De: Rafael
Enviado: Lunes 04 de septiembre de 2006 15:28
Asunto: Un soneto y un breve relato

        Caníbal

Tenues gotas hierven cuando vienes,
suave piel de agua de calor tiembla,
tersa voz la tuya que me quiebra
y remonta el pecho si me tienes.

Suspiro aliento que imagino tuyo,
recojo restos de tu vaga niebla,
abrevo de tus versos la tiniebla
que al irte revivo, mastico y engullo.

Sólo un roce quiero de tu piel cálida,
una amenaza de tu boca gélida.
Tu aroma acariciándome las piernas.

Sólo un trozo quiero de tu honda rúbrica,
un trazo caníbal en mi alma lúbrica.
Mi sangre escarbando tus cavernas.
                       
                                               Rafael

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Estimado Rafael:
Su soneto sólo ha requerido un par de correcciones:
"Caníbal" es una palabra grave –también por su significado– , de modo que lleva acento en la "i".
"Enguyo", sería una grafía correcta en el vocabulario lunfardo porteño. En el español general, el verbo es "engullir".

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Texto original:
                               Ingenuo

Algunas veces pienso que es lo mismo lo que está conmigo que lo que en el reflejo veo, pero luego, me doy cuenta que no existe la cara en dónde mirarme, y que lo que esas facciones inexistentes me muestran lo creo real.

Sabiendo que no lo es, lo hago sobrevivir para poder vivir, llegando a esperar una mentira, la cual no rechazaría, pero sé que mi verdad es difícil para algunos que en la sonrisa llevan escondido lo que saben que necesito, pero se lo tragan porque saben que me haría más daño.

Sólo por un segundo creo ver los labios separados y las comisuras levantadas en señal de lástima, pero sólo lo creo por un segundo porque después estoy seguro de ello, eso me deja sordo cuando volteo la mirada, aunque mi odio se cerque más.

Salir hacia donde huelo la risa me ha dejado sin palabras reales y sólo me vacío en los golpes de mi compañera, vacío porque los dueños de mis duelos no piensan las cosas como creia que las pensaban, y tengo que empezar a pensar en lo mismo de antes, otra vez, aunque no lo quiera hacer, porque ahora no lo siento, seria sólo dejarme llevar por no sentirme solo, envuelto en el lugar hacia donde mira la luna.

Me he quedado lejos y sé que ella busca brillo que no tengo y busca mi alma, que no se ha dado cuenta que ya la tiene, y sigue buscando en otros terrestres lo que en la arena verde no va a encontrar, porque cerca del viejo fuego me tiene y ahí me ancla para ir a tener ecos constantes o muertos, a nacer sin mi y huir de casa olvidando los inocuos murmullos acariciantes que no reviven y se secan arañándome la cara.

Suave será el viento que formará la silueta de su vuelo para cuando el descanso termine, y entonces, más de dos rúbricas serán las que en la memoria lleve, comiendo de mi tiempo, liberando su hambre por conocer más, aún así, ingenuo esperaré...

Texto corregido: 
                             Ingenuo 

Algunas veces pienso que es lo mismo lo que está conmigo que lo que veo en el reflejo, pero luego me doy cuenta de que no existe la cara en dónde mirarme, y que creo real lo que me muestran esas facciones inexistentes. Sabiendo que no lo es, lo hago sobrevivir para poder vivir, y llego a esperar una mentira que no rechazaría, pero sé que mi verdad es difícil para algunos que en la sonrisa llevan escondido lo que necesito, pero se lo tragan porque saben que me haría más daño.


Sólo por un segundo creo ver los labios separados y las comisuras levantadas en señal de lástima. Sólo por un segundo, porque después estoy seguro, y eso me deja sordo cuando volteo la mirada, aunque mi odio se cerque más.

Salir hacia donde huelo la risa me ha dejado sin palabras reales, y sólo me vacío en los golpes de mi compañera, vacío porque los dueños de mis duelos no piensan las cosas como yo suponía, y tengo que empezar a pensar en lo mismo de antes otra vez, aunque no lo quiera hacer porque ahora no lo siento. Sería sólo dejarme llevar por el deseo de no sentirme solo, envuelto en el lugar hacia donde mira la luna.

Me he quedado lejos y sé que ella busca un brillo que no tengo, y busca mi alma sin darse cuenta de que ya la tiene, y sigue buscando en otros terrestres lo que en la arena verde no va a encontrar. Porque cerca del viejo fuego me tiene, y allí me ancla para ir a tener ecos constantes o muertos, a nacer sin mí y huir de casa olvidando los inocuos murmullos acariciantes que no reviven, y se secan arañándome la cara.

Suave será el viento que formará la silueta de su vuelo cuando el descanso termine, y entonces más de dos rúbricas serán las que en la memoria lleve, comiendo de mi tiempo, liberando su hambre por conocer más. Aún así, ingenuo, esperaré...

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Comentario
:

"Ingenuo" podría considerarse un ejemplo de la así llamada "literatura de la corriente de la conciencia", en la que el autor no pone ninguna restricción ni formal ni conceptual a su escrito, con la esperanza de que así se exprese mejor el contenido de su psiquismo. En algunos casos se ha llegado a procurar voluntariamente un "estado crepuscular" de la conciencia –por lo común mediante psicofármacos, como en el caso de Aldous Huxley, aunque son mucho más valiosos sus excelentes novelas y ensayos, escritos con total lucidez y coherencia lógica–.

El autor denomina a este texto "relato", pero no relata nada, sino que expresa una serie de estados de ánimo contrapuestos. Podría ser la carta de un adolescente conflictuado que le escribe a alguien que lo supera en madurez, por lo que intenta defender su ego apelando a una serie de mecanismos neuróticos. Usted los describe con tanto acierto como si los viviera, aunque si fuera así no debería exponerlos en un taller literario, sino confiárselos a un psicoanalista.

El enredo sintáctico del original, si bien puede ser un recurso técnico para expresar la confusión mental del protagonista, resulta excesivo para tales fines, , y no se desmerece si se le otorga un poco más de coherencia gramatical en obsequio del lector.

                                                                                                                                                                                                   Conrado De Lucia
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