De: Belquis Masó (Montevideo, Uruguay)
Enviado: Lunes 19 de Mayo de 2008 11:50
Asunto: Otro poema

Estimado Conrado: Como le dije le mando otro poema para ver su critica honesta y profunda.
Estoy esperando ansiosa la crítica de "Agradecimiento" porque, como le dije, es la primera vez
que me encuentro con una persona con conocimientos y sincera a la hora de analizar un texto.
Lo saluda afectuosamente,
Belquis
                                   

Justo Andalucía

Este era un hombre sencillo
que la palabra escondía.
Hablaban sus pisadas
que atravesaban la calle
después de vestir su ropa
para ver muy a escondidas
a una mujer que por años
la gente del pueblo conocía.
De día para el trabajo
y de noche para Justo Andalucía.
El se levantaba aun cuando
la luna fría, te deja caer
muy fino, lágrimas de su vida
para sacar sus rebaños
que del apego que les tenía;
todo el mundo decía:
son los hijos de Justo Andalucía.
La tierra no era muy buena
pero él la hacía rica
de tanto tocarla sus manos
que los frutos eran cosas
increíbles para el que decía:
–cuando la compró más
seca que el más alto punto
del mediodía– Justo Andalucía,
ha cambiado usted el dinero
por tierra estéril y mal agradecida,
ahí no crece ni la mala hierba
que es cosa de gran porfía.
Justo no creía, sus sueños
eran de día la tierra suya
y de noche, una mujer
de sábanas limpias.
Ella le hacía creer
con amor y valentía.

 



Se volvió más nueva
la tierra pero él ya se sentía
que los años son vida.
Pero él tenía: tierra y mujer;
¡Que más felicidad quería!
Justo a Justo Andalucía
se le atravesó una mujer
que tenía una tierra
que al mirarla una semilla
de ella se apoderaba
y para desprenderla
costaba a lo que Justo Andalucía
sembrar en su tierra
todo lo que él quería.
La mujer no era muy joven
pero bien que se defendía.
Le echó el ojo a Justo Andalucía,
él no hizo resistencia,
mujer y tierra buena
todo en un solo día.
Abandonó su tierra Justo Andalucía.
Esa que lo esperaba
se quedó sola con la noche
y la esperanza de que algún día
atravesara la calle vestido
con su camisa que ella
misma le cosía.
Pero sucedió un día
que la mujer de tierra buena
no quiso más tierra ni tampoco
a Justo Andalucía.
Pero sucedió un día
que la mujer de tierra buena
no quiso más tierra ni tampoco
a Justo Andalucía.

 


Se enamoró de uno
que de la capital venía.
Vendió tierra riquísima.
Justo Andalucía tuvo
que pagarle lo que
una vez fue acordado
por trabajo y simpatía.
El ya no tenía
ni la tierra prometida,
ni aquella que era seca
como sol de mediodía.
pero que él la había
humedecido con sudores
de su cuerpo, y
minerales que trinan.
Fue en busca de la mujer
que trabajaba en el día
y en la noche era amor
para sus sábanas limpias.
Esta no lo conocía.
Habló y lloró en vano
más ella no lo veía
sus ojos se habían secado
tanto como su tierra misma.
Solo quedó Justo Andalucía.
Atravesaba la calle
como quién mira y,
busca la sola moneda
que ha escondida salió
y buscó el agujero roto
de su ropa empobrecida,
solo para escupir la puerta
de la mujer que solo tierra
buena tenía.

 

     Si bien algunos géneros literarios pueden ser considerados más adecuados que otros para el tratamiento de determinados temas, su elección no se rige por un criterio exterior al que haya necesariamente que someterse, sino que depende en mayor medida de los recursos de la ciencia del lenguaje de que dispone el autor. Un contenido literario intrínsecamente valioso es susceptible de ser plasmado de las más variadas maneras en palabras. Cada forma ofrece sus posibilidades y presenta sus restricciones y exigencias, y todas pueden servir para alcanzar el logro artístico perseguido.

   El poeta Antonio Machado logró desarrollar magistralmente un mismo argumento en forma de prosa y en forma de poema: En enero de 1912, en el número 9 de la revista parisina Mundial, publicó el cuento-leyenda "La tierra de Alvargonzález", y posteriormente reescribió el conmovedor y dramático relato en forma de romance octosilábico, y lo dedicó al poeta Juan Ramón Jiménez (Antonio Machado, Poesías completas, 5ª ed., Madrid, Espasa-Calpe, 1979, pp. 159-191).

   El texto que consideramos tiene la forma típica de un romance, y narra –al modo de los juglares– una historia que también podría ser contada en prosa sin menoscabo de su valor artístico. En el caso de este romance en agraz, sería interesante reescribirlo en forma de cuento, dado que de hecho está más cercano a la prosa que al poema, aunque sin cumplir plenamente con las exigencias de uno ni de otro género. 

   Desde un punto de vista formal, este texto puede ser considerado como un primer boceto de poema en forma de romance, que requiere todavía bastante corrección y pulimento. Esta modalidad de versificación se presenta en su versión definitiva siempre en forma impecable, porque al no estar limitado en su extensión –como ocurre, por ejemplo, en el soneto–, en todos los casoso es posible salvar una dificultad de expresión desarrollando en dos o más versos uno de sentido oscuro –en realidad, todos los que el autor necesite para exponer acabadamente su pensamiento–. El presente texto requiere que se subsanen numerosas irregularidades e imperfecciones formales que lo desmerecen, y que en algunos casos requieren que el lector asuma significados que no se han explicitado suficientemente, o cuya presentación no se ha resuelto de una manera totalmente eficaz.

                                                                                                                                             Conrado De Lucia

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