"Las raíces de las letras son amargas..."


Sent: Miércoles 3 de Diciembre de 2003 17:38
Seudonimo: mr orion
Bahía Blanca

(Texto sin título)
luego de haberles enviado otros escritos ,les mando este creado in situ, he visto los atardcers de otros sueños he recorrido las infinitas-infimas posibilidades del ser y e ahondado en labusqueda de larespuesta primigenia ,que fue primero el todo? la nada? acaso existiran mundos increados donde el conocimiento oque el infinito y nosostros aqui en nuestro quwerido planeta azula continuamos en la bus ueda del conocimiento a veces desaforadamanete ,pero nos olvidamos de miraren nuestro interior ,algun dìa cuando observemos esa verdad tal vez encontremos aquello que tanto buscamos afuera...
Mr Orion

Texto corregido:

He visto los atardeceres de otros sueños; he recorrido las infinitas -tal vez ínfimas- posibilidades del ser, y he ahondado en búsqueda de respuesta a la pregunta primigenia: ¿qué fue primero? ¿el todo? ¿la nada? Acaso existan mundos increados donde haya sido alcanzado el conocimiento que nosotros aquí, en nuestro querido planeta azul, continuamos buscando -a veces desaforadamente-. Nos olvidamos de mirar en nuestro interior; tal vez algún día, cuando comprendamos esa verdad, encontraremos allí lo que tanto buscamos afuera.
Mr. Orion

Estimado Mr.Orion:

En lo formal, el texto adolece de los errores que señalo en la respuesta a su mensaje anterior
-puede leerse en Mails de visitantes-, y que hacen difícil e incierta su lectura. Las líneas que me envía ahora han requerido también cambios en la sintaxis para hacer comprensible su contenido En cuanto a éste, requiere una elaboración más cuidadosa, para ordenar los conceptos y explicitar las ideas apenas esbozadas.

El fluir espontáneo del pensamiento nos motiva para comenzar a escribir un texto, pero para superar la mera verborragia se requiere que las frases expresen ideas, y que éstas sean cuidadosamente desarrolladas y también perfeccionadas en su forma para facilitar su comprensión.

La facilidad para escribir líneas de texto, cuando no se domina la habilidad de pensar ordenadamente y de orientar el discurso hacia una finalidad, se opone a la claridad y calidad de los conceptos, y paradójicamente disminuye la capacidad del texto de suscitar interés. Frases mal elaboradas en su contenido y peor presentadas en su forma sólo consiguen ahuyentar al lector.

Le propongo que reescriba sus textos una y otra vez para ir corrigiéndolos en versiones sucesivas. Los errores se perciben con dificultad en una primera lectura, por la "huella mental" originada por las ideas recién escritas, que en ese momento nos parecen muy claras y coherentes.

Es un buen método dejar pasar algún tiempo -días, semanas, a veces bastante más- antes de volver a revisar lo escrito. Encontraremos que frases y párrafos que nos parecían bien construidos y de significado preciso adolecen de ambigüedades u oscuridades de sentido que requieren una nueva formulación. En el momento de escribir, el fluir de nuestro pensamiento -mucho más amplio y complejo que lo que queda plasmado en el papel o la pantalla- crea un cauce mental que condiciona la expresión de nuestra ideas.

Solamente en una lectura posterior notamos elipsis y sobreentendidos que requieren ser explicitados, e incluso percibimos que algunos párrafos ganan en claridad y en fuerza cambiando el orden de sus incisos, o dividiéndolos en oraciones más breves. En algunos casos el texto originario llega a resultar de difícil comprensión hasta para su propio autor, por el cambio de circunstancias y de contexto, y se opta por desecharlo.

La tarea de corregir nuestros propios defectos de expresión, tediosa al principio, disciplina nuestro pensamiento y se convierte en un ejercicio estimulante que gradualmente nos permite concebir ideas y formulaciones más claras. En 1960, mi profesora de castellano y de latín, señora María Luisa Mones Ruiz de Llobet Fortuny, inició sus clases dictándonos esta frase: "Las raíces de las letras son amargas; sus frutos, agradables". Cuatro décadas después, no lo he olvidado ni he dejado de intentar expresarme mejor, tal como me lo propuso esta excelente maestra.


                                                                                                Conrado De Lucia