De: Eduardo Ballesi
Enviado: Viernes 10 de Abril de 2009 15:32
Estimado (ahora sí) Conrado:
Ya ha pasado un tiempo desde mi primer atropello a las letras. Creo –aunque no certeramente–, el suficiente para que se reponga
de semejante atropello, por lo que embisto nuevamente, y no será la última (si hay algo que no tiene límites, es la estupidez humana).
Un abrazo.

Post data

Permaneceré aquí
en este páramo insoportable
expulsado de todos los olimpos
sin otro abrigo que mi propio espectro
sin sonrisa sin llanto sin respiración ni espera
con los ojos huecos las manos quietas
la piel lacerada y lágrimas pétreas
repasando los agujeros de la historia
forzando el alimento
bebiendo de mi sed
fornicando sin pasión
buscándote
en el insomnio de mi cama inerte
buscándote
siempre

asumiendo que esto es así
que mi vida fue sólo este estar
una nada un grito de terror
un silencio estremecido
un trazo efímero en la arena
un frágil cuenco de sueños rotos
un cuchillo atroz
perforando carne blanda de garganta
absurdas muertes
una náusea
un esbozo de sombra
un error

y lo que resta,
una delgada línea,
pronta a quebrar.
                                  Eduardo Ballesi

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Post data

Permaneceré aquí,
en este páramo insoportable,
expulsado de todos los olimpos,
sin otro abrigo que mi propio espectro,
sin sonrisa, sin llanto, sin respiración ni espera;
con los ojos huecos, las manos quietas,
la piel lacerada y lágrimas pétreas,
repasando los agujeros de la historia,
forzando el alimento,
bebiendo de mi sed,
fornicando sin pasión,
buscándote
en el insomnio de mi cama inerte,
buscándote
siempre.

Asumiendo que esto es así,
que mi vida fue sólo este estar,
una nada, un grito de terror,
un silencio estremecido,
un trazo efímero en la arena,
un frágil cuenco de sueños rotos,
un cuchillo atroz
perforando carne blanda de garganta,
absurdas muertes,
una náusea,
un esbozo de sombra,
un error.

Y lo que queda:
una delgada línea
pronta a quebrar.
                                  Eduardo Ballesi

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Comentarios

    
El título ha sido puesto en letras itálicas porque no está en castellano.
   
   En la segunda versión se han agregado signos de puntuación para facilitar la lectura. Se ha seguido un criterio –entre otros posibles que se ensayaron, con puntos y coma e incluso con un par de puntos seguidos–, asumiendo el riesgo de falsear en alguna medida el énfasis deseado por el autor.

   Sólo en los tres versos finales hay un par de comas en el original. En sentido estricto la primera coma debe reemplazarse por dos puntos, y la otra puede ser innecesaria –aunque tal vez quiera significar una pausa de efecto–:

               Y lo que queda,
               una delgada línea,
               pronta a quebrar.

   Pueden considerarse licencias poéticas –rasgos no totalmente correctos, pero requeridos por el ritmo o por la métrica de un poema– la no repetición de la preposición "con" en los versos:
         
               con los ojos huecos, las manos quietas,
               la piel lacerada y lágrimas pétreas,

aunque su inclusión no alteraría el ritmo:

               con los ojos huecos, las manos quietas,
               con la piel lacerada y lágrimas pétreas,


e incluso, arriesgando cierta posible cacofonía, se podría reemplazar "con" por el artículo "las":

               con los ojos huecos, las manos quietas,
               la piel lacerada y las lágrimas pétreas,

   La tarea de ensayar variantes puede evitarse, así como se facilita la tarea de escribir si se quita la puntuación, pero todo poema es una joya que, como tal, merece ser pulida hasta otorgarle su mayor brillo y esplendor.

   Por último, se gana en corrección semántica reemplazando el verbo "restar" (quitar, sustraer) –a cuyo uso erróneo nos ha habituado el periodismo– por "quedar" (permanecer, seguir estando):

               Y lo que queda:
               una delgada línea
               pronta a quebrar.


   Usado como verbo pronominal, "quebrar" requeriría agregar el pronombre "se", ya que "quebrar" como verbo transitivo exige un objeto directo (¿pronta a quebrar qué cosa?). Puede quedar como licencia poética, en lugar del giro más correcto:

              Y lo que queda:
              una delgada línea
              pronta a quebrarse.

Finalmente, y tal como sucede con la puntuación, cabe acotar que en distintos momentos y con diferentes estados de ánimo puede percibirse que ambas variantes mantienen el ritmo requerido por el poema.

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