Amigos del viento

Estas manos cargadas de sueños
liberan mi alma de extraños conjuros,
son racimos de amores comunes
conjugando verbos en tiempos presentes.

Manos simientes de pleno futuro,
de puñados de vida, de verdades,
de tierra fecunda labrada con creces,
de luna extasiada bañada de hechizo.

Estas manos tibias jugueteando versos
son eslabones en mi cadena inventada,
de mi ilusión espejo,
de mi mágico espejismo.

Estas manos soñadas de cuentos
de historias, de vientos,
son mi reaseguro de lealtad sin miedos
son mi pasaporte al interior latente

de los corazones de amistad sin muerte.

                                                              Cristina Núñez - 20/07/01
                                                En: Antología (7º Torrente Nacional de Poesía 2001)
                                                                                 Publicado por Ediciones Baobab


Sábado 29 noviembre 2003
Estimada Cristina:
Su poema "Amigos del viento", en la versión completa que acaba de enviarme, no desdice la calidad del fragmento que me envió previamente, y confirma lo dicho respecto de su real condición de poema.
Quiero significar que a menudo recibo textos escritos con buena voluntad, pero que consisten en meras yuxtaposiciones de palabras bonitas, o que poseen significado de efusión afectiva y emocional tan sólo para la subjetividad de quien las ha escrito. Y eso no es poesía. Toda auténtica poesía es una desocultación del ser -como tal, un hecho universal-, que solamente puede ser alcanzada por quienes están dotados del precioso don de ver y mostrar a los demás aquella realidad sagrada que los no dotados tan sólo podemos reconocer, disfrutar y admirar. "El lenguaje es la casa del ser. El ser es lo sagrado. La poesía nombra a lo sagrado", son conceptualizaciones de Martín Heidegger que nos ayudan a comprender con alguna justeza lo que nos ocurre a los no poetas, a los comunes mortales, cuando escuchamos la palabra taumatúrgica -reveladora de maravillas, de zaûmatos- del poeta.
¿Quiere usted decir -se me preguntará- que no se puede aprender a escribir poemas? Entonces, ¿para qué nos propone usted su taller literario?
Ante todo, sí se puede aprender a escribir poemas. Se puede aprender el adecuado manejo del lenguaje que va a servir de soporte para el hecho estético original en que consiste la poesía, del mismo modo que se puede enseñar y aprender a tocar un instrumento musical o a escribir sobre el papel pentagramado. Pero así como un profesor de música no es como tal un compositor, tampoco un profesor de literatura es necesariamente un poeta, sin que esto signifique disminuir en lo más mínimo la importancia de la tarea del docente que enseña el oficio de las letras o de la música.
Sin oficio, sin un dominio acabado de la técnica expresiva que subyace en todo arte, la excelencia del logro artístico queda comprometida, cuando no lisa y llanamente anulada.
Por eso quienes carecemos de dones poéticos pero amamos la literatura, la poesía, la música, la pintura, podemos optar por ser humildes servidores del arte a través de la docencia, sabedores de que algunos entre nuestros alumnos pueden estar necesitando solamente que se lo provea de las herramientas necesarias, para hacer brotar con su talento el esplendor de la belleza.
                                                                                                 Conrado De Lucia


From: Cristina Núñez (Río Gallegos, Santa Cruz)
Sent: Domingo 14 de Diciembre de 2003 23:50
Estimado Conrado:
Le agradezco profundamente su comentario sobre la poesía en respuesta a mi trabajo Amigos del Viento: soy muy exigente conmigo misma y siempre pienso que mis trabajos no son de calidad.
Es por ello que muchos escritos no los muestro y siento que le faltan respaldo académico para que puedan ser considerados poemas o prosa poética.
La tarde de los sábados las ocupo en asistir a un taller literario que, por el momento, siento que no cumple con el objetivo propuesto debido a que no tenemos un coordinador. Pero, pese a ello, los asistentes seguimos trabajando y se ha creado un grupo fijo de alrededor de quince personas a las que nos gusta escribir y compartir lecturas.
Le envío un gran saludo

Estimada Cristina:
"Amigos del Viento" fue la motivación para que sintetizara en un comentario lo que entiendo por poesía. El nivel de exigencia para consigo misma al que usted se refiere se percibe incluso en la cuidadosa redacción de sus mensajes.
En cuanto a lo que usted denomina "falta de respaldo académico", en el comentario que hice a su poema señalé la diferencia que existe entre un docente graduado en literatura y un poeta como la maestra de grado Gabriela Mistral, o como Juana de Ibarbourou, quien sólo tenía estudios primarios.
Es muy útil reunirse para trabajar en un taller literario, y es cierto que requiere que lo conduzca alguien con sabiduría y humildad, pero también con la necesaria firmeza para evitar el círculo vicioso tan frecuente: "cada uno escribe, los demás lo leen, todos se aplauden", que lo convierte en un mero ejercicio de narcisismo.
Espero que estas consideraciones la alienten a enviarme otros trabajos suyos.
Cordialmente,
Conrado

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