Lamento por Nora Kaufmann

Ibas por el verano a tu perfume
y junto al vasto río del silencio sureño
cuando súbito un golpe de tinieblas
nos apagó la brisa de tu alma siempre verde.
Aquella noche absurda, sin fondo, inmensa y sola,
vertió un largo sollozo, un ancestral gemido;
la tierra se miraba desierta, sin futuro,
y un tiempo de semillas lloró sobre las piedras.
¿Por qué si no los árboles se llenaron de viento,
y cayeron los nidos, y la sal nos cubría?
¿Acaso no era tuya aquella luz vehemente
que aun sobre la pena nos daba su paisaje?
Nora Kaufmann: te llaman, te requieren las flores
para ver qué perfume le sugieren tus ojos...
Nora Kaufmann: las noches, sus racimos celestes,
preguntan por qué tardas, en qué adiós te demoras...
Todo el amor pregunta: ¿dónde está Nora Kaufmann...?

Del río viene un aire, un soplo, un algo tuyo.
Una orilla de sueños donde cantan los pájaros.
Tal vez sobre las aguas, callada, resplandeces
y nombras el verano, y sólo yo estoy muerto...

                                                                            Néstor Fuentes
                                                                  (de La lluvia y el churrinche,
                                                                         poemas 1968-1975)

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