Seudónimo: Milo Temesvar

                                            Vuelven

Vuelven tus ojos color del mar
y tu olor a fuego,
vuelven el mismo dolor y el mismo goce,
vuelven tus manos de cielo.

Vuelve la tarde fresca,
vuelve en tus pestañas;
en otra mirada vuelve la espina
junto al brillo de tu sed.

Vuelve el sabor de tus abrazos
y vuelven tus piernas
en otras piernas,
vuelve la locura.

Vuelven, aunque yo no quiera,
a doblar y a quebrar;
vuelve la fuerza y
vuelve la soga.

Vuelve la seducción
que se proclama ausente,
vuelven los campos desolados
y en tu sonrisa vuelve la vida.

Vuelve mi valentía a enfrentarte y
vuelve a derrotarme tu confusión;
vuelve en tu sangre la ira,
vuelven tu boca y tu saliva.

Vuelven a derretirme
tu piel y tu aliento,
vuelve todo aquello,
pero vos... vos nunca volvés.

Estimado Milo: Con referencia a su seudónimo, que parece un anagrama de su nombre, se podrían seguir probando combinaciones, aunque se aparten de la exactitud (Gustavo Martínez Zuviría, el
autor de la serie de novelas proféticas -que algunos consideran "antisemitas"- El kahal, Oro, Juana Tabor y 666, usaba como seudónimo "Hugo Wast", anagrama de su nombre, Gustavo, con la "v" cambiada en "w", para que sonara como un apellido alemán (lástima que la mayor parte de la gente en vez de pronunciar "vast" pronuncia en inglés: "uast", que no era precisamente la intención del autor).

En lo formal de su poema, sugiero lo siguiente:

El verso "en otras piernas," tal vez podría concluir con punto y coma, para reforzar la separación
con la idea siguiente: "vuelve la locura."

La reiteración del "vuelve" expresa adecuadamente un ánimo obsesivo, pero puede correr el riesgo
de hacerse monótona. Usted lo ha omitido atinadamente en varias estrofas; se podría probar de reelaborar los versos de otras, evitando repetir el verbo para ganar en fluidez.

El final del poema debería trabajarse más, resulta un tanto abrupto por varios motivos:
La transición que se produce en el último verso debería prepararse, anunciarse desde algunos
versos o inclusos estrofas anteriores.

Las imágenes abstractas otorgan al texto un tono elevado e impersonal, pero sólo al final el lector
se entera de que el poeta se dirige a otra persona, a quien trata familiarmente de "vos".
Se necesitaría preparar este cambio, anunciando con anterioridad al lector que el discurso no se dirige a él. Como ejemplo didáctico -aunque renguee en lo estético- el poema podría comenzar: "Cuando pienso en vos/ vuelven tus ojos color de mar/" etc.

La conjunción adversativa del verso final, el "pero", coloca a todo el poema en oposición al concepto final: "vos nunca volvés". Si bien a veces se busca el efecto de un remate brusco, se corre el riesgo de causar cierta perplejidad al lector, a quien se había dado imágenes y circunstancias opuestas.

El cierre del poema podría ganar en equilibrio -y por lo tanto en belleza formal- si se lo desarrollara
en algunos versos más. El anteúltimo verso también podría reelaborarse o desarrollarse en nuevos versos: "Vuelve todo aquello" remite a una generalización abstracta: "aquello", y el poema, por más
que las haya expresado metafóricamente, se ha referido hasta aquí a vivencias reales y concretas.


Estimado Milo Temesvar:
Espero que vuelva a enviarme otros textos suyos, y también este mismo después de trabajarlo.
Usted habrá visto en la página de "Textos enviados" cómo se enojó "Juan Francisco" con las correciones que hice a sus poemas.
Para que se divierta le cuento que así como están, plagados de errores formales, fueron publicados
en un libro auspiciado -y pagado- por la Municipalidad de Bahía Blanca -o sea con el dinero de
quienes abonamos religiosamente año tras año las tasas municipales.
El que tiene padrinos, se bautiza.
Afectuosamente,
Conrado

Estimado Conrado:
Le agradezco la detallada corrección del texto. Respecto del seudónimo elegido, lo tomé de una
fuente citada en la novela El Nombre de la Rosa de Umberto Eco; desconozco si se trata de un anagrama. Olvidados en una caja tengo algunos cuentos sin pulir; prometo mandarle alguno de
éstos o enviarle los que surjan de retomar la tarea de enfrentarme nuevamente a la hoja en blanco.
Lo escucho a Ud. y a su esposa los domingos siempre que puedo desde hace algunos años. Aprovecho la oportunidad para felicitarlo por el programa.
Gracias nuevamente.

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