De: Pablo Miguel Asensi (Guadalupe, México)
Recibido: Sábado 10 de Enero de 2009  16:34
Asunto: Aspirante a poesía.

Hola, por favor, grítenme algo respecto al archivo adjunto, necesito saber todo acerca de mis errores.
Gracias anticipadas.
Pablo

Otro envío de Pablo: "Barquito", 12 de junio de 2010
_______________________________________

       Cold-trane

   No soy una tabla de surf;
   tampoco nieve de limón.
   Ni a Coca-cola llego, quizás.
   Sólo quiero
   abrir tus palabras,
   mirar si estoy allí;
   mínimo darte
   probar esta sal,
   agriarme las ideas,
   volver a la nada,
   nada nada nada y nada.
   ¿Eres una hada?
   Mi hada,
   qué bien podrías nadar
   si el movimiento fuera fa,
   fuera la.
   Haríamos bop,
   be-bop be-bop.

   Toma este tren azul and call it:
   "Blue train".

   Traga este cielo nublado,
   defécalo en cubitos (Cool-trane),
   ofrécelos en el mercado
   (de algo hay que vivir).
   Mira el abismo, tírate a matar;
   uno dos y tres...
   ¿son los tres?
   Déjate caer, déjame caer;
   igual caeré.
                                               
_______________________________________

Estimado Pablo:

Habitualmente considero sólo dos aspectos en los textos que me envían al taller literario: su forma y su contenido.
En el contenido no propongo correcciones, porque creo que cada persona tiene derecho de expresar libremente su pensamiento, sus ideas, su punto de vista, sus afectos y emociones.

Me ocupo en cambio detalladamente de la forma, para que el texto no se vea debilitado o empobrecido por errores de ortografía, gramaticales o de puntuación, y para que de este modo el mensaje del autor tenga la mayor eficacia posible.

Dentro del aspecto formal incluyo también los aspectos gráficos, a los que –gracias a la facilidad que ofrece la computadora– se suele conferir una importancia desproporcionada, que llega a comprometer la calidad del texto y a oscurecer su contenido.

Para limitar en alguna medida este exceso gráfico contraproducente, la sección "Textos enviados" está encabezada por varias recomendaciones, que repito aquí:

La regla básica es mantener la sencillez formal:
Enviar solamente archivos en Word.  
No usar fuentes rebuscadas sino las comunes de los textos impresos, como "Times New Roman" o "Garamond".
No usar negritas ni subrayados.
Si el texto tiene un carácter didáctico o técnico, poner en itálicas las palabras extranjeras y los nombres de libros (En un texto literario esta regla se puede obviar).
No escribir ninguna frase ni palabra en versales (mayúsculas) ni en versalitas (mayúsculas de cuerpo más pequeño).
No destacar los títulos con mayúsculas ni usando otro tipo de letra, sino utilizando un cuerpo más grande con la misma fuente que el resto del escrito.
No usar sangrías largas ni interlineados de una y media o dos líneas: Iniciar cada párrafo con una sangría de pocos espacios, y usar un interlineado sencillo.
No centrar las líneas ni distribuirlas en forma irregular. (Salvo que sea realmente indispensable, como sucede en aquellos poemas en los que las sangrías irregulares forman parte del ritmo y de la intención expresiva).
No justificar las líneas, y no dividir las palabras que no quepan al final de cada renglón: el texto justificado –con todas sus líneas de igual longitud– posee un mejor aspecto gráfico, pero no favorece la facilidad de la lectura. Un texto se escribe para ser leído, no para ser admirado por su efecto visual. Por el mismo motivo conviene no separar una palabra cuando no cabe en la línea, y dejar que la computadora la pase a la siguiente.

Pueden agregarse otras reglas del idioma español, que se refieren a aspectos gráficos y formales:
Poner todos los signos de puntuación necesarios, pero sólo los necesarios (para evitar que el exceso de signos obstaculice la lectura).
Colocar todos los acentos (incluso en las letras mayúsculas)
En preguntas y exclamaciones, colocar no sólo los signos de cierre sino también los de apertura.

La colocación de algunos signos de puntuación puede ser objetada, en la medida en que no se corresponda con la intención del autor. Esto corrobora la importancia de que no se los omita, ya que su ausencia puede distorsionar e incluso alterar un significado.

Otro aspecto gráfico que ensayé y descarté fue la inclusión de la sangría de dos o tres espacios que se realizar al comienzo de cada oración –incluso en un poema– con el propósito de facilitar su lectura. Esta sangría breve no es una disposición espacial arbritraria más, como las que ya hemos objetado, sino un rasgo muy oportuno cuando los versos tienen cierta longitud. Como aquí los versos son breves, la sangría resulta contraproducente porque –incluso en su aspecto meramente visual– la presentación desmejora.

Una vez "pasado en limpio" gráficamente, y agregada la puntuación correspondiente, encontré una sola duda gramatical en su poema, en la expresión:
                                      mínimo darte
                                      probar esta sal
                                                                que parece significar: "como mínimo, darte a probar esta sal". Para conservar el ritmo usted ha omitido la preposición "a", y el adverbio "como" se desprende del contexto sin necesidad de expresarlo. Este proceder es atinado, ya que en un poema el ritmo es el aspecto fundamental (podría decirse que usted lo ha logrado "jazzísticamente"), y debe ser conservado aun en desmedro de una sintaxis más precisa.

La calidad formal de un poema radica en las palabras, en el ritmo, en el orden de las imágenes; pero no en los colores, en la distribución arbitraria de las líneas ni en la supresión de la diferencia entre mayúsculas –iniciales y en los nombres propios– y minúsculas –en el resto de la oración–; ni en la omisión de los signos de puntuación –aunque un poeta como Mario Benedetti lo haga habitualmente–. De allí que su texto requirió varios cambios gráficos para hacer comunicable a cualquier lector su ingenioso significado.

Aún así, un lector no iniciado en temas de jazz tendrá seguramente dificultades para comprenderlo. De todos modos, un texto puede legítimamente dirigirse a una particular categoría de lectores, sin comprometer por ese motivo su universalidad, pues lo que hace que un texto sea universal es su calidad.

Por lo demás, una universalidad absoluta sería inalcanzable, ya que todo texto está delimitado por numerosos factores: ante todo idiomáticos, pero también por la época y las circunstancias en las que ha sido escrito, o por el tipo de lector al que se dirige –un texto para niños es universal cuando su sentido puede ser percibido, en principio, por cualquier niño, aunque a un adulto pueda parecerle trivial, y un texto para amantes del jazz, como "Cool-trane" tiene un sentido similar al que puede encontrarse en uno de tema tanguero y con términos en lunfardo compuesto en la Argentina.

En resumen, "Cold-trane" sólo ha requerido corregir aspectos "exteriores" para que no se opacara su indudable fuerza y
belleza poética. Le propongo que en sus próximos trabajos tenga en cuenta las consideraciones que anteceden, y le auguro muchos éxitos como poeta –que sin duda ya lo es–.
                                                                                                                           Conrado De Lucia

                                                                     Volver arriba

                                                                Volver a Textos enviados
                                                               Volver a la Página Principal