De las metáforas a la poesía

From: J.C.Q.
Sent: Martes 30 de enero de 2007   9:49
Estimados,
El presente lleva como objeto hacerles llegar algunos de mis trabajos pensados en lo que llamo "Literatura Tanguera Contemporanea", la mística y esencia literaria del Tango bajo los sentimientos, vivencias y lunfardo actuales.
Vivo en la Pcia. de Buenos Aires y soy lector de vuestra página.
Me encantaría recibir respuesta de ustedes, les hago llegar mis cálidos saludos.

Ensueño Perpetuo

Cristal aureola que muestra tu imagen,
tu sombra se aleja hasta hacerse imperceptible.
aunque recorre mi mente, piruetas insoslayables.

Desando con los ojos, los rincones hasta el extremo,
agudizo mi perplejidad al contemplar figuras abstractas,
deseos extremos de encontrar el cariz de tus facciones,
descolocar tu incertidumbre, tatuarme en tu piel.

Poder saltar el abismo en un suspiro,
retrotraer la película de tu vida,
y ser un poco secular en las elecciones,
acomplejar mi abrazo, para perpetuarte.

Serpenteo las aguas de tu costal,
durmiendo en tu sueño ciego,
maraña de caricias,,, lujuria difusa,
párpados teloneros del gris de tus ojos.
Muero otro poco,
cóncavo y convexo de tu adiós.

 

 

 

 

 

 

Claroscuro

Claroscuro de tus señales,
mensajes mutantes perdidos en los umbrales de lo simple,
y mis caricias mendigueando por el suelo.

El perpendicular de mi propuesta de amor,
desparramado en un sin respuesta.
Tu esbozo, en un "te quiero mucho"
escrito en papel de agua y ceniza,
duerme mudo entre sombras grises,
empalidece de a poco en amarillento sinsabor.

Minutos y días impares, sumergidos en el olvido,
domingo huérfano en mi retrato,
menú de angustia en el paisaje melancólico de la noche.

Tu sed, no se sacia con mi vaso de amor,
repartí todos los volantes de mis sueños,
y no hubo mensajes ni llamadas.
Tal vez, equivoqué la forma,,,
Tal vez, mi soledad de hoy, es solo un claroscuro.

Puedes volar de mis brazos pétalos,
mis hombros ya no serán peldaño de tu descanso.
Marchitaré como la verdad de tus flores,
sin poder colgar tus ojos de mi espejo,
y ya nunca descubrirte, en el claroscuro de la mañana.

Arroja en el cesto basura, tu desperdicio de amor.
Mi tristeza nocturna…
husmeará los restos esparcidos,
hasta encontrar un gota de tu savia.

Quedará entonces un hueco en mis brazos,
que consolorá a tu alma, cuando llores recuerdos claroscuros.

En la producción literaria se debe distinguir entre las metáforas que puede utilizar el poeta para expresar su original visión de un aspecto de la realidad, y las metáforas que producen los "metaforistas". Éste es un epíteto que se empleaba en el taller literario que conducía mi maestro Homero Expósito, para designar a quienes compensaban con abundancia de imágenes la escasez de contenido de sus producciones.

Las figuras que emplea el metaforista son abundantes, a veces sorprendentes, en su mayor parte superfluas, y la lectura de los textos que las contienen llega a resultar fastidiosa. Cuando la concluye, el lector percibe más alivio que placer estético. La metáfora, la adjetivación metafórica, aun el mero exceso de adjetivación, son recursos retóricos cuya producción es tan sólo un ejercicio de ingenio, y su profusión una sobrecarga intelectual para quien los lee.

Lo más contraproducente de esta variedad de verborragia es que el sentido del presunto poema queda eclipsado por el exceso de la forma. Para que un texto pueda ser considerado realmente poético su contenido debe ser universal, y no meramente personal como la página de un diario íntimo o la misiva que se dirige a una persona amada.

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