lo realizó al año siguiente Azucena Maizani)

"El barrio aquel/ ya te olvidó/ y si volvés/ es sin amor,/ porque el placer/ ya se esfumó/ y tu virtud se disipó" ("Normiña" con letra de Francisco Antonio Capone y música de Eduardo Arman. Compuesto en el añó 1926 y grabado por Carlos Gardel ese mismo año)

"Nosotros cantamos con nuestra miseria/ el himno a los libres del verso sonoro/ sin tenerle envidia al canto de histeria/ del pobre canario de la jaula de oro./ Nos queman las alas las luces del centro;/ por eso el suburbio tranquilo buscamos/ y cuando una pena nos talla por dentro/ cantamos más tristes, pero igual cantamos" ("Gorriones" con letra de Celedonio Esteban Flores y música de Eduardo "Chon" Pereyra. Fue cantado el 8 de julio de 1926 en la obra que se presentaba en el teatro "Buenos Aires" y que llevaba el título de este tango: "Gorriones")

"A nadie le digas/ que ya no me quieres,/ si a mí me preguntan/ diré que vendrás,/ y así, cuando vuelvas,/ mi alma, te juro,/ los ojos extraños/ no se asombrarán" ("Arrabal amargo", de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, compuesto en 1925)

"A quién puede importarle mi vergüenza/ si es que a vos no te importó,/ pero un día llorarás tu pena inmensa/ con lágrimas de sangre/ como he llorado yo./ Ya dirás por ahí que no fui un santo,/ quién sabe en qué barriales me hundirás,/ tendrás para adorarte, ¡no sé cuantos!;/ irás barranca abajo una vez más./ Ya sé que no te llegan mis reproches,/ total, no te interesa el qué dirán," ("Lágrimas de sangre", con letra y música de Roberto Jiménez)

                                                                                                                                                 Tino Diez                                                                                                                                  
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