Algunas normas del poema y de la prosa

De: Angel Mario Maldonado
Enviado: Sábado 20 de febrero de 2010   20:01
Subject: Re: Su texto en el taller literario

Hola Conrado:
Ante todo le agradezco por su tiempo y disposición para hacerme las correcciones al texto enviado.
Creo que fui muy escueto al presentarme. Solo le comenté que tengo 51 años. Vivo en Lisandro Olmos (partido de La Plata), soy médico veterinario, y dentro de esta profesión me dedico al tema calidad de leche, lo que me lleva a recorrer los tambos en el interior, por provincia de Bs. As., sur de Córdoba, y cercanías de Rosario. Hago esta actividad hace más de 25 años.
Comencé a escribir algunas cosas, ya de grande, le diría que el disparador fue el nacimiento de mis hijos (de esto hace ya unos cuantos años). Nunca tuve un conocimiento ni una preparación en la literatura, como para darme algún lineamiento que me ayudara en la escritura. La principal observación que Ud. me hace es en cuanto a la métrica (además de lo trillado del tema). ¿Cree Ud. que es impresindible regirse con una métrica determinada? En ese caso, ¿Hay algún lugar donde pueda interiorizarme de las normas básicas o elementales que se deben respetar?
Si no le molesta, le mandaré algún otro poema mas adelante.
Muy agradecido.
Un abrazo.
Mario

   Estimado Mario:

   Dice usted que le han faltado lineamientos que le ayuden en la escritura. El objetivo del taller literario es precisamente señalar algunos de esos lineamientos a partir de los ejemplos reales que ofrecen los textos enviados. Cada corrección es explicada y fundamentada, y se incluyen también conceptos teóricos de estética literaria para que las páginas del taller configuren en conjunto un manual de escritura.      

      Con respecto a sus preguntas, es obvio que el autor de un texto es quien elige si lo hace en forma de prosa o de poema. Si se decide por la prosa debe regirse por la gramática y la sintaxis usuales del idioma –que incluyen la ortografía, la puntuación, la correlación de los modos y tiempos verbales, el régimen de la preposición y los demás aspectos formales que caracterizan un texto bien escrito y permiten leeelo con fluidez y agrado–.

   Si el autor se propone componer un poema, igualmente debe regirse por una serie de requisitos. En este caso se trata de producir, mediante la constancia de las formas y el ordenamiento de las sílabas, el efecto esencialmente poético del ritmo. Un poema puede carecer de rima, y aun de métrica regular, como sucede en el verso libre, pero no puede carecer de ese rasgo fundamental que diferencia al poema de la prosa.

   El prosista debe evitar tanto la rima como la regularidad rítmica –que despiertan de inmediato la extrañeza, cuando no directamente la hilaridad del lector– y tratar de lograr belleza literaria por los medios propios de la prosa: vocabulario adecuado, longitud equilibrada de frases, incisos, oraciones y párrafos, orden y claridad de las ideas que se exponen, etc.
Del mismo modo el poeta debe evitar lo prosaico que se evidencia en las rimas defectuosas, la métrica irregular y –esencialmente– en la falta de ritmo de su producción.

   Si bien el autor es quien determina la métrica que va a utilizar, en el desarrollo de su obra debe regirse por las exigencias que surgen de esa elección. Asimismo, si elige para su poema la forma de una copla, un romance, una redondilla o un soneto, al componerlo debe regirse por los cánones de esa clase de poema. Si no lo hace correctamente, su producción será simplemente un poema malogrado (Ver al respecto el texto de Tomás Navarro Tomás que se cita al pie de la página.).

   En cuanto al contenido de un texto, su calidad –aun cuando se trate de un argumento manido– queda determinada por la originalidad de su aporte, por la novedad de su enfoque, porque dice algo que con anterioridad no ha sido dicho de esa manera o iluminando tales aspectos del tema. Esto es así tanto en un poema como en una prosa. Lo que ya ha sido dicho de muchas maneras sólo puede ser considerado un pastiche, que sigue siendo una ejercitación útil para quien, habiendo estudiado seriamente la ciencia de escribir, desea adquirir soltura en su difícil y bello arte. (Ver al respecto el texto de Martín Alonso que se cita al pie de la página.).

   Los conocimientos requeridos para la escritura correcta pueden hallarse en infinidad de textos para la escuela secundaria, que usualmente incluyen una gran variedad de propuestas de ejercitación.

    Un libro de excelente calidad, modestamente presentado como "Manual adaptado a los programas vigentes de la escuela secundaria" es Gramática Castellana - Primer curso, compuesto nada menos que por Amado Alonso y Pedro Henríquez Ureña (Bs.As., Losada, 1969, 232 p.) Esta obra incluye un capítulo sobre versificación cuyo estudio permite evitar algunos errores elementales.

   Para el aprendizaje de todo lo que concierne a la escritura de poemas, la obra de Tomás Navarro Tomás Arte del verso (México, Compañía General de Ediciones, 1959, 189 p.) es un tratado breve pero completo sobre el tema, al que ya he recomendado en otras páginas de este taller literario.   

   En lo referente a gramática española, un texto clásico es el Manual de gramática española de Rafael Seco (5ª ed., Madrid, Aguilar, 1962, 322 p.)

    Finalmente, sugiero una vez más el estudio de Ciencia del lenguaje y arte del estilo, de Martín Alonso (12ª ed., Madrid, Aguilar, 1982, dos tomos, t. I, 889 p., t. II, 840 p.)

   Lo saludo cordialmente.
   Conrado                                                                                                           
                                                                           Volver arriba
                                                                    Volver a Textos enviados
                                                                   Volver a la Página Principal