Dos "minicuentos"

De: Ramón Peñalva (Rosario, Pcia. Santa Fe)
Enviado: Viernes 24 de Agosto de 2007 13:12

Estimado Conrado:
Muchísimas gracias por esta ayuda inestimable nacida de tu generosidad.
Como tantos otros en el mundo tengo el berretín de escribir pero no sé si solamente es un deseo sin talento o si hay
algo que merezca ser pulido. Mi preferencia se vuelca hacia una disciplina relativamente nueva: el micro o minicuento.
Aprovechando su brevedad aquí te envío dos de ellos. Me dirás si valen la pena y si están dentro de los cánones de la Literatura.
Mis cordiales saludos en el año de don Homero, genio y figura (si se me premite el plagio) de la literatura tanguera de todos los tiempos.
Gracias otra vez.
Ramón. (Montxo)

Primer texto:

    EGO SUM1

De pronto todo comenzó. 2
Casi sin darme cuenta decidí enfrentarme a «eso»,
3 sin reservas, pero no era fácil.
En algún lugar recóndito me encontraba acurrucado.
¿Temía?
4
Pues sí, ¿que otra cosa podía ser ese temblor interior?
Observé la luminosidad exterior y decidí arrostrarla.
Allí estaba,
5 eso que llamaba «yo»,6 envuelto en vapores de pánico, casi sordo por los aullidos del eco de mis pensamientos, enfrentando a «nada».7
¡Locura de ser!
¡Maravilla de pertenecer!
8
Ahora sí,
9 ahora sabía...10
¡Estoy vivo! ¡He nacido!
11

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Correcciones

1 El título gana en sobriedad cuando sólo lleva la mayúscula inicial. Éste debe ir en itálicas, porque es una expresión en otro idioma.

2 Si ya se anticipó que algo está por suceder (p. ej. una tormenta), podría decirse de corrido: "De pronto todo comenzó." Pero si el texto no tiene ningún antecedente, se debe poner una coma: "De pronto, todo comenzó." Es una distinción sutil, pero se la puede percibir mejor si se invierte la oración: Tiene el mismo significado decir "De pronto todo comenzó", que decir "Todo comenzó de pronto" (p.ej. la tormenta anunciada). "De pronto, todo comenzó.", introduce mediante la coma una pausa de expectativa, mientras que su inversión resulta al menos extraña: "Todo comenzó, de pronto.", y es un buen ejemplo de la importancia del adecuado uso de la coma.

3 La diferencia entre uso y mención de un término suele explicarse con el clásico ejemplo: "Vivo en una casa (uso), y "casa" tiene cuatro letras (mención)". Las comillas indican que el término se está mencionando –etiquetando, o designando de un modo arbitrario: Si digo: 'Salí de mi "casa"', significa que salí de un lugar al que estoy denominando "casa", pero que puede ser un escondite circunstancial.

4 Conviene que la narración prosiga con punto y seguido, para responder de inmediato a la pregunta formulada.

5 'Allí estaba eso que llamaba "yo"' es un ejemplo del uso correcto de las comillas para designar algo arbitrariamente..

6 Es incorrecto poner coma entre sujeto y predicado. P. ej., Se escribe "La vaca estaba allí" o "Eso que llamaba "yo" estaba allí.", o incluso "Allí estaba eso que llamaba "yo"". Pero es incorrecto "La vaca, estaba allí", lo mismo que 'Allí estaba, eso que llamaba "yo"'.

7 Aquí "nada" se está usando como término que significa la ausencia de ser. No se está mencionando,de modo que puede usarse el énfasis (itálicas) pero no las comillas. En la escritura mecanografiada, a falta de letras itálicas debe usarse el subrayado, aunque visualmente resulte chocante. Al editar el texto, la imprenta reemplaza lo subrayado por itálicas. Otra manera de enfatizar un término o una frase es ponerla en versales (mayúsculas). Se admite utilizar versalitas (MAYÚSCULAS PEQUEÑAS, COMO ÉSTAS), tal como lo hace p.ej. Ernesto Sabato en algunas frases del personaje Fernando, en Sobre héroes y tumbas.
Finalmente, se puede enfatizar utilizando negritas (bold), pero rara vez se las encuentra en un texto literario. Al igual que las versales y versalitas, "gritan" demasiado, y resulta fatigoso leer un texto que las utiliza a menudo. Es un recurso que se utiliza más bien en textos técnicos, como manuales de instrucciones o de procedimientos, para subrayar la importancia de un concepto o de una advertencia.(Ej: "CAUTION: do not touch the wires"). En la web, un texto en mayúsculas significa que se está gritando, y a esa falta de gentileza se añade la descortesía hacia el lector de no tomarse la molestia de usar las mayúsculas y minúsculas que corresponda –y generalmente tampoco los acentos–.
Un ejemplo de esta conducta guaranga puede verse en Mensajes y respuestas, en septiembre de 2001.

8 En este caso es mejor el punto y seguido. El punto y aparte interrumpe sin necesidad el ritmo del relato.

9 Corresponde punto y coma, o incluso punto y seguido, porque se trata de dos afirmaciones distintas.

10 Los puntos suspensivos diluyen la afirmación en un tono de progresivo apagado, de espera o de duda. En cambio aquí se está arribando a una conclusión, por lo que corresponde anunciarla con dos puntos (:)

11 Como en las exclamaciones anteriores, es mejor el punto y seguido, en este caso para no quitar fuerza al remate del cuento.


Comentario
Pueden ensayarse otras alternativas formales –entre tantas posibles–. No se trata meramente de cambiar por cambiar, sino de probar distintas formas de puntuación y de disposición espacial, para lograr la expresión más acabada de lo que se desea comunicar. Se debe tener presente que la mejor puntuación y la mejor separación entre oraciones son las que no se notan, y permiten al lector sumergirse totalmente en el contenido del texto, sin las vacilaciones y perplejidades que ocasiona una puntuación desacertada o una unión o separación inadecuada entre las oraciones.

Acerca del uso de las comillas, puede mencionarse que cierto Centro de Formación Profesional de la Pcia. de Bs. As. ostentaba hasta hace poco un cartel con los nombres de las reparticiones y subreparticiones que estila la burocracia gubernamental. Y debajo decía, en letras mayores: "Sede". Lo que significa que no era realmente la sede del Centro. Habría sido correcto encomillar el término si el cartel estuviera colocado en la cucha del perro.

Las letras itálicas otorgan un énfasis particular al término (en inglés, se las denomina precisamente enphasized). Por eso se emplean para subrayar un sentido (como al comienzo del párrafo anterior), para indicar palabras extranjeras (si digo: "comimos pasta asciutta', sugiero matices itálicos de los que carecería la expresión 'comimos tallarines'), o títulos de libros (si digo: 'Hoy compré La cabaña del tío Tom', se entiende que no compré la cabaña de nadie, sino un ejemplar de la novela de Harriet Beecher Stowe).

Al decir: 'decidí enfrentarme a eso sin reservas', el término en itálicas se carga de una significación enfática que sugiere extrañeza.
La expresión: 'decidí enfrentarme a "eso"', con comillas, indica que no se está hablando de algo, sino solamente mencionando la palabra "eso". En cambio la expresión 'decidí enfrentarme a eso' denota que el propio narrador no sabe de qué se trata, y participa al lector de su perplejidad o su desconfianza.

Incorporando las modificaciones sugeridas, el texto podría quedar así:

   Ego sum

De pronto, todo comenzó. Casi sin darme cuenta decidí enfrentarme a eso sin reservas, pero no era fácil.
En algún lugar recóndito me encontraba acurrucado.
¿Temía?   Pues, sí, ¿que otra cosa podía ser ese temblor interior?
Observé la luminosidad exterior y decidí arrostrarla.
Allí estaba eso que llamaba "yo", envuelto en vapores de pánico, casi sordo por los aullidos del eco de mis pensamientos, enfrentando a nada.
¡Locura de ser! ¡Maravilla de pertenecer!
Ahora sí; ahora sabía: ¡Estoy vivo! ¡He nacido!


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Segundo texto:

ARIA

Como parte del mismo silencio inicial
1 y sin solución de continuidad2 los suaves acordes musicales que provienen3 del pozo de la orquesta comienzan a llenar los espacios del silencio4 y la expectativa trae aparejada un ansia imposible de colmar.
Beniamino susurra las primeras palabras de “E lucevan le stelle”:
5 el tenue caminar de Floria sobre la arena, el crudo rechinar del portillo del huerto, la insoportable espera del encuentro6 y el febril movimiento de las manos de Mario retirando los velos que ocultan la gentil figura, todo,7 todo vaticina la presencia del AMOR…8
Pero ¿es así?
9
¿O sólo se trata de la todopoderosa química que ahoga en un torbellino voluptuoso la gloria de esos «otros»
10 sentimientos, esas otras sensaciones que descubrimos en nosotros cuando logramos ignorar el rauco ulular de los sentidos? 11

Correcciones
1 Suele suponerse que la conjunción "y" no debe ir nunca precedida ni seguida por una coma. Es correcto si se trata de una enumeración: en la expresión "compré cuadernos, lápices, y gomas", es evidente que la segunda coma indica una pausa inexistente. Del mismo modo, si digo "Como parte del silencio inicial y del clima de expectativa..." la frase no lleva ninguna coma. Pero si intercalo un inciso, tal como "y sin solución de continuidad", debo delimitarlo con comas –o con rayas, e incluso (como aquí) con paréntesis–. Es un recurso semejante a los paréntesis, corchetes y llaves que se emplean en álgebra para delimitar factores o coeficientes.

Cuando un párrafo resulta confuso –anfibológico: con dos o más sentidos posibles– quien escribe echa de menos la univocidad de los signos algebraicos (unívoco: que tiene una sóla significación posible). Pero en esos casos es mejor reformular todo el párrafo e incluso dividirlo en dos o más, hasta conseguir que su sentido resulte inequívoco. También hay que tratar de usar los signos de puntuación indispensables, ya que su exceso resta fluidez a la lectura. Se debe tener presente que se trata de un texto literario que busca lograr cierta belleza formal.

2 Aquí va la segunda coma que delimita el inciso.

3 "Provienen"significa que se originan en otra cosa. En este caso es más correcto "surgen".

4 Debe ir una coma para separar la nueva oración. Sin ella, "expectativa" puede leerse como otro objeto directo, y luego tropezar con el verbo que indica que es un nuevo sujeto.

5 Itálicas (palabras en otro idioma), y punto y seguido. Los dos puntos indicarían que la oración continúa, y aquí comienza el sujeto de otra.

6 Aquí sí no debe ir ninguna coma ni antes ni después de la "y", porque lo que sigue es el último elemento de una enumeración.

7 Reiterar "todo" no refuerza sino que paradójicamente debilita el ritmo de la oración.

8 En un texto literario se debe confiar en la fuerza del significado de cada término y evitar las palabras en mayúsculas, que por otra parte significan que se está gritando, lo que no es el caso. Es correcto en cambio el uso de los puntos suspensivos, que mantienen elevada la entonación –como el pedal sustain en los instrumentos musicales– hasta que irrumpe la pregunta de la oración siguiente.

9 El punto y aparte debilita la fuerza de las dos preguntas relacionadas entre sí.

10 No corresponden comillas, sino letras itálicas para subrayar el énfasis diferente que debe darse a la expresión. Conviene abarcarla por completo: esos otros, ya que ambos términos califican a "sentimientos".

11 Se corre el riesgo de que los términos poco usuales den a la expresión un matiz presuntuoso.

Comentario
Este texto podría aparecer en una revista dedicada al género lírico, ya que se trata es una reflexión de un espectador de ópera. Si bien no es un cuento, considero que clasificar el género de un texto no tiene tanta importancia como a veces se le atribuye, y que lo que se debe tener en cuenta es si está bien escrito y si su contenido es significativo.

Es un texto para un público restringido, pues su comprensión requiere tener un conocimiento previo del tema. Las alusiones a Gigli, a Tosca y a Cavaradossi conllevan un matiz de consapevolezza –de "estar en el ajo", dicen los españoles–. Podría no estar de más incluir el apellido del tenor. El tono familiar e intimista con el que el texto se refiere a Floria y a Mario excluye poder mencionarlos por su nombre completo.

Aunque se dirijan a un público conocedor, los denominados "guiños"entre supuestos entendidos, que abundan actualmene en todo género de producciones, más bien denotan pobreza intelectual y se los debería evitar, a menos que se los circunstancie y explique debidamente –con lo que el texto deja de ser literario para convertirse, en el mejor de los casos, en didáctico–.

Podría cambiarse alguna expresión desusada, para ganar en sencillez –un rasgo siempre difícil de lograr–. Los términos finales sugieren cierta contradicción que no admite su justificación como figura retórica: "rauco" y "ulular" son términos casi onomatopéyicos –actualmente se los denomina expresivos– poco frecuentes, pero "rauco" es "ronco", grave, y en cambio "ulular" sugiere un sonido agudo. Podría reemplazarse por "sordo rumor" –"rumor" es otro término expresivo– o, para no caer en un lugar común, por "rumor" a secas.

Incorporando las modificaciones sugeridas, el texto podría quedar así:

    ARIA

Como parte del mismo silencio inicial, y sin solución de continuidad, los suaves acordes musicales que surgen del pozo de la orquesta comienzan a llenar los espacios del silencio, y la expectativa trae aparejada un ansia imposible de colmar.
Beniamino Gigli susurra las primeras palabras de “E lucevan le stelle”. El tenue caminar de Floria sobre la arena, el crudo rechinar del portillo del huerto, la insoportable espera del encuentro y el febril movimiento de las manos de Mario retirando los velos que ocultan la gentil figura, todo vaticina la presencia del amor...
Pero ¿es así? ¿O sólo se trata de la todopoderosa química que ahoga en un torbellino voluptuoso la gloria de esos otros sentimientos, esas otras sensaciones que descubrimos en nosotros cuando logramos ignorar el rumor de los sentidos?

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De: Ramón Peñalva
Enviado: Jueves 20 de Septiembre de 2007 15:23
Estimado Conrado:

Ahora sí, puedo entender y valorar el tiempo y esfuerzo empleado para revisar los minicuentos.
Infinitas gracias por este regalo. Me toca a mí tomar el tiempo para comprender y digerir todas las indicaciones; parece ser
más difícil manejar estilo que producir un texto.
Sólo me queda rogar que si alguna vez logro unir todos mis cuentos en un libro, la editorial que se avenga a publicarlo
tenga un revisor de su nivel.
Gracias nuevamente.
Un saludo afectuoso.
Ramón.
    
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