De lengue y sin un mango

                                                "Vencen los bárbaros, los gauchos vencen".
                                        J .L. Borges, Poema conjetural.

Miró la tarde arder, tomarse el piro,
en el cristal borroso del café.
Pensó en la vieja, sin saber por qué.
Se campaneó en su póstumo suspiro.

Sin un gomán, pateando como un yiro,
la zurda sera del vivir, sin fe;
era un gotán del tiempo que se fue,
a un tranco del esgunfio. O del espiro.

Semblanteó alrededor: ¡puro yuguiyo!
Furquistas, batemusas, giles, cana;
¡lo mismo el del trocén que el poligriyo!

"Copa el shusheta, el cajetilla gana",
rumió, mientras la mano, en la ventana,
acariciaba el lengue y el cuchiyo.

                                                   Juan Carlos Jara

Este soneto recibió el primer premio del XXVII Certamen Poético Rioplatense y XI Hispanoamericano, organizado por el Círculo de Poetas Lunfardos, en setiembre de 2000, sobre el tema El Lengue.
El Círculo de Poetas Lunfardos tiene su sede en la Biblioteca "César Tiempo" del Viejo Café Tortoni, en Avenida de Mayo 827 de la ciudad de Buenos Aires. Fue fundado el 12 de junio de 1977, y cuenta entre sus miembros al doctor Eduardo Giorlandini, quien nos ha hecho llegar gentilmente un ejemplar de la reciente publicación referida al mencionado certamen.
Preside actualmente el Círculo de Poetas Lunfardos la escritora Sombra Rius.

Análisis de "De lengue y sin un mango"

La tarde se consume, "arde", y el protagonista contempla su retirada , "tomarse el piro", sentado a la mesa del bar, junto a la vidriera. Es un momento propicio para la meditación y la melancolía, y surge el recuerdo inesperado de la madre: "Pensó en la vieja, sin saber por qué".

El lector ya participa de ese inefable "por qué", pues el poeta ha sabido comunicarle su ánimo en tan sólo un par de acertados versos. No sorprende que sobrevenga el pensamiento de la propia muerte: "Se campaneó en su póstumo suspiro".
Se explica a continuación el origen de ese temple sombrío: Está sin recursos: "gomán", vesre de mango; "pateando como un yiro": recorriendo sin fruto las calles, como una trabajadora del sexo.

Las comas que siguen otorgan distintos sentidos. Pueden indicar que se trata de ideas separadas: "la zurda sera del vivir" -zurdo es lo negativo, lo siniestro; "sera" es un italianismo por crepúsculo, momento oscuro que se corresponde con lo anterior-: el vivir es una noche penosa. Luego de la segunda coma, "sin fe" sintetiza lo enunciado. En cambio, sin comas los versos forman una unidad: "pateando como un yiro la zurda sera del vivir sin fe", expresa la idea de recorrer sin esperanza una etapa oscura y penosa de la existencia.

En esa situación, el protagonista se percibe a sí mismo como un tango de otra época, y se siente muy cercano del hastío existencial, "a un paso del esgunfio", y hasta del suicidio, la fuga definitiva, cuestión grave ante la que se detiene con un punto: "O del espiro.".

Observa a los demás parroquianos: usan cuellos y quizás hasta corbatas, y expresa con desprecio: "¡puro yuguiyo". Nombra a quienes se visten del mismo modo: Ladrones que atacan por la espalda con un golpe de furca: "furquistas"; poetas que pretenden hablan con las diosas que los inspiran: "batemusas"; tontos y policías: "giles, cana". Lucen la misma apariencia tanto los del centro, que se suponen de mejor condición económica, como los pobres, y el poeta vuelve a exclamar con un dejo de fastidio: "¡lo mismo el el del trocén que el poligriyo!".

Ha triunfado la elegancia pretendida, inauténtica: "Copa el shusheta, el cajetilla gana.", concluye reflexivamente el poeta. Shusheta es sinónimo precisamente de cajetilla, pisaverde, lechuguino. Y se consuela acariciando sus prendas de varón de otra época: el amplio pañuelo de cuello, usualmente blanco y con iniciales bordadas -a la manera de Juan Mondiola o de Carmelo Regules- y el inseparable cuchillo.

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