Enviado por J.F.G.
Miércoles 26 de septiembre de 2012   14:45

Versión original
                                                     Puntos de vista

          Theodore Lawrence apreció su figura en el espejo del baño. Con su metro ochenta de estatura y su bigote negro densamente poblado, podía decirse que estaba a la moda. Sonrió satisfecho. Tenía que hallarse de lo más presentable para el encuentro que tendría lugar en un par de horas. El saco que había escogido para la ocasión era negro, combinado con un fino interlineado vertical color gris claro que hacía juego con pantalón de vestir también negro. Miró sus zapatos –del mismo color que su conjunto– y se regodeó al verlos perfectamente lustrados y listos para la acción. Se acomodó el nudo de la corbata, el cuello de su camisa blanca bordada con los más finos hilos de oro que podían hallarse en el mercado y se dirigió al portal que lo llevaría al Ghandi Café.

          Pasada la sensación de desmembramiento típica del teletransporte cuántico a la que nunca podría llegar a habituarse y antes de hacer cualquier otra cosa, se aseguró rápidamente de que todo su cuerpo se hallase en el lugar correcto. Sabía que existía tan solo una posibilidad entre diez mil millones de que sucediese algún defecto en la reparticularización, algunos groseros como una inversión de miembros inferiores o superiores y otras algo más sutiles, como el intercambio de los dedos de una mano por otros. Aun así, siempre existía una posibilidad, y conseguía inquietarlo a sobremanera. Al parecer, todo estaba en su lugar. Suspiró aliviado y se dirigió a su lugar habitual, la última mesa del fondo a la derecha, donde el Sol no tardaría en asomarse por la ventana para transmitir su cálida energía en forma de radiación fotónica.

           Miró el gran reloj estilo antiguo de la pared opuesta. La más grande de sus flechas –no recordaba con exactitud qué nombre recibían–, apuntaba hacia el número doce, y la otra, considerablemente más pequeña, al número siete. Su reloj digital indicaba que eran las siete en punto Antes del Meridiano. ¡Qué forma tan extraña tenían los primitivos de marcar el horario! Un doce y un siete significaba lo mismo que un simple número siete, ¿con qué necesidad?

          –Buen día, señor Lawrence. ¿Lo de siempre? –Ted Corrado, un hombre bajito y rechoncho con ojos pequeños y rasgados, dueño del Ghandi Café, atendía personalmente a sus clientes más distinguidos. En los ambientes universitarios, los estudiantes, medio en broma medio en serio, solían expresar sus deseos de algún día ser atendidos por Corrado.

          –Buen día, Ted. No por ahora –respondió afablemente Theodore–. Estoy esperando al señor Irving 537, quedamos en que nos encontraríamos aquí a las siete y media. Será una charla de humano a robot en igualdad de condiciones –sonrió–. Tráeme una gaseosa descafeinada sabor mango para amenizar la espera, por favor.

          –Al instante señor Lawrence –Corrado rápidamente y sin escrúpulos tomó la gaseosa de la bandeja de un mozo que pasaba. Theodore sonrió al ver la mirada que el empleado dirigió a su patrón.

          –Aquí tiene señor Lawrence. Déjeme destaparla. Alcánceme su vaso, por favor.

          –Yo lo haré Ted, muchas gracias.

           –A sus órdenes señor –Corrado se inclinó ligeramente, tanto como se lo permitía su prominente abdomen bien disimulado entre sus apretadas ropas y desapareció.

          Lawrence tomó un pequeño sorbo de gaseosa y consultó su reloj. Las siete y diez. Si su invitado era puntual, y lo más probable era que lo fuera, pensó, en veinte minutos llegaría Irving 537, director del CRR –Centro de Rehabilitación Robótica–. Theodore Lawrence, director del Centro Integral de Salud Humana, se restregó los ojos y se obligó a ordenar sus pensamientos.

          Hacía aproximadamente dos meses, un hombre de cuarenta años había sufrido un infarto en una calle no muy transitada a un horario no demasiado concurrido. Un robot de clase 3A, autómatas que si bien eran capaces de tomar resoluciones por sí mismos en casos de necesidad extrema, no poseían completamente una inteligencia similar a la de los humanos, casualmente se hallaba trabajando de sereno en un comercio y vio todo. Advirtiendo hasta donde le daba su capacidad de compresión que era necesaria una ayuda inmediata, sin consultar a ningún humano había abandonado su puesto de trabajo y llevado al humano al centro asistencialista más próximo, que resultó ser el Centro de Rehabilitación Robótica.

          Theodore entendía que este había sido el origen del embrollo que se había desatado después. No comprendía cómo era posible que los robots de clase 3A, que todo el mundo sabía se hallaban en un contacto más o menor permanente con seres humanos, no estuviesen facultados para razonar que una persona debía ser llevado a un hospital diferente al que se utilizaba para la rehabilitación de robots. Otra demostración más de lo que el error humano puede provocar, pensó amargamente. Por supuesto, La Corte de Justicia había comprendido perfectamente la situación, y afortunadamente el robot en cuestión había sido absuelto del desatomizador y ya se habían iniciado las acciones legales pertinentes contra la empresa Autómatas Laborales SA.

          Grande había sido la sorpresa en el CRR cuando vieron que lo que tenían entre manos no era un robot si no un humano desprovisto de los circuitos positrónicos reemplazables con los que estaban acostumbrados a tratar. Sin perder un minuto ante la urgencia de la situación, fue el propio director del CRR, Irving 537, quien efectuó una holollamada de emergencia al Centro Integral de Salud Humana. Theodore había mandado a sus mejores médicos emergentólogos al lugar, quienes debido a la imposibilidad de teletransportar a un hombre tan grave por riesgo a que se quedara en el proceso de desparticularización cuántica, tuvieron que trabajar en un lugar no preparado para atender a seres humanos.

           Por fortuna para todos y luego de una ardua tarea de reanimación cardiopulmonar adaptando lo mejor posible las herramientas del lugar a la necesidad inmediata, el equipo había logrado salvar al hombre

          La noticia de la gran actuación por parte de los médicos del CISH se había esparcido rápidamente, y Lawrence se encontró otorgando una conferencia de prensa donde explicaba el proceder de los médicos.

          –Todo es una cuestión de trabajar en equipo –había respondido cuando un periodista le había preguntado cómo se las habían ingeniado los emergentólogos para atender a un ser humano en medio de un centro robótico–. Las adversidades siempre pueden sortearse más fácilmente si trabajamos juntos y unidos por un bien común.

          Irving 537, quien había presenciado en persona la situación, no pudo sentirse más que impresionado ante la brillante demostración que había tenido lugar en su centro, y había mandado una carta felicitando y agradeciendo a Theodore, mencionando que sería muy enriquecedor juntarse a conversar de humano a robot los distintos enfoques del trabajo en salud de un centro atendido enteramente por autómatas orgánicos y otro por personas, con el fin de intercambiar ideas y ayudarse mutuamente a progresar. A Lawrence esta idea le pareció estupenda y sugirió el Ghandi Café como punto de encuentro.

          El Ghandi Café era una impresionante construcción que daba la sensación de contar con muchos años de antigüedad, aunque lo cierto es que su edificación era relativamente reciente. El diseño estaba ideado de tal manera que cualquiera que entrase al lugar tendría la sensación de haberse transportado inmediatamente al pasado: mesas y sillas de madera, aparatos holográficos que simulaban ser los viejos televisores, relojes a cuerda, libros y muchas cosas más se hallaban en aquel lugar donde los habitantes de una ciudad gobernada por la tecnología se refugiaban en la calidez que les otorgaban los recuerdos de épocas pasadas.

          Exactamente a la hora acordada, Irving 537 se materializó delante del portal de entrada. Theodore lo observó. Llevaba un traje amoldado perfectamente a su figura que no poseía ningún tipo de adorno innecesario. Al mirar en rededor y ubicar a Theodore, el recién llegado se dirigió hacia la mesa en cuestión y tras ejercer una presión considerable y quizá excesiva en la mano de Theodore con motivo de saludarlo, tomó asiento.

          Automáticamente, como si todo el tiempo hubiera estado aguardando por aquel momento, Ted Corrado apareció frente a ellos, y en un tono de respeto cuidadosamente ensayado y perfeccionado a lo largo de todos sus años de trabajo dijo:

          –Buen día señor Irving 537, es un placer y un orgullo para mí tenerlo con nosotros en esta agradable mañana de sol. ¿Qué desea tomar?

          –Buen día… Ted –Irving 537 pareció buscar dentro de su cerebro la forma más adecuada de dirigirse al mozo que los serviría, pero que a su vez era el dueño del lugar–. Solo tomaré agua finamente mineralizada, gracias.

          –Sí, señor –miró a Theodore–.

          –Bueno, ¡entonces supongo que yo tomaré otra gaseosa descafeinada, Ted!

          –Al instante señor –replicó Corrado, haciendo una leve reverencia.

          A Theodore, como especie de anfitrión del lugar, le pareció prudente iniciar la conversación:

          –¿Qué tal van las cosas en el Centro, Irving? –Preguntó despreocupadamente– Creo que sería inútil manejarnos con tantos formalismos aquí ¿verdad?

          –Estoy de acuerdo –convino Irving 537–. Las cosas parecen haberse tranquilizado ya, Theodore. Lo último que tuvimos fue un actor humano que se hizo pasar por enfermo y luego confesó haber sido enviado por un periodista que le había pagado para que averigüe si habíamos cambiado en algo nuestro servicio de atención –negó con la cabeza–. Supongo que son los gajes del oficio –añadió.

          –Seguro, seguro. ¡Gracias Ted! –Corrado había aparecido con las bebidas.

          –¡A su servicio señores!

          Theodore decidió que era hora de ir al meollo de la cuestión:

          –Bueno Irving, me parece que tenemos cosas de las que hablar ¿verdad?

          –Así es. En realidad, yo estuve presente en la sala de urgencias desde que me informaron que habíamos recibido a un ser humano. Sinceramente, nunca había visto una actuación semejante; tan rápida como efectiva, y sin embargo, por lo poco que comprendo de medicina humana, completamente en contra de las probabilidades.
          –¿A qué te refieres Irving?

          –Me refiero al hecho de que yo estaba allí, pude ver que la mayoría de las determinaciones que tomaron iba en contra de las probabilidades de supervivencia de su paciente –imprimió un levísimo tono de reproche en su voz–. Es indiscutible que finalmente tuvieron razón, puesto que el paciente se recuperó y por lo que sé aún continúa estable, pero no es menos cierto que se manejaron en el orden de los siete a ocho por ciento de posibilidades.

          –¿No es eso suficiente para cualquier paciente, Irving?

          –No lo sé, Theodore. Existen otros procedimientos terapéuticos que garantizan un índice más alto de supervivencia para los pacientes infartados, que si no me equivoco es el equivalente al shock electrostático para nosotros. Puede que esta vez les haya salido bien, pero ¿qué será de la siguiente?

          –¿Qué será de ella? –preguntó Lawrence.

          –¿Insisten en su Centro en tratar a los pacientes como si fueran la excepción?

          –Oh, no es eso Irving. Cada caso es diferente del resto. Yo mismo leí el reporte de desempeño del equipo, y si bien coincido en que algunas decisiones no fueron del todo eh… racionales, sí considero que estuvieron bien fundamentadas. Es totalmente cierto que siempre debe considerarse primero la generalidad, la mayor probabilidad, ¿pero que hay si descubres que tu caso escapa de esta mayoría? ¿Lo tratas de la misma forma que al resto para salvaguardar tu puesto aun cuando sabes que no le servirá? Coincido contigo en el hecho de que fue arriesgada la vía de acción que tomaron, pero debes saber que en nuestro medio, en el trabajo con seres humanos, dos más dos no siempre es igual a cuatro, y no es sencillo acostumbrarse a ello, créeme.

          Irving parecía reacio a derrumbar su lógica de las probabilidades, pero finalmente pareció rendirse ante la evidencia.

          –Es posible Theodore. Vengo en una actitud de escucha abierta, no defensiva. Después de todo no siempre un centro de asistencia robótica y uno de salud humana tienen oportunidad de intercambiar francas ideas ¿no?

          –Completamente de acuerdo. Cuando llegue a mi despacho recordaré enviarte el informe que confeccionó el Jefe de Emergencias.

          –¿El Jefe? ¿Cómo puede saber lo que ocurrió?

          –¿Por qué no iba a hacerlo? Estuvo trabajando en el lugar del hecho…

          Irving parecía confundido.

          –¿El Jefe trabajando? ¿Quién era? ¿Cuál era su función?

          –No recuerdo exactamente qué hizo por el paciente, pero sí puedo decirte que no tiene una “función” determinada, al menos no en el sentido en que lo tienen los integrantes de tu centro. Hace lo que haga falta, resucitación cardiopulmonar aquí, colocar una sonda nasogástrica por allá… En ocasiones solo se limita a observar y dirigir a su equipo.

          El vaso de Irving hacía rato se había vaciado, pero él no pareció notarlo y preguntó atónito:

          –¿No es eso peligroso? Nunca podría obtener el mismo grado de excelencia comparado con alguien que solo se dedicara a una función específica…

          –¡Ahora me toca a mí responder con un “es posible” Irving! –Theodore rió de buena gana– ¿Pero te imaginas lo aburrido que podría ser eso?

          –¿Aburrido? –Irving 537 se mostraba exasperado– ¡No estamos en este trabajo para recrearnos!

          –Claro que no Irving, te pido disculpas por mi expresión, no me refería concretamente a la diversión, sino a la monotonía. Es cierto que el grado de excelencia con alguien que solo se dedica a una tarea específica será mayor que aquel que hace varias, pero a la larga, solo podrá ser perjudicial. Todos los días la misma rutina acabaría por matar intelectualmente hablando a ese profesional. En algún momento ante la falta de desafíos se estancaría.

          –Sobre este punto tengo mis dudas, Theodore. Nuestros rehabilitadores están altamente especializados en lo que a procedimientos terapéuticos se refiere, y eso genera la máxima eficiencia posible. ¿Te imaginas si el mismo rehabilitador que se encarga de soldar las juntas cefálicas también cultivara los tejidos orgánicos?

          –No me refiero a algo tan extremo Irving, pero a lo mejor, tu “soldador de junturas cefálicas” un día se sentiría mejor si probara un nuevo procedimiento, o dejara que alguien más del equipo realizara la soldadura mientras él se dedica por ejemplo a verificar si el trabajo fue efectivo.

          –No lo creo. Tenemos especialistas que se encargan de la verificación de las suturas cefálicas, ¿por qué iban a cambiar sus puestos?

          –¿Cada uno trabaja en lo suyo? ¿Nunca toman contacto entre sí?

          –¿Por qué lo harían? Cada uno sabe perfectamente lo que tiene que hacer…

          –¿No trabajan en equipo?

          –No es necesario, cada uno se dedica a una parte específica del robot y al final eso redunda en su rehabilitación.

          El reloj metálico que Irving 537 llevaba en su muñeca comenzó a sonar.

          –Theodore –dijo al tiempo que leía la inscripción– he de irme. Administración requiere mi presencia, ¡ojalá pudiera ser reemplazado por un soldador! –Suspiró, al tiempo que dejaba sobre la mesa unas cuantas monedas– Yo invito hoy. Ha sido un placer hablar con usted Director Lawrence –volvió a estrechar con excesiva rigidez la mano de Theodore y sin mirar atrás ni una sola vez, el director del Centro de Rehabilitacion Robótica, Irving 537, desapareció por el portal de salida.

          Theodore Lawrence lo vio desparticularizarse, suspiró y relajó su cuerpo. Sabía que era hora de volver al trabajo, pero su charla con Irving 537 lo había agotado, de modo que decidió que lo mejor sería pedir otra gaseosa descafeinada.
Mientras observaba a Ted Corrado traer servicialmente su bebida, pensó que su cerebro positrónico nunca sería capaz de comprender a aquellos humanos a los que paradójicamente los robots de su centro estaban programados para atender y curar.
              
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Versión corregida

                                                    Puntos de vista             
  
    Theodore Lawrence apreció su propia figura en el espejo del baño. Con su metro ochenta de estatura y su bigote negro densamente poblado, podía decirse que estaba a la moda. Sonrió satisfecho. Tenía que hallarse de lo más presentable para el encuentro que tendría lugar en un par de horas. El saco que había escogido para la ocasión era negro, combinado con un fino interlineado vertical de color gris claro que hacía juego con su pantalón de vestir también negro. Miró sus zapatos –del mismo color que su conjunto– y se regodeó al verlos perfectamente lustrados y listos para la acción. Se acomodó el nudo de la corbata y el cuello de su camisa blanca, bordada con los más finos hilos de oro que podían hallarse en el mercado, y se dirigió al portal que lo llevaría al Ghandi Café.

   Pasada la sensación de desmembramiento del teletransporte cuántico, a la que nunca conseguía habituarse, y antes de hacer cualquier otra cosa, se aseguró de que todo su cuerpo se hallase en el lugar correcto. Una falla  grande podía ser la inversión de los miembros inferiores o superiores; otra más leve, el intercambio de los dedos de una mano por otros. Había sólo una posibilidad entre millones de que se produjese algún error en la reparticularización. pero igualmente lo inquietaba sobremanera. Al parecer, todo estaba en su lugar. Suspiró aliviado y se dirigió a su lugar habitual, la última mesa del fondo a la derecha, donde el Sol no tardaría en asomarse por la ventana para transmitir su cálida energía en forma de radiación fotónica.
   Miró hacia el gran reloj de estilo antiguo que estaba en la pared opuesta. La más grande de sus flechas –no recordaba con exactitud qué nombre tenían–, apuntaba hacia el número doce, y la otra, bastante más pequeña, al número siete. Su reloj digital indicaba que eran las siete en punto a.m. ¡Qué forma tan extraña tenían los primitivos de marcar el horario! Un doce y un siete significaba lo mismo que un simple número siete, ¿con qué necesidad?
   –Buen día, señor Lawrence. ¿Lo de siempre?
   El dueño del café, Ted Corrado, un hombre bajito y rechoncho de ojos pequeños y rasgados, atendía personalmente a sus clientes más distinguidos. En los ambientes universitarios, medio en broma, los estudiantes solían expresar su deseo de ser atendidos algún día por Corrado.

   –Buen día, Ted. Por ahora no –respondió afablemente Theodore–. Estoy esperando al señor Irving 537. Quedamos en que nos encontraríamos aquí a las siete y media. Va a ser una charla de humano a robot en igualdad de condiciones –sonrió–. Para amenizar la espera, tráeme una gaseosa descafeinada con sabor a mango, por favor.
   –Al instante, señor Lawrence.
   Rápìdamente Corrado tomó la gaseosa de la bandeja de un mozo que pasaba. Theodore sonrió al ver la mirada que el empleado le dirigió a su patrón.

   –Aquí tiene señor Lawrence. Déjeme destaparla. Alcánceme su vaso, por favor.
   –Yo lo haré Ted, muchas gracias.
   –A sus órdenes, señor.
   Corrado se inclinó ligeramente, tanto como se lo permitía su prominente abdomen, bien disimulado por sus ropas apretadas, y desapareció.

   Lawrence tomó un pequeño sorbo de gaseosa y consultó su reloj: Las siete y diez. Si su invitado era puntual –y lo más probable era que lo fuera– en veinte minutos llegaría Irving 537, director del CRR, el Centro de Rehabilitación Robótica.  Decidió aprovechar ese tiempo para ordenar sus pensamientos.
   Hacía aproximadamente dos meses un hombre de cuarenta años había sufrido un infarto en un horario poco concurrido de una calle escasamente transitada,. Un robot de clase 3A estaba trabajando como sereno de un comercio, y pudo verlo.
   En caso de necesidad estos autómatas eran capaces de tomar resoluciones por sí mismos,  pero no poseían por completo la inteligencia de un ser humano. Al advertir que era necesaria una ayuda inmediata, el robot había abandonado su puesto de trabajo sin consultar a nadie, y había llevado al accidentado a un centro asistencial cercano, que resultó ser el Centro de Rehabilitación Robótica.
   Theodore pensaba que ese había sido el origen del lío que se había producido después. No comprendía cómo era posible que los robots de clase 3A no pudieran razonar que una persona debía ser llevada a un hospital diferente de uno que rehabilita robots. Un ejemplo de lo que puede provocar el error humano, pensó. Por suerte la corte de justicia había comprendido la situación, y el robot había sido absuelto y librado del desatomizador. Ya se habían iniciado acciones legales contra la empresa Autómatas Laborales SA.
   Fue grande la sorpresa en el CRR cuando vieron que el accidentado no era un robot sino un ser humano, desprovisto de los circuitos positrónicos reemplazables con los que estaban acostumbrados a tratar. Ante la urgencia de la situación el director Irving 537 había efectuado una holollamada de emergencia al Centro Integral de Salud Humana. Theodore envió varios médicos emergentólogos, quienes ante el riesgo de teletransportar a un paciente tan grave que podía morir durante la desparticularización cuántica, decidieron atenderlo en ese lugar no preparado para seres humanos.
  Luego de realizar una ardua tarea de reanimación cardiopulmonar adaptando las herramientas disponibles en el lugar, el equipo había logrado salvar al hombre.
   La noticia del éxito logrado por los médicos del CISH se había difundido rápidamente, y Lawrence tuvo que ofrecer una conferencia de prensa para explicar lo sucedido.
   –Todo es cuestión de trabajar en equipo –había respondido cuando le preguntaron cómo se las habían ingeniado los médicos para atender a un ser humano en un centro robótico–. Las dificultades se solucionan mejor cuando nos une un mismo objetivo.
   Irving 537 había presenciado la tarea realizada por los médicos, y tras felicitar y agradecer a Theodore, había comentando que sería enriquecedor que se reunieran para comparar los modos de trabajar de un centro de salud atendido por autómatas y de otro a cargo de personas. A Lawrence esta idea le pareció excelente, y sugirió el Ghandi Café como punto de encuentro.
   Aunque su edificación era relativamente reciente, el Ghandi Café era una construcción que parecía tener muchos años de antigüedad El diseño estaba ideado de manera que al entrar al lugar se tuviera la sensación de haberse transportado al pasado: mesas y sillas de madera, aparatos holográficos que simulaban ser los viejos televisores, relojes a cuerda, libros y otros objetos antiguos ofrecían a los habitantes de la ciudad colmada de tecnología un cálido refugio que recordaba épocas pasadas.
   Exactamente a la hora acordada Irving 537 se materializó delante del portal de entrada. Theodore lo observó. Llevaba un traje amoldado perfectamente a su figura, sin ningún adorno innecesario. Al ubicar a Theodore se dirigió hacia él, lo saludó apretando excesivamente su mano y tomó asiento.
  De inmediato, como si hubiera estado aguardando el momento, Ted Corrado apareció frente a ellos y, en un tono de respeto que había ensayado y perfeccionado a lo largo de años de trabajo, dijo:
   –Buen día, señor Irving 537; es un placer tenerlo aquí en esta agradable mañana. ¿Qué desea tomar?
   –Buen día… Ted. –Irving 537 pareció buscar dentro de su cerebro la forma más adecuada de dirigirse al mozo, que era también el dueño del lugar–. Sólo tomaré agua  mineralizada. Gracias.
   –Sí, señor –Ted miró a continuación a Theodore–.
   –Bueno, ¡entonces yo tomaré otra gaseosa descafeinada, Ted!
   –Al instante señor –replicó Corrado haciendo una leve reverencia.
   A Theodore, como anfitrión del lugar, le pareció prudente iniciar la conversación:
   –¿Qué tal van las cosas en el Centro, Irving? –preguntó despreocupadamente–. Creo que aquí no hace falta que hablemos con formalismos, ¿verdad?

   –De acuerdo –convino Irving 537. Y enseguida se refirió al tema del encuentro:
   –Las cosas parecen haberse tranquilizado ya, Theodore. Lo último que tuvimos fue un actor humano que se hizo pasar por enfermo y luego confesó haber sido enviado por un periodista que le pagó para que averiguara si habíamos cambiado algo en nuestro modo de atención –hizo un gesto de negación con la cabeza–. Supongo que son gajes del oficio –añadió.

   –Seguro, seguro. ¡Gracias Ted! –Corrado había aparecido con las bebidas.
   –¡A su servicio señores!
   Theodore pensó que era hora de ir al meollo de la cuestión:
   –Bueno Irving, me parece que tenemos cosas de las que hablar ¿verdad?
   –Así es. Yo estuve presente en la sala de urgencias desde que me informaron que habíamos recibido a un ser humano. Realmente nunca había visto una actuación tan efectiva y a la vez –por lo poco que comprendo de medicina humana– tan en contra de las probabilidades.

   –¿A qué te refieres Irving?
   –Me refiero al hecho de que yo estaba allí, y pude ver que la mayoría de las determinaciones que se tomaron –su voz tenía un leve tono de reproche– iba en contra de las probabilidades de supervivencia del paciente. Finalmente tuvieron razón, ya que el paciente se recuperó y –por lo que sé– aún continúa estable, pero también es cierto que había apenas entre siete y ocho por ciento de posibilidades de tener éxito.
   –¿No es eso suficiente para cualquier tratamiento, Irving?
   –No lo sé, Theodore. Hay otros procedimientos terapéuticos que alcanzan un índice más alto de supervivencia para los pacientes infartados –que si no me equivoco es el equivalente al shock electrostático para nosotros–. Esta vez les ha salido bien, pero ¿qué pasará la próxima?
   –¿Qué crees que pasará? –preguntó a su vez Lawrence.

  –¿Insisten en tu centro en tratar a cada pacientes como si fuera una excepción?
   –Oh, no es eso, Irving. Cada caso es diferente. Leí el reporte sobre el desempeño del equipo, y si bien coincido en que algunas decisiones no fueron del todo, eh… –vaciló buscando un término adecuado– ...racionales, sí considero que estuvieron bien fundamentadas. Es cierto que debe considerarse primero la mayor probabilidad, ¿pero qué sucede si el caso no está dentro de esa mayoría? ¿Para salvaguardar tu puesto lo tratas de la misma forma que al resto, aun cuando sabes que no le servirá? Coincido contigo en el hecho de que fue arriesgada la vía de acción que tomaron, pero debes saber que en nuestro medio, en el trabajo con seres humanos, dos más dos no siempre es igual a cuatro, y no es sencillo acostumbrarse a eso, créeme.
   Irving se mostraba reacio a abandonar su lógica de probabilidades, pero finalmente pareció rendirse ante la evidencia.     –Es posible Theodore. No estoy en una actitud defensiva. Lo que sucede es que pocas veces un centro de asistencia robótica y uno de salud humana tienen oportunidad de intercambiar francamente sus ideas, ¿no es cierto?
  –Completamente de acuerdo. Cuando llegue a mi despacho te enviaré el informe que preparó el Jefe de Emergencias.
  –¿El Jefe? ¿Cómo puede saber lo que ocurrió?
   –¿Por qué no iba a saberlo? Estuvo trabajando en el lugar.
   Irving parecía confundido.
   –¿El Jefe trabajando? ¿Cuál era su función?
   –No recuerdo exactamente lo que hizo por el paciente, pero no tiene una función determinada como los demás integrantes. Hace lo que haga falta: resucitación cardiopulmonar, colocar una sonda nasogástrica… En ocasiones se limita a observar y dirigir al equipo.

   –¿Eso no es  peligroso? Nunca puede tener el mismo grado de excelencia que alguien que  se dedica solamente a una función específica.
   –Es posible, Irving –Theodore rió–. Pero, ¿te imaginas lo aburrido que podría ser eso?
   –¿Aburrido? –Irving 537 parecía molesto–. ¡No estamos en este trabajo para recrearnos!
   –Claro que no Irving, te pido disculpas. Me refería a la monotonía. Es cierto que cuando alguien se dedica a una sola tarea lo hace mejor que si se ocupa de varias, pero a la larga eso puede ser perjudicial: La rutina podría estancarlo intelectualmente.
   –Sobre eso tengo mis dudas, Theodore. Cada rehabilitador está muy especializado en sus procedimientos, y así consigue la máxima eficiencia posible. ¿Te imaginas qué pasaría si el mismo rehabilitador que se encarga de soldar las juntas cefálicas también cultivara los tejidos orgánicos?
   –No me refiero a algo tan extremo, Irving, pero a lo mejor el soldador de junturas cefálicas” un día podría probar otro procedimiento, o dejar que otro integrante del equipo realice la soldadura mientras él lo supervisa.

  –No lo creo. Tenemos especialistas que se encargan de verificar las suturas cefálicas, ¿por qué iban a cambiar sus puestos?
   –¿Cada uno trabaja en lo suyo? ¿Nunca toman contacto entre sí?
   –¿Para qué? Cada uno sabe perfectamente lo que tiene que hacer…
   –¿No trabajan en equipo?
   –No es necesario; cada uno se dedica a una parte específica del robot, y al final eso favorece su rehabilitación.
   El reloj metálico que Irving 537 llevaba en su muñeca comenzó a sonar.

   –Theodore –dijo mientras lo consultaba–, tengo que irme. Administración requiere mi presencia; ¡ojalá pudiera ser reemplazado por un soldador! –Suspiró, al tiempo que dejaba sobre la mesa unas cuantas monedas–. Yo invito hoy. Ha sido un placer hablar con usted, director Lawrence. –Volvió a estrechar con excesiva rigidez la mano de Theodore, y sin mirar atrás ni una sola vez desapareció por el portal de salida.
   Theodore Lawrence lo vio desparticularizarse. Suspiró, y relajó su cuerpo. Sabía que era hora de volver al trabajo, pero su charla con Irving 537 lo había fatigado, y decidió que lo mejor sería pedir otra gaseosa descafeinada.
   Mientras observaba a Ted Corrado traer servicialmente su bebida, pensó que su cerebro positrónico nunca iba a ser capaz de comprender a esos seres humanos a los que los robots de su centro se ocupaban de atender y curar.

                                                    ____________oOo____________

Correcciones

                                                           Puntos de vista
Original:

          Theodore Lawrence apreció su figura en el espejo del baño. Con su metro ochenta de estatura y su bigote negro densamente poblado, podía decirse que estaba a la moda. Sonrió satisfecho. Tenía que hallarse de lo más presentable para el encuentro que tendría lugar en un par de horas. El saco que había escogido para la ocasión era negro, combinado con un fino interlineado vertical color gris claro que hacía juego con pantalón de vestir también negro. Miró sus zapatos –del mismo color que su conjunto– y se regodeó al verlos perfectamente lustrados y listos para la acción. Se acomodó el nudo de la corbata, el cuello de su camisa blanca bordada con los más finos hilos de oro que podían hallarse en el mercado y se dirigió al portal que lo llevaría al Ghandi Café.

Corregido:

   Theodore Lawrence apreció su propia figura en el espejo del baño. Con su metro ochenta de estatura y su bigote negro densamente poblado, podía decirse que estaba a la moda. Sonrió satisfecho. Tenía que hallarse de lo más presentable para el encuentro que tendría lugar en un par de horas. El saco que había escogido para la ocasión era negro, combinado con un fino interlineado vertical de color gris claro que hacía juego con su pantalón de vestir también negro. Miró sus zapatos –del mismo color que su conjunto– y se regodeó al verlos perfectamente lustrados y listos para la acción. Se acomodó el nudo de la corbata y el cuello de su camisa blanca, bordada con los más finos hilos de oro que podían hallarse en el mercado, y se dirigió al portal que lo llevaría al Ghandi Café.

Correcciones:

Para precisar a la figura de quién se refiere la oración, conviene agregar “propia”.

Como “color” es un sustantivo, no puede agregarse a “interlineado”.  Requiere anteponer la preposición “de”, que indica la cualidad de algo: “de color gris claro.”, en donde “gris”y “claro” adjetivan a “color”. Suprimiendo “color”, “vertical gris claro” adjetivan a  “interlineado”, y se gana en fluidez.

“pantalón” debe ir precedido por un artículo o un adjetivo posesivo: “con el pantalón” o “con su pantalón”.

“se regodeó” es una expresión coloquial, de otro nivel de lenguaje. Mejor: “se alegró”

La enumeración tiene dos términos, que no deben ir unidos por una coma sino por la conjunción “y”: “el nudo de la corbata y el cuello de su camisa blanca”.

La expresión “bordada ... mercado” es un comentario que se refiere a “camisa”, por lo que debe ir entre comas: “su camisa blanca, bordada con los más finos hilos de oro que podían hallarse en el mercado,”      

Antes de la conjunción “y” debe ir una coma, porque allí concluye el comentario anterior, y porque la “y” no une con el último término de una enumeración, sino que con el comienzo de una nueva oración: “se dirigió al portal...”.  

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Original:

          Pasada la sensación de desmembramiento típica del teletransporte cuántico a la que nunca podría llegar a habituarse y antes de hacer cualquier otra cosa, se aseguró rápidamente de que todo su cuerpo se hallase en el lugar correcto. Sabía que existía tan solo una posibilidad entre diez mil millones de que sucediese algún defecto en la reparticularización, algunos groseros como una inversión de miembros inferiores o superiores y otras algo más sutiles, como el intercambio de los dedos de una mano por otros. Aun así, siempre existía una posibilidad, y conseguía inquietarlo a sobremanera. Al parecer, todo estaba en su lugar. Suspiró aliviado y se dirigió a su lugar habitual, la última mesa del fondo a la derecha, donde el Sol no tardaría en asomarse por la ventana para transmitir su cálida energía en forma de radiación fotónica.

Corregido:

   Pasada la sensación de desmembramiento del teletransporte cuántico, a la que nunca conseguía habituarse, y antes de hacer cualquier otra cosa, se aseguró de que todo su cuerpo se hallase en el lugar correcto. Una falla  grande podía ser la inversión de los miembros inferiores o superiores; otra más leve, el intercambio de los dedos de una mano por otros. Había sólo una posibilidad entre millones de que se produjese algún error en la reparticularización. pero igualmente lo inquietaba sobremanera. Al parecer, todo estaba en su lugar. Suspiró aliviado y se dirigió a su lugar habitual, la última mesa del fondo a la derecha, donde el Sol no tardaría en asomarse por la ventana para transmitir su cálida energía en forma de radiación fotónica.

Correcciones:

"típica" es expresión periodística y puede simplemente quitarse.

“de que todo su cuerpo se hallase en el lugar correcto.” Este enunciado confunde ubicación con situación: El cuerpo estaba en un mismo y único lugar. Lo que podía estar en un lugar incorrecto eran sus partes o sus miembros: “de que todas las partes de su cuerpo se hallasen en el lugar correcto”.

Aunque actualmente se acepta el adverbio “sólo” (=solamente) sin acento, conviene  escribirlo con acento para evitar la confusión con el adjetivo “solo” (=sin compañía).

El adverbio “tan” refuerza el significado del término siguiente. Aquí la expresión gana en sencillez suprimiéndolo:  “Sabía que existía sólo una posibilidad”

 Después de “reparticularización” no debe ir coma sino dos puntos, para anunciar los ejemplos que siguen:  

“como” funciona aquí como conjunción causal, por lo que debe ir precedida por una coma: “algunos groseros, como una inversión...”

Debe ir una coma antes de “y” porque no se trata del último término de una enumeración: “una inversión de miembros inferiores o superiores, y otros algo más sutiles,”
 
“otros”, y no “otras”, porque se refiere a “defectos” y no a “inversiones”.

“siempre existía esa posibilidad”, “siempre existía tal posibilidad” o “siempre existía la posibilidad”. No corresponde “una”, que aquí tendría sentido numeral.

“y” une oraciones coordinadas. Es más apropiado el nexo “que”: “siempre existía esa posibilidad, que conseguía inquietarlo”
El adverbio “sobremanera” no lleva preposición: “conseguía inquietarlo sobremanera”

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Original:

          Miró el gran reloj estilo antiguo de la pared opuesta. La más grande de sus flechas –no recordaba con exactitud qué nombre recibían–, apuntaba hacia el número doce, y la otra, considerablemente más pequeña, al número siete. Su reloj digital indicaba que eran las siete en punto Antes del Meridiano. ¡Qué forma tan extraña tenían los primitivos de marcar el horario! Un doce y un siete significaba lo mismo que un simple número siete, ¿con qué necesidad?

Corregido:

   Miró hacia el gran reloj de estilo antiguo que estaba en la pared opuesta. La más grande de sus flechas –no recordaba con exactitud qué nombre tenían–, apuntaba hacia el número doce, y la otra, bastante más pequeña, al número siete. Su reloj digital indicaba que eran las siete en punto a.m. ¡Qué forma tan extraña tenían los primitivos de marcar el horario! Un doce y un siete significaba lo mismo que un simple número siete, ¿con qué necesidad?

Correcciones:

El protagonista no miró el reloj como un objeto más, sino para leer en él la hora. Es más adecuado “Miró hacia el gran reloj”

“Estilo no es un adjetivo sino un sustantivo. Debe precederlo la preposición “de”: “Miró hacia el gran reloj de estilo antiguo”.

Para evitar la repetición de la preposición en “de estilo antiguo de la pared”, y dar un tono menos abstracto al relato, conviene agregar algún detalle descriptivo: “Miró hacia el gran reloj de estilo antiguo que estaba en la pared opuesta”.

No va coma después del cierre del inciso “no recordaba ...”  Haya o no un inciso interpuesto, no va coma entre el sujeto y el verbo: “La más grande de sus flechas apuntaba”.

“Antes del Meridiano” no debe ir con mayúsculas. Esa expresión traduce en forma un tanto altisonante la locución latina –aceptada en castellano, y en consecuencia con un acento que no existe en latín– “ante merídiem”. Lo correcto es usar la abreviatura “a. m.”:

La expresión “marcar el horario” es incorrecta. Corresponde “indicar la hora” o, para evitar repetir el verbo usado anteriormente, “señalar la hora”.

No va coma después de “siete”, sino punto y coma, porque la pregunta es una nueva oración: “lo mismo que un simple número siete; ¿con qué necesidad?”

Podría también darse más fuerza a la interrogación siguiente poniendo punto y seguido. En ese caso la pregunta comenzaría con mayúscula: “lo mismo que un simple número siete. ¿Con qué necesidad?”

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Original:

          –Buen día, señor Lawrence. ¿Lo de siempre? –Ted Corrado, un hombre bajito y rechoncho con ojos pequeños y rasgados, dueño del Ghandi Café, atendía personalmente a sus clientes más distinguidos. En los ambientes universitarios, los estudiantes, medio en broma medio en serio, solían expresar sus deseos de algún día ser atendidos por Corrado.

Corregido:

   –Buen día, señor Lawrence. ¿Lo de siempre?
   El dueño del café, Ted Corrado, un hombre bajito y rechoncho de ojos pequeños y rasgados, atendía personalmente a sus clientes más distinguidos. En los ambientes universitarios, medio en broma, los estudiantes solían expresar su deseo de ser atendidos algún día por Corrado.

Correcciones:

Al comienzo del diálogo la sangría de no más de tres espacios facilita su lectura. Una sangría mayor la dificulta..

Como la descripción de Ted no se relaciona directamente con lo dicho en el diálogo, conviene poner punto y aparte y ubicarla en la línea siguiente.

“de ojos pequeños y rasgados” es más adecuado que “con ojos pequeños y rasgados”. “con” se emplea mejor para objetos o rasgos agregados; “con una pipa entre sus labios” “con cierta dificultad al andar”, llevaría una coma antes de “con”, por su carácter de comentario. En cambio “de” alude a rasgos personales: “de abdomen prominente”, “de incipiente calvicie”, y no requiere que se le antemponga una coma.

La descripción de Ted Corrado irrumpe bruscamente en el relato. Conviene ubicar previamente algún comentario referido a la situación que se describe. Al mismo tiempo, se evita la sucesión de varios comentarios separados por comas. Como ya se ha dicho el nombre del café, también se lo puede omitir. Convendría reelaborar el párrafo para alivianar su lectura. Como ya se ha dicho el nombre del café, se lo puede omitir.

Cambiando la ubicación de “los estudiantes” se evita una coma y se agiliza la lectura.

“su deseo” va en singular porque es uno solo.

“algún día ser atendidos” es una trasposición innecesaria: Es más llano “ser atendidos algún día”.

El comentario “medio en broma medio en serio” es un tanto recargado para la escasa relevancia del enunciado. Puede bastar con “medio en broma”. Su reubicación permite suprimir otra coma más. 

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Original:

          –Buen día, Ted. No por ahora –respondió afablemente Theodore–. Estoy esperando al señor Irving 537, quedamos en que nos encontraríamos aquí a las siete y media. Será una charla de humano a robot en igualdad de condiciones –sonrió–. Tráeme una gaseosa descafeinada sabor mango para amenizar la espera, por favor.

Corregido:

   –Buen día, Ted. Por ahora no –respondió afablemente Theodore–. Estoy esperando al señor Irving 537. Quedamos en que nos encontraríamos aquí a las siete y media. Va a ser una charla de humano a robot en igualdad de condiciones –sonrió–. Para amenizar la espera, tráeme una gaseosa descafeinada con sabor a mango, por favor.

Correcciones:

“No por ahora” es una traducción del inglés. En castellano el giro común es: “Por ahora no.” 

“Será” es influencia de los subtitulados en inglés, que buscan brevedad. En castellano el giro habitual es “Va a ser”

En “Irving 537;” va punto y coma en vez de coma, y aun punto y seguido, porque comienza otra frase. Estos signos señalan que la entonación debe descender bastante más que lo que indica una coma.

“descafeinada sabor mango”: Puede aceptarse que la expresión sin preposiciones esté reflejando un rasgo del lenguaje de esa época futura. La expresión actual correcta sería: “descafeinada con sabor a mango”.

El inciso “para amenizar la espera” puede estar al final cuando es un comentario de un párrafo descriptivo. En el lenguaje oral va antepuesto, y en este párrafo refuerza el tono humorístico de la afirmación “en igualdad de condiciones”.

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Original:

          –Al instante señor Lawrence –Corrado rápidamente y sin escrúpulos tomó la gaseosa de la bandeja de un mozo que pasaba. Theodore sonrió al ver la mirada que el empleado dirigió a su patrón.

Corregido:

   –Al instante, señor Lawrence.
   Rápìdamente Corrado tomó la gaseosa de la bandeja de un mozo que pasaba. Theodore sonrió al ver la mirada que el empleado le dirigió a su patrón.

Correcciones:

Los vocativos van entre comas:“Al instante, señor Lawrence”.

Un comentario sobre lo dicho por Corrado iría en la misma línea. Como el relato prosigue, debe ir en otra línea.

Para marcar el ritmo de la acción, conviene anteponer el inciso “Rápidamente”.

“sin escrúpulos” dramatiza sin necesidad el incidente.

La supresión de pronombres es influencia del inglés. En “el empleado dirigió” se requiere el pronombre “le”, que significa “a él”: ”la mirada que el empleado le dirigió”.  

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Original:

          –Aquí tiene señor Lawrence. Déjeme destaparla. Alcánceme su vaso, por favor.

          –Yo lo haré Ted, muchas gracias.
          
          –A sus órdenes señor –Corrado se inclinó ligeramente, tanto como se lo permitía su prominente abdomen, bien disimulado por sus ropas apretadas, y desapareció.

Corregido:

   –Aquí tiene señor Lawrence. Déjeme destaparla. Alcánceme su vaso, por favor.
   –Yo lo haré Ted, muchas gracias.
   –A sus órdenes, señor.
   Corrado se inclinó ligeramente, tanto como se lo permitía su prominente abdomen, bien disimulado por sus ropas apretadas, y desapareció.

Correcciones:

Si se comentara lo dicho por Corrado se debería seguir en la misma línea. Como el relato continúa, se debe pasar a la línea siguiente.

Va una coma al comenzar el inciso: “bien disimulado...”

“entre” es un circunstancial de lugar. Corresponde “por”, que es un circunstancial de medio o instrumento.

La inversión “apretadas ropas” es innecesaria.

Va una coma antes de “y”, porque lo que sigue es una nueva oración: “desapareció”).

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Original:

          Lawrence tomó un pequeño sorbo de gaseosa y consultó su reloj. Las siete y diez. Si su invitado era puntual, y lo más probable era que lo fuera, pensó, en veinte minutos llegaría Irving 537, director del CRR –Centro de Rehabilitación Robótica–. Theodore Lawrence, director del Centro Integral de Salud Humana, se restregó los ojos y se obligó a ordenar sus pensamientos.

Corregido:

   Lawrence tomó un pequeño sorbo de gaseosa y consultó su reloj: Las siete y diez. Si su invitado era puntual –y lo más probable era que lo fuera– en veinte minutos llegaría Irving 537, director del CRR, el Centro de Rehabilitación Robótica.  Decidió aprovechar ese tiempo para ordenar sus pensamientos.

Correcciones:

Este párrafo, que precede el relato de los hechos anteriores, contiene varios comentarios que conviene aligerar reordenándolos y distribuyendo sus partes.

“consultó su reloj” puede concluir con punto y seguido, pero es más correcto que concluya con dos puntos, porque anuncia la frase siguiente.

“y lo más probable era que lo fuera” no es una descripción sino una suposición. Es más correcto, y facilita comprender su sentido, no ubicar este inciso entre comas sino entre rayas. 

"pensó" es una aclaración innecesaria.  

El inciso con el  significado de la sigla “CRR” debe ir entre comas, para mantenerlo dentro de la oración y no como una explicación independiente.

Al anteponer el artículo “el”: “el Centro de Rehabilitación Robótica”, mejora el tono coloquial del inciso.

El enunciado “Theodore Lawrence, director del Centro Integral de Salud Humana, se restregó los ojos y se obligó a ordenar sus pensamientos.” debe ir en otra línea, porque no se refiere a lo anterior sino que anuncia el relato siguiente.

La mención “Theodore Lawrence” es redundante, porque ya ha sido presentado anteriormente. El nombre completo le da solemnidad al enunciado y altera el tono del resto del párrafo. Sería correcto para iniciar el texto.

La aclaración innecesaria "director del Centro Integral de Salud Humana" asemeja el párrafo al de un contrato jurídico.

 “se obligó a ordenar sus pensamientos” es incorrecto, ya que sugiere que Theodore se está despertando o está saliendo de un estado de confusión.

Una oración final más breve anuncia mejor la descripción que sigue: "Decidió aprovechar ese tiempo para ordenar sus pensamientos."

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Original:

          Hacía aproximadamente dos meses, un hombre de cuarenta años había sufrido un infarto en una calle no muy transitada a un horario no demasiado concurrido. Un robot de clase 3A, autómatas que si bien eran capaces de tomar resoluciones por sí mismos en casos de necesidad extrema, no poseían completamente una inteligencia similar a la de los humanos, casualmente se hallaba trabajando de sereno en un comercio y vio todo. Advirtiendo hasta donde le daba su capacidad de compresión que era necesaria una ayuda inmediata, sin consultar a ningún humano había abandonado su puesto de trabajo y llevado al humano al centro asistencialista más próximo, que resultó ser el Centro de Rehabilitación Robótica.

Corregido:

   Hacía aproximadamente dos meses un hombre de cuarenta años había sufrido un infarto en un horario poco concurrido de una calle escasamente transitada,. Un robot de clase 3A estaba trabajando como sereno de un comercio, y pudo verlo.
   En caso de necesidad estos autómatas eran capaces de tomar resoluciones por sí mismos,  pero no poseían por completo la inteligencia de un ser humano. Al advertir que era necesaria una ayuda inmediata, el robot había abandonado su puesto de trabajo sin consultar a nadie, y había llevado al accidentado a un centro asistencial cercano, que resultó ser el Centro de Rehabilitación Robótica.

Correcciones:

 “en una calle no muy transitada a un horario no demasiado concurrido”: estos comentarios deben estar separados por comas. El inicio de ambos con una negación se debe evitar.

El párrafo tiene un exceso de comentarios y detalles. Ha sido modificado en forma semejante a los ya analizados: Ordenar incisos, cambiar gerundios por verbos conjugados, quitar exceso de adjetivos.

En los relatos que incluyen computadoras, robots y seres humanos se suele hablar de hombres y de personas como “humanos”, empobrecimiento conceptual motivado probablemente por el auge de la “era cibernética”.  El adjetivo sustantivado “humano” debe reemplazarse por una expresión correcta: persona, hombre, mujer, niño, anciano, ser humano.

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Original:

          Theodore entendía que este había sido el origen del embrollo que se había desatado después. No comprendía cómo era posible que los robots de clase 3A, que todo el mundo sabía se hallaban en un contacto más o menor permanente con seres humanos, no estuviesen facultados para razonar que una persona debía ser llevado a un hospital diferente al que se utilizaba para la rehabilitación de robots. Otra demostración más de lo que el error humano puede provocar, pensó amargamente. Por supuesto, La Corte de Justicia había comprendido perfectamente la situación, y afortunadamente el robot en cuestión había sido absuelto del desatomizador y ya se habían iniciado las acciones legales pertinentes contra la empresa Autómatas Laborales SA.

Corregido:

   Theodore pensaba que ese había sido el origen del lío que se había producido después. No comprendía cómo era posible que los robots de clase 3A no pudieran razonar que una persona debía ser llevada a un hospital diferente de uno que rehabilita robots. Un ejemplo de lo que puede provocar el error humano, pensó. Por suerte la corte de justicia había comprendido la situación, y el robot había sido absuelto y librado del desatomizador. Ya se habían iniciado acciones legales contra la empresa Autómatas Laborales SA.

Correcciones:

“entendía” sobrecarga de gravedad una cuestión de sencilla comprensión.

“ese”, y no “este”, porque se alude a algo que no pertenece a la situación presente.

“lío” es más coloquial y menos sobrecargado de significado que “embrollo”

“que todo el mundo sabía se hallaban en un contacto más o menos permanente con seres humanos” es una digresión innecesaria.

“no pudieran razonar” es menos pomposo que: “estaban facultados para razonar”

“al que se utilizaba para la rehabilitación de robots.”: Más sencillo: “de uno que rehabilita robots.”

“Otra demostración más de lo que el error humano puede provocar” dramatiza el relato sin necesidad. Más sencillo: Un ejemplo de lo que puede provocar el error humano.

“amargamente” agrega exagerada gravedad al relato.

El giro: “Por supuesto” da algo por descontado. En el contexto es más apropiado “Por suerte”.

“Corte de Justicia” debe ir con minúscula, porque no se está declarando su nombre oficial sino relatando su intervención.
“afortunadamente” tiene un énfasis excesifo. La expresión anteriormente corregida: “Por suerte” alcanza también a esta parte del relato.

“en cuestión” es una aclaración superflua.

“absuelto del desatomizador” es una expresión oscurecida por la mezcla dos cuestiones: la absolución de responsabilidades, y la consecuente liberación de la condena a ser destruido por el desatomizador.

“y ya se habían iniciado las acciones legales pertinentes” Más sencillo y con tono menos burocrático: “Ya se habían iniciado acciones legales”.

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Original:

          Grande había sido la sorpresa en el CRR cuando vieron que lo que tenían entre manos no era un robot si no un humano desprovisto de los circuitos positrónicos reemplazables con los que estaban acostumbrados a tratar. Sin perder un minuto ante la urgencia de la situación, fue el propio director del CRR, Irving 537, quien efectuó una holollamada de emergencia al Centro Integral de Salud Humana. Theodore había mandado a sus mejores médicos emergentólogos al lugar, quienes debido a la imposibilidad de teletransportar a un hombre tan grave por riesgo a que se quedara en el proceso de desparticularización cuántica, tuvieron que trabajar en un lugar no preparado para atender a seres humanos.

Corregido:

   Fue grande la sorpresa en el CRR cuando vieron que el accidentado no era un robot sino un ser humano, desprovisto de los circuitos positrónicos reemplazables con los que estaban acostumbrados a tratar. Ante la urgencia de la situación el director Irving 537 había efectuado una holollamada de emergencia al Centro Integral de Salud Humana. Theodore envió varios médicos emergentólogos, quienes ante el riesgo de teletransportar a un paciente tan grave que podía morir durante la desparticularización cuántica, decidieron atenderlo en ese lugar no preparado para seres humanos.

Correcciones:

"Grande había sido la sorpresa" es una trasposición de relato para niños. El verbo debe ir en indefinido: "Fue grande la sorpresa".

“lo que tenían entre manos”. Simplemente: “el accidentado”

Corresponde “sino” (= por el contrario), en vez de “si no” (= en caso de que no)

“Sin perder un minuto” es un comentario periodístico superfluo. 

Va una coma después de “humano” para que en este contexto de ciencia ficción no se interprete que otros seres humanos sí poseen “circuitos positrónicos reemplazables”.

“a sus mejores medicos” recarga de dramatismo al modo del periodismo sensacionalista..

La correlación verbal mejora reemplazando “efectuó” por “había efectuado”, y “había mandado por “envió”.

“debido a la imposibilidad de teletransportar a un hombre tan grave por riesgo a que se quedara en el proceso de desparticularización cuántica”. Más preciso y correcto: “ante el riesgo de teletransportar a un paciente tan grave que podía morir durante la desparticularización cuántica”.

"en un lugar". Como ya se dijo dónde, corresponde "en ese lugar"

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Original:

          Por fortuna para todos, y luego de una ardua tarea de reanimación cardiopulmonar realizada adaptando lo mejor posible las herramientas del lugar a la necesidad inmediata, el equipo había logrado salvar al hombre.

Corregido:

  Luego de realizar una ardua tarea de reanimación cardiopulmonar adaptando las herramientas disponibles en el lugar, el equipo había logrado salvar al hombre.


“Por fortuna para todos” solo añade falsa trascendencia al modo del periodismo televisivo.

Al eliminar giros obvios el párrafo gana en sencillez.

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Original:

          La noticia de la gran actuación por parte de los médicos del CISH se había esparcido rápidamente, y Lawrence se encontró otorgando una conferencia de prensa donde explicaba el proceder de los médicos.

Corregido:

   La noticia del éxito logrado por los médicos del CISH se había difundido rápidamente, y Lawrence tuvo que ofrecer una conferencia de prensa para explicar lo sucedido.

Correcciones:

"gran actuación” recarga de trascendencia lo relatado.

“esparcido” es una imagen literaria inadecuada. Más sencillo: “difundido”.

En el contexto, “el proceder de los médicos” es un giro obvio. Sencillamente: “lo sucedido”.

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Original:

          –Todo es una cuestión de trabajar en equipo –había respondido cuando un periodista le había preguntado cómo se las habían ingeniado los emergentólogos para atender a un ser humano en medio de un centro robótico–. Las adversidades siempre pueden sortearse más fácilmente si trabajamos juntos y unidos por un bien común.

Corregido:

   –Todo es cuestión de trabajar en equipo –había respondido cuando le preguntaron cómo se las habían ingeniado los médicos para atender a un ser humano en un centro robótico–. Las dificultades se solucionan mejor cuando nos une un mismo objetivo.

Correcciones:

Como los anteriores, este párrafo debe ser aligerado de giros obvios y exceso de adjetivos.

"Adversidades" indica situaciones que perduran en el tiempo. En este caso se trata sencillamente de "dificultades".

"siempre" es superfluo. Sólo aumenta el tono sabihondo del párrafo.

"sortearse" es imagen periodística de tercera acepción. Más sencillo: solucionarse.

"si trabajamos juntos y unidos por un bien común.". Más sencillo, sin repitir el verbo "trabajar" y quitando el tono moralizante: "cuando nos une un mismo objetivo."

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Original:

          Irving 537, quien había presenciado en persona la situación, no pudo sentirse más que impresionado ante la brillante demostración que había tenido lugar en su centro, y había mandado una carta felicitando y agradeciendo a Theodore, mencionando que sería muy enriquecedor juntarse a conversar de humano a robot los distintos enfoques del trabajo en salud de un centro atendido enteramente por autómatas orgánicos y otro por personas, con el fin de intercambiar ideas y ayudarse mutuamente a progresar. A Lawrence esta idea le pareció estupenda y sugirió el Ghandi Café como punto de encuentro.

Corregido:

   Irving 537 había presenciado la tarea realizada por los médicos, y tras felicitar y agradecer a Theodore, había comentando que sería enriquecedor que se reunieran para comparar los modos de trabajar de un centro de salud atendido por autómatas y de otro a cargo de personas. A Lawrence esta idea le pareció excelente, y sugirió el Ghandi Café como punto de encuentro.

Correcciones:

El párrafo es innecesariamente retórico.

"distintos" es redundante. Si no lo fueran, no habría nada que comparar.

"los distintos enfoques del trabajo en salud de un centro atendido enteramente por autómatas orgánicos": Más sencillo: "los modos de trabajar de un centro de salud atendido por autómatas".

"orgánicos" menciona una característica redundante en el contexto.

“modos de trabajar en un centro” “y en otro”: lo correcto es “modos de trabajar de un centro” “y de otro”.

"con el fin de intercambiar ideas y ayudarse mutuamente a progresar". Estos giros propios de una alocución son superfluos.

“estupenda” es una calificación exagerada. Más sencillo: “excelente.”

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Original:

          El Ghandi Café era una impresionante construcción que daba la sensación de contar con muchos años de antigüedad, aunque lo cierto es que su edificación era relativamente reciente. El diseño estaba ideado de tal manera que cualquiera que entrase al lugar tendría la sensación de haberse transportado inmediatamente al pasado: mesas y sillas de madera, aparatos holográficos que simulaban ser los viejos televisores, relojes a cuerda, libros y muchas cosas más se hallaban en aquel lugar donde los habitantes de una ciudad gobernada por la tecnología se refugiaban en la calidez que les otorgaban los recuerdos de épocas pasadas.

Corregido:

   Aunque su edificación era relativamente reciente, el Ghandi Café era una construcción que parecía tener muchos años de antigüedad El diseño estaba ideado de manera que al entrar al lugar se tuviera la sensación de haberse transportado al pasado: mesas y sillas de madera, aparatos holográficos que simulaban ser los viejos televisores, relojes a cuerda, libros y otros objetos antiguos ofrecían a los habitantes de la ciudad colmada de tecnología un cálido refugio que recordaba épocas pasadas.

Correcciones:

Al anteponer el inciso "aunque su edificación era relativamente reciente" aumenta la corrección gramatical del párrafo y se atenúa la cercanía con la anterior mención de "el Gandhi Café".

El adjetivo “impresionante” intenta precisamente impresionar más que describir.

“daba la sensación” es un giro innecesariamente subjetivo. Más neutro: “parecía”.

“lo cierto es” es un giro redundante. Para relacionar con “parecía tener” es más correcto  “aunque”.

“de tal manera que cualquiera que entrase al lugar tendría”: Más sencillo: “de manera que al entrar al lugar se tuviera”.

“inmediatamente” sólo recarga la descripción.

“libros y muchas cosas más se hallaban en aquel lugar donde los habitantes de una ciudad gobernada por la tecnología se refugiaban en la calidez que les otorgaban los recuerdos de épocas pasadas.". Más ágil y sencillo: “libros y otros objetos antiguos ofrecían a los habitantes de la ciudad colmada de tecnología un cálido refugio que recordaba épocas pasadas.”

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Original:

          Exactamente a la hora acordada, Irving 537 se materializó delante del portal de entrada. Theodore lo observó. Llevaba un traje amoldado perfectamente a su figura que no poseía ningún tipo de adorno innecesario. Al mirar en rededor y ubicar a Theodore, el recién llegado se dirigió hacia la mesa en cuestión y tras ejercer una presión considerable y quizá excesiva en la mano de Theodore con motivo de saludarlo, tomó asiento.

Corregido:

   Exactamente a la hora acordada Irving 537 se materializó delante del portal de entrada. Theodore lo observó. Llevaba un traje amoldado perfectamente a su figura, sin ningún adorno innecesario. Al ubicar a Theodore se dirigió hacia él, lo saludó apretando excesivamente su mano y tomó asiento.

Correcciones:

Al quitar la coma luego del inciso “Exactamente a la hora acordada” el párrafo gana en fluidez:

“Llevaba un traje amoldado perfectamente a su figura que no poseía ningún tipo de adorno innecesario.” Conviene reordenar la oración para evitar la ambigüedad sobre si el sujeto de la oración “que no poseía ningún tipo de adorno innecesario” era su figura o su traje.

El término “tipo” sólo quita agilidad a la oración.

El giro “Al mirar en derredor” es innecesario.

"El recién llegado" es una obviedad. Tendría sentido si no se supiera de quién se trata.

“se dirigió hacia la mesa en cuestión” no es correcto, porque el relato no se refiere a la mesa. Corresponde: "se dirigió hacia él".

“tras ejercer una presión considerable y quizá excesiva en la mano de Theodore con motivo de saludarlo, tomó asiento” Giro innecesariamente complicado. Más sencillo: "lo saludó apretando excesivamente su mano y tomó asiento”.

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Original:

          Automáticamente, como si todo el tiempo hubiera estado aguardando por aquel momento, Ted Corrado apareció frente a ellos, y en un tono de respeto cuidadosamente ensayado y perfeccionado a lo largo de todos sus años de trabajo dijo:

Corregido:

  De inmediato, como si hubiera estado aguardando ese momento, Ted Corrado apareció frente a ellos, y en un tono de respeto que había ensayado y perfeccionado a lo largo de años de trabajo, dijo:

Correcciones:

 “Automáticamente” no se correponde con los hechos, ya que no sucede nada automático. El término puede ser: “Inesperadamente”, “De improviso”, “De inmediato”.

La preposición “por” no corresponde. Lo correcto es “aguardando aquel momento”

La coma luego de “ellos” es correcta, pero quitarla aumenta la fluidez y no cambia el sentido ni dificulta su comprensión. La regla es poner todos los signos de puntuación indispensables pero ninguno de más.

Conviene quitar términos superfluos: “todo el tiempo”; “cuidadosamente”; “todos sus”.

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Original:

          –Buen día señor Irving 537, es un placer y un orgullo para mí tenerlo con nosotros en esta agradable mañana de sol. ¿Qué desea tomar?

Va coma antes del vocativo, y punto y coma después.

Los giros recargados sólo quitan realismo a lo dicho por Ted:

Corregido:

   –Buen día, señor Irving 537; es un placer tenerlo aquí en esta agradable mañana. ¿Qué desea tomar?

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Original:

          –Buen día… Ted –Irving 537 pareció buscar dentro de su cerebro la forma más adecuada de dirigirse al mozo que los serviría, pero que a su vez era el dueño del lugar–. Solo tomaré agua finamente mineralizada, gracias.

Corregido:
   
   –Buen día… Ted. –Irving 537 pareció buscar dentro de su cerebro la forma más adecuada de dirigirse al mozo, que era también el dueño del lugar–. Sólo tomaré agua  mineralizada. Gracias.

Correcciones:

En este caso es correcto ubicar el inciso en la misma línea, porque su contenido se refiere a lo dicho inmediatamente antes.
“que los serviría” es superfluo: se sobreentiende. 

“a su vez” significa que alguien hace algo a continuación de otro. Puede quitarse sin alterar el sentido.

“finamente” es un detalle prescindible. Puede ser apropiado en una publicidad comercial, pero resulta poco real dicho por un cliente.

No va coma sino punto antes de la palabra de cortesía “gracias”, porque no forma parte de la misma oración.

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Original:

          –Sí, señor –miró a Theodore–.

          –Bueno, ¡entonces supongo que yo tomaré otra gaseosa descafeinada, Ted!
          
          –Al instante señor –replicó Corrado, haciendo una leve reverencia.

          A Theodore, como especie de anfitrión del lugar, le pareció prudente iniciar la conversación:

          –¿Qué tal van las cosas en el Centro, Irving? –Preguntó despreocupadamente– Creo que sería inútil manejarnos con tantos formalismos aquí ¿verdad?

Corregido:

   –Sí, señor –Ted miró a continuación a Theodore–.
   –Bueno, ¡entonces yo tomaré otra gaseosa descafeinada, Ted!
   –Al instante señor –replicó Corrado haciendo una leve reverencia.
   A Theodore, como anfitrión del lugar, le pareció prudente iniciar la conversación:
   –¿Qué tal van las cosas en el Centro, Irving? –preguntó despreocupadamente–. Creo que aquí no hace falta que hablemos con formalismos, ¿verdad?

Correcciones:

Puede haber líneas en blanco separando párrafos, en particular cuando se quiere señalar una pausa en el relato, pero no corresponde ponerlas en un diálogo.

–Sí, señor –miró a Theodore–. Conviene precisar más el comentario "miró a Theodore": "Ted miró a continuación a Theodore".

“supongo que” tendría sentido como expresión de duda sobre algo que el hablante desconoce.

No va coma después de “Corrado”: sólo quita simultaneidad a la descripción.

“especie de” –como anteriormente “supongo que”– son expresiones vacilantes: Sugieren que el autor no está seguro de lo que relata.

El inciso “Preguntó despreocupadamente” debe empezar con minúscula y terminar con un punto.

“sería inútil manejarnos con tantos formalismos aquí ¿verdad?” es una expresión inapropiada. Debe ir una coma antes de “¿verdad?”

Lo correcto puede ser:”Creo que aquí no hace falta que hablemos con formalismos, ¿verdad?”

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Original:

          –Estoy de acuerdo –convino Irving 537–. Las cosas parecen haberse tranquilizado ya, Theodore. Lo último que tuvimos fue un actor humano que se hizo pasar por enfermo y luego confesó haber sido enviado por un periodista que le había pagado para que averigüe si habíamos cambiado en algo nuestro servicio de atención –negó con la cabeza–. Supongo que son los gajes del oficio –añadió.

Corregido:
   –De acuerdo –convino Irving 537. Y enseguida se refirió al tema del encuentro:
   –Las cosas parecen haberse tranquilizado ya, Theodore. Lo último que tuvimos fue un actor humano que se hizo pasar por enfermo y luego confesó haber sido enviado por un periodista que le pagó para que averiguara si habíamos cambiado algo en nuestro modo de atención –hizo un gesto de negación con la cabeza–. Supongo que son gajes del oficio –añadió.

Correcciones:

Para quitar brusquedad a la transición, después de "convino Irving 537" conviene anunciar el relato siguiente: "Y enseguida se refirió al tema del encuentro:"

La correlación de tiempos verbales requiere cambiar “averigüe” por “averiguara”, ya que se sigue hablando de hechos pasados.

“–negó con la cabeza–”: Queda más claro si se subraya que se trata de un gesto: “–hizo un gesto de negación con la cabeza–“.

La frase hecha “son gajes del oficio” no lleva artículo. El verdadero significado de “gajes” es "ventajas", pero se suele tomar en sentido opuesto. 
  
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Original:

          –Seguro, seguro. ¡Gracias Ted! –Corrado había aparecido con las bebidas.
          –¡A su servicio señores!
          Theodore decidió que era hora de ir al meollo de la cuestión:
          –Bueno Irving, me parece que tenemos cosas de las que hablar ¿verdad?
          –Así es. En realidad, yo estuve presente en la sala de urgencias desde que me informaron que habíamos recibido a un ser humano. Sinceramente, nunca había visto una actuación semejante; tan rápida como efectiva, y sin embargo, por lo poco que comprendo de medicina humana, completamente en contra de las probabilidades.


Corregido:

   –Seguro, seguro. ¡Gracias Ted! –Corrado había aparecido con las bebidas.
   –¡A su servicio señores!
   Theodore pensó que era hora de ir al meollo de la cuestión:
   –Bueno Irving, me parece que tenemos cosas de las que hablar ¿verdad?
   –Así es. Yo estuve presente en la sala de urgencias desde que me informaron que habíamos recibido a un ser humano. Realmente nunca había visto actuar con tanta eficacia y a la vez –por lo poco que comprendo de medicina humana– tan en contra de las probabilidades.

Correcciones:

“Theodore pensó” es más llano y tiene menos gravedad que la expresión “”Theodore decidió”.
Se debe quitar “En realidad”, porque su sentido sería introducir una aclaración respecto de una afirmación anterior.
El adverbio “Sinceramente” también se refiere a afirmaciones que requerirían aclaración.  
Con sentido literario de expresión enfática, puede reemplazarse por “realmente” o “en verdad”. 
Como sucede en párrafos anteriores, “Sinceramente, nunca había visto una actuación semejante; tan rápida como efectiva, y sin embargo, por lo poco que comprendo de medicina humana, completamente en contra de las probabilidades.” parece estar influenciado por giros periodísticos. Podría ser:
“Sinceramente, nunca había visto actuar con tanta eficacia y a la vez –por lo poco que comprendo de medicina humana– tan en contra de las probabilidades.”

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Original:

          –¿A qué te refieres Irving?
          –Me refiero al hecho de que yo estaba allí, pude ver que la mayoría de las determinaciones que tomaron iba en contra de las probabilidades de supervivencia de su paciente –imprimió un levísimo tono de reproche en su voz–. Es indiscutible que finalmente tuvieron razón, puesto que el paciente se recuperó y por lo que sé aún continúa estable, pero no es menos cierto que se manejaron en el orden de los siete a ocho por ciento de posibilidades.
          –¿No es eso suficiente para cualquier paciente, Irving?
          –No lo sé, Theodore. Existen otros procedimientos terapéuticos que garantizan un índice más alto de supervivencia para los pacientes infartados, que si no me equivoco es el equivalente al shock electrostático para nosotros. Puede que esta vez les haya salido bien, pero ¿qué será de la siguiente?
          –¿Qué será de ella? –preguntó Lawrence.


Corregido:

   –¿A qué te refieres Irving?
   –Me refiero al hecho de que yo estaba allí, y pude ver que la mayoría de las determinaciones que se tomaron –su voz tenía un leve tono de reproche– iba en contra de las probabilidades de supervivencia del paciente. Finalmente tuvieron razón, ya que el paciente se recuperó y –por lo que sé– aún continúa estable, pero también es cierto que había apenas entre siete y ocho por ciento de posibilidades de tener éxito.
   –¿No es eso suficiente para cualquier tratamiento, Irving?
   –No lo sé, Theodore. Hay otros procedimientos terapéuticos que alcanzan un índice más alto de supervivencia para los pacientes infartados –que si no me equivoco es el equivalente al shock electrostático para nosotros–. Esta vez les ha salido bien, pero ¿qué pasará la próxima?”
   –¿Qué crees que pasará? –preguntó a su vez Lawrence.
mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm

Correcciones:

“yo estaba allí, pude ver”: Va una conjunción “y” para indicar que la oración siguiente es consecuencia de la anterior: “yo estaba allí, y pude ver”
No corresponde “supervivencia de su paciente” sino “supervivencia del paciente”, porque no hay un sujeto al que atribuir el posesivo “su”.
“–imprimió un levísimo tono de reproche en su voz–“ anunciaría el tono de expresiones que vienen a continuación. Como se refiere a lo ya dicho, es más correcto “–su voz tenía un leve tono de reproche–“, y convendría anteponer ese comentario en medio de las expresiones de Irving.

“Me refiero” es correcto, aunque el hablante anterior haya usado el mismo verbo –e incluso por esa misma razón– como un eco del pensamiento del interlocutor, tal como sucede en una conversación  real. Por la misma razón, tampoco es una expresión redundante. Al escribir un texto literario se debe buscar ante todo autenticidad, y un lenguaje gramaticalmente impecable puede resultar afectado y hasta poco verosímil.  
“que tomaron” alude a sujetos que todavía no han aparecido en el texto. Es más correcta la expresión impersonal “que se tomaron”.
Aunque resultan verosímiles, puede prescindirse de giros como “Es indiscutible que”. También puede quitarse la repetición “el paciente”
Colocar entre rayas el inciso “por lo que sé” no es imprescindible, pero facilita la lectura del párrafo.
“ya que” resulta más fluido que “puesto que”.
“no es menos cierto” es una expresión innecesariamente negativa. Es más correcto “también es cierto”. 
“se manejaron en el orden de los siete a ocho por ciento de posibilidades.”: Las expresiones “se manejaron” y “en el orden”, además de impropias, son frecuentes en el habla vulgar cuando alguien pretende dar importancia a sus afirmaciones.  
Además del tono pretencioso de la oración, ésta queda sin una conclusión lógica.
Lo correcto podría ser: “había apenas entre siete y ocho por ciento de posibilidades de tener éxito”
“–¿No es eso suficiente para cualquier paciente, Irving?” Lo correcto es “–¿No es eso suficiente para cualquier tratamiento, Irving?
“Existen otros procedimientos terapéuticos que garantizan”. Una expresión más sencilla y menos enfática puede ser: “Hay otros procedimientos terapéuticos que alcanzan”
Las rayas para delimitar el inciso “que si no me equivoco es el equivalente al shock electrostático para nosotros.” evitan que se confunda “que” con el nexo coordinador de una oración referida a “un índice de supervivencia para los pacientes infartados”. 
La expresión “Puede que esta vez les haya salido bien, pero ¿qué será de la siguiente?” tiene varias incorrecciones. Corresponde: “Esta vez les ha salido bien, pero ¿qué pasará la próxima?”
La expresión “–¿Qué será de ella? –preguntó Lawrence.” es incorrecta, pues significa “¿qué será de esa mujer?” Una respuesta a la interrogación retórica que la antecede puede ser: “¿Qué crees que pasará? –preguntó Lawrence.”
Como se está respondiendo a una pregunta con otra, corresponde intercalar “a su vez”: “Qué crees que pasará? –preguntó a su vez Lawrence.”
 
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Original:

Se señaló anteriormente que los vocativos van entre comas: “Oh, no es eso, Irving.” En lo que sigue están corregidos sin nueva aclaración.
 
          –¿Insisten en su Centro en tratar a los pacientes como si fueran la excepción?
          –Oh, no es eso Irving. Cada caso es diferente del resto. Yo mismo leí el reporte de desempeño del equipo, y si bien coincido en que algunas decisiones no fueron del todo eh… racionales, sí considero que estuvieron bien fundamentadas. Es totalmente cierto que siempre debe considerarse primero la generalidad, la mayor probabilidad, ¿pero que hay si descubres que tu caso escapa de esta mayoría? ¿Lo tratas de la misma forma que al resto para salvaguardar tu puesto aun cuando sabes que no le servirá? Coincido contigo en el hecho de que fue arriesgada la vía de acción que tomaron, pero debes saber que en nuestro medio, en el trabajo con seres humanos, dos más dos no siempre es igual a cuatro, y no es sencillo acostumbrarse a ello, créeme.

Corregido:

   –¿Insisten en tu centro en tratar a cada pacientes como si fuera una excepción?
   –Oh, no es eso, Irving. Cada caso es diferente. Leí el reporte sobre el desempeño del equipo, y si bien coincido en que algunas decisiones no fueron del todo, eh… –vaciló buscando un término adecuado– ...racionales, sí considero que estuvieron bien fundamentadas. Es cierto que debe considerarse primero la mayor probabilidad, ¿pero qué sucede si el caso no está dentro de esa mayoría? ¿Para salvaguardar tu puesto lo tratas de la misma forma que al resto, aun cuando sabes que no le servirá? Coincido contigo en el hecho de que fue arriesgada la vía de acción que tomaron, pero debes saber que en nuestro medio, en el trabajo con seres humanos, dos más dos no siempre es igual a cuatro, y no es sencillo acostumbrarse a eso, créeme.

Correcciones:

“–¿Insisten en tu centro en tratar a los pacientes como si fueran la excepción?” La lógica del discurso requiere incluir “todos”: –¿Insisten en tu centro en tratar a todos los pacientes como si fueran la excepción?

La expresión “del resto” es obvia y puede suprimirse.

“Yo mismo” es redundante y se puede quitar.

“reporte de desempeño”: lo correctp es “reporte sobre el desempeño”

“no fueron del todo eh… racionales,”  Va una coma antes de la interjección, y conviene agregar un inciso para aclarar su sentido. Luego de la interrupción debe haber puntos suspensivos antepuestos a “racionales”: “no fueron del todo, eh… –vaciló buscando un término adecuado– ...racionales,”

“totalmente”, “siempre”,  pueden quitarse, porque otorgan un énfasis innecesario.

“Es totalmente cierto que siempre debe considerarse primero la generalidad, la mayor probabilidad, ¿pero que hay si descubres que tu caso escapa de esta mayoría?
“¿pero que hay”  El “qué” interrogativo lleva acento. Como no se pregunta por algo que ya existe sino por algo que puede acontecer, la expresión más correcta es “pero qué sucede”

“¿pero qué sucede si descubres que tu caso escapa de esta mayoría?”
Con mayor sencillez, sin el tono de pretendida superioridad de “tu caso” y reemplazando el verbo metafórico “escapa”: “¿pero qué sucede si el caso no es parte de esa mayoría?”
El inciso: “para salvaguardar tu puesto” ubicado en medio de la oración debería estar entre rayas. Colocándolo al inicio de la oración se facilita la comprensión del sentido.

“coincido contigo en el hecho de que fue arriesgada la vía de acción que tomaron” puede reordenarse y quitar un giro superfluo: “concido contigo en que la vía de acción que tomaron fue arriesgada”.
El trato establecido es de “tú”, de modo que corresponde: “–¿Insisten en tu centro...?”
Dentro del coloquio, “centro” no va con mayúscula.
“pero debes saber que en nuestro medio, en el trabajo con seres humanos, dos más dos no siempre es igual a cuatro, y no es sencillo acostumbrarse a ello, créeme.”
"igual a" puede suprimirse para suavizar el innecesario tono de alegato.
"ello", suena afectado; lo usual es "eso". Hace cincuenta años los programas humorísticos ridiculizaban al presidente Frondizi, quien en vez de decir "por eso" decía "por ello".

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Original:

          Irving parecía reacio a derrumbar su lógica de las probabilidades, pero finalmente pareció rendirse ante la evidencia.

Corregido:

   Irving se mostraba reacio a abandonar su lógica de probabilidades, pero finalmente pareció rendirse ante la evidencia.

"abandonar" es menos efectista y dramático que "derrumbar"
"se mostraba", para no repetir el verbo "parecer", que está en la misma oración.
Lo correcto es "lógica de probabilidades", y no "lógica de las probabilidades", ya que no se sabe de antemano cuáles son. Los nombres de partes de la lógica o la matemática no llevan artículo determinante: Se dice "teoría de conjuntos", "teoría de grafos", "logica de probabilidades", y no "de los conjuntos", "de los grafos", "de las probabilidades".

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Original

         –Es posible Theodore. Vengo en una actitud de escucha abierta, no defensiva. Después de todo no siempre un centro de asistencia robótica y uno de salud humana tienen oportunidad de intercambiar francas ideas ¿no?

         –Completamente de acuerdo. Cuando llegue a mi despacho recordaré enviarte el informe que confeccionó el Jefe de Emergencias.
          
         –¿El Jefe? ¿Cómo puede saber lo que ocurrió?

         –¿Por qué no iba a hacerlo? Estuvo trabajando en el lugar del hecho…

          Irving parecía confundido.

          –¿El Jefe trabajando? ¿Quién era? ¿Cuál era su función?

          –No recuerdo exactamente qué hizo por el paciente, pero sí puedo decirte que no tiene una “función” determinada, al menos no en el sentido en que lo tienen los integrantes de tu centro. Hace lo que haga falta, resucitación cardiopulmonar aquí, colocar una sonda nasogástrica por allá… En ocasiones solo se limita a observar y dirigir a su equipo.

Corregido:

  –Es posible Theodore. No estoy en una actitud defensiva. Lo que sucede es que pocas veces un centro de asistencia robótica y uno de salud humana tienen oportunidad de intercambiar francamente sus ideas, ¿no es cierto?
  –Completamente de acuerdo. Cuando llegue a mi despacho te enviaré el informe que preparó el Jefe de Emergencias.
  –¿El Jefe? ¿Cómo puede saber lo que ocurrió?
   –¿Por qué no iba a saberlo? Estuvo trabajando en el lugar.
   Irving parecía confundido.
   –¿El Jefe trabajando? ¿Cuál era su función?
   –No recuerdo exactamente lo que hizo por el paciente, pero no tiene una función determinada como los demás integrantes. Hace lo que haga falta: resucitación cardiopulmonar, colocar una sonda nasogástrica… En ocasiones se limita a observar y dirigir al equipo.

        Correcciones.

“de escucha abierta” es una expresión periodística efectista de la que se puede prescidir.
"Después de todo" es un giro usual, pero vacío de significado: ¿Después de qué "todo"? "Lo que sucede" introduce bien la explicación siguiente.
"francas ideas": No existen ideas "francas", sino expresadas con franqueza.
"¿No?" interroga demasiado secamente. Se acostumbra por cortesía proponer el asientimiento del interlocutor "¿No es cierto?", y éste a su vez responde con amabilidad enfatizando su respuesta; "Completamente de acuerdo."
“recordaré enviarte” es una expresión de serie de televisión traducida del inglés, que connota cierta condescendencia con el interlocutor.
“confeccionó” resulta artificioso. Más sencillo: “preparó”.
Aunque se repita el verbo, se trata de una conversación, y corresponde “saberlo”. “hacerlo” está traducido del inglés.
“del hecho” es un giro superfluo de tono policial.
“¿Quién era? es poco verosímil: Aquí no tiene sentido preguntar por su identidad, y ya se dijo su función: era “El jefe”.
“qué hizo por el paciente”: el “qué” interrogativo produce un énfasis innecesario. Más sencillo es un “que”relativo: “lo que hizo por el paciente” 
“sí puedo decirte que” puede eliminarse para aligerar el párrafo.

las comillas en “función” resultan excesivamente enfáticas para el tono general del párrafo.

“no en el sentido en que lo tienen” es una segunda negación superflua. 

“en el sentido en que lo tienen los integrantes de tu centro.” Más sencillo, simplemente: ”como los demás integrantes"
"de tu centro" es redundante.
“aquí”; “por allá” no agregan significado y confieren un tono levemente pedante, al igual que “a su equipo” en vez de “al equipo”. El adverbo “sólo”es prescindible.

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Original:

          El vaso de Irving hacía rato se había vaciado, pero él no pareció notarlo y preguntó atónito:

Corregido:

   El vaso de Irving se había vaciado hacía rato pero él no parecia notarlo. Siguió preguntando:

Correcciones:

No hay motivo para anteponer la circunstancia: “hacia rato”.

La correlación de tiempos verbales requiere “parecía”, que se refiere a “había vaciado”, y no al verbo siguiente: “preguntó”
“preguntó atónito” enfatiza en exceso. Simplemente: “siguió preguntando”.

Corresponde punto y seguido en vez de la conjunción "y", porque lo que sigue no tiene que ver con la oración anterior.

Puede quitarse la coma antes del nexo adversativo "pero".


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Original:

          –¿No es eso peligroso? Nunca podría obtener el mismo grado de excelencia comparado con alguien que solo se dedicara a una función específica…

Corregido:

   –¿Eso no es  peligroso? Nunca puede tener el mismo grado de excelencia que alguien que  se dedica solamente a una función específica.

Correcciones:


“¿No es eso peligroso?” La alteración en el orden de la oración sólo oscurece el sentido.
“Nunca podría obtener el mismo grado de excelencia comparado con alguien que solo se dedicara a una función específica…”
La correlación de tiempos verbales y la sencillez de las expresiones requieren: 

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Original:

          –¡Ahora me toca a mí responder con un “es posible” Irving! –Theodore rió de buena gana– ¿Pero te imaginas lo aburrido que podría ser eso?

Corregido:

   –Es posible, Irving –Theodore rió–. Pero, ¿te imaginas lo aburrido que podría ser eso?

Correcciones:

El giro “¡Ahora me toca a mí responder con un "es posible, Irving” no tiene sentido, porque la expresión “es posible” aparece por primera vez en el diálogo. 

“Theodore rió de buena gana– ¿Pero te imaginas lo aburrido que podría ser eso?”

“de buena gana” es un giro superfluo. Su significado es exagerado para la situación que se relata.

La conjunción “pero” no debe estar dentro de los signos de pregunta.

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Original:

          –¿Aburrido? –Irving 537 se mostraba exasperado– ¡No estamos en este trabajo para recrearnos!
          –Claro que no Irving, te pido disculpas por mi expresión, no me refería concretamente a la diversión, sino a la monotonía. Es cierto que el grado de excelencia con alguien que solo se dedica a una tarea específica será mayor que aquel que hace varias, pero a la larga, solo podrá ser perjudicial. Todos los días la misma rutina acabaría por matar intelectualmente hablando a ese profesional. En algún momento ante la falta de desafíos se estancaría.

Corregido:

   –¿Aburrido? –Irving 537 parecía molesto–. ¡No estamos en este trabajo para recrearnos!
   –Claro que no Irving, te pido disculpas. Me refería a la monotonía. Es cierto que cuando alguien se dedica a una sola tarea lo hace mejor que si se ocupa de varias, pero a la larga eso puede ser perjudicial: La rutina podría estancarlo intelectualmente.

Correcciones:

“se mostraba exasperado” es una calificación exagerada para el tono en que se desarrolla el diálogo. Más adecuado: “parecía molesto” o  “parecía fastidiado”.

Todo el párrafo está circunstanciado en exceso, y aligerarlo facilita su comprensión sin alterar su significado.

La palabra "desafíos" es un comodín periodístico.

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Original:

          –Sobre este punto tengo mis dudas, Theodore. Nuestros rehabilitadores están altamente especializados en lo que a procedimientos terapéuticos se refiere, y eso genera la máxima eficiencia posible. ¿Te imaginas si el mismo rehabilitador que se encarga de soldar las juntas cefálicas también cultivara los tejidos orgánicos?

Corregido:

   –Sobre eso tengo mis dudas, Theodore. Cada rehabilitador está muy especializado en sus procedimientos, y así consigue la máxima eficiencia posible. ¿Te imaginas qué pasaría si el mismo rehabilitador que se encarga de soldar las juntas cefálicas también cultivara los tejidos orgánicos?

Correcciones:

Los giros impropios dan a este párrafo el tono de una propaganda de medicina prepaga. Resulta poco verosímil en un diálogo real.

El uso correcto del verbo “generar” es bastante restringido. El periodismo lo emplea erróneamente en todo tipo de circunstancias, como lo hace también con “arrancar” y con los verbos pronominales “entrenar”, “iniciar”, “destacar”, etc. La adopción fetichista de malas traducciones del inglés causa estas degradaciones del español. Otro caso frecuente: Para decir: “Recién en 1973 volvió a haber elecciones libres en la Argentina”, como en inglés no se usa el adverbio “recién”, escriben –¡y dicen!–: “No fue hasta 1973 que volvió a haber elecciones libres en Argentina” (de paso suprimen erróneamente el artículo: nuestro país es la República Argentina.  Con elipsis de “república”, es “la Argentina”, pero nunca “Argentina” a secas, que es sólo un adjetivo). 

"¿Te imaginas si el mismo rehabilitador..." La sintaxis requiere un objeto directo: "¿Te imaginas qué pasaría si el mismo rehabilitador..."

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Original:

         –No me refiero a algo tan extremo Irving, pero a lo mejor, tu “soldador de junturas cefálicas” un día se sentiría mejor si probara un nuevo procedimiento, o dejara que alguien más del equipo realizara la soldadura mientras él se dedica por ejemplo a verificar si el trabajo fue efectivo.

Corregido:

   –No me refiero a algo tan extremo, Irving, pero a lo mejor el soldador de junturas cefálicas” un día podría probar otro procedimiento, o dejar que otro integrante del equipo realice la soldadura mientras él lo supervisa.

Correcciones:

El vocativo "Irving" debe estar delimitado por comas.

El clima amistoso del diálogo no se corresponde con el tono levemente polémico de la expresión: “tu ‘soldador de junturas cefálicas’”. Otro tanto ocurre con la expresión  “se sentiría mejor”, que añade cierto matiz de alegato jurídico.

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Original:

–No lo creo. Tenemos especialistas que se encargan de la verificación de las suturas cefálicas, ¿por qué iban a cambiar sus puestos?
–¿Cada uno trabaja en lo suyo? ¿Nunca toman contacto entre sí?
–¿Por qué lo harían? Cada uno sabe perfectamente lo que tiene que hacer…
–¿No trabajan en equipo?
–No es necesario, cada uno se dedica a una parte específica del robot y al final eso redunda en su rehabilitación.
El reloj metálico que Irving 537 llevaba en su muñeca comenzó a sonar.

Corregido:

  –No lo creo. Tenemos especialistas que se encargan de verificar las suturas cefálicas, ¿por qué iban a cambiar sus puestos?
   –¿Cada uno trabaja en lo suyo? ¿Nunca toman contacto entre sí?
   –¿Para qué? Cada uno sabe perfectamente lo que tiene que hacer…
   –¿No trabajan en equipo?
   –No es necesario; cada uno se dedica a una parte específica del robot, y al final eso favorece su rehabilitación.
   El reloj metálico que Irving 537 llevaba en su muñeca comenzó a sonar.


Correcciones:

Se puede simplificar algún giro.
"¿Por qué lo harían?" es inglés de subtitulado. En una conversación real se dice sencillamente: "¿Para qué?"
Luego de “No es necesario” va punto y coma, porque empieza otra oración.
“favorece” es más preciso y sencillo que “redunda”
Va coma luego de robot, porque sigue un comentario y no el término final de una enumeración.

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Original:

–Theodore –dijo al tiempo que leía la inscripción– he de irme. Administración requiere mi presencia, ¡ojalá pudiera ser reemplazado por un soldador! –Suspiró, al tiempo que dejaba sobre la mesa unas cuantas monedas– Yo invito hoy. Ha sido un placer hablar con usted Director Lawrence –volvió a estrechar con excesiva rigidez la mano de Theodore y sin mirar atrás ni una sola vez, el director del Centro de Rehabilitacion Robótica, Irving 537, desapareció por el portal de salida.

Corregido:

  –Theodore –dijo mientras lo consultaba–, tengo que irme. Administración requiere mi presencia; ¡ojalá pudiera ser reemplazado por un soldador! –Suspiró, al tiempo que dejaba sobre la mesa unas cuantas monedas–. Yo invito hoy. Ha sido un placer hablar con usted, director Lawrence. –Volvió a estrechar con excesiva rigidez la mano de Theodore, y sin mirar atrás ni una sola vez desapareció por el portal de salida.

Correcciones:

El inciso “–dijo al tiempo que leía la inscripción–“ requiere coma luego de “dijo”, porque introduce otra oración. Puede obviarse la coma si se reemplaza el giro “al tiempo que” por el adverbio “mientras”, que pasa a formar parte de la misma oración.

Mas adelante aparece nuevamente el giro “al tiempo que”, pero con “mientras” ya se ha evitado la redundancia.
“leía la inscripción” es innecesariamente pormenorizado. Basta con “lo consultaba”.
“he de irme” es casi un casticismo. Más sencillo y coloquial es “tengo que irme”
Punto y coma después de “mi presencia”, porque empieza otra oración.
Punto al final del inciso “...monedas–“
Coma luedo de “hablar con usted”, porque sigue un vocativo.
“director” con minúscula, porque no está en un título formal, sino dentro de una conversación.
Punto luego de “Lawrence”, y mayúsculas en “volvió...”, porque el relato se reanuda.
Coma luego de “Theodore”, porque empieza otra oración.

El inciso “el director del Centro de Rehabilitacion Robótica, Irving 537” no cumple ninguna función, y desmerece la sencillez del relato.

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Original:

Theodore Lawrence lo vio desparticularizarse, suspiró y relajó su cuerpo. Sabía que era hora de volver al trabajo, pero su charla con Irving 537 lo había agotado, de modo que decidió que lo mejor sería pedir otra gaseosa descafeinada.

Corregido:

Theodore Lawrence lo vio desparticularizarse. Suspiró, y relajó su cuerpo. Sabía que era hora de volver al trabajo, pero su charla con Irving 537 lo había fatigado, y decidió que lo mejor sería pedir otra gaseosa descafeinada.

Correcciones:

Después de “desparticularizarse va punto y coma, e incluso punto y seguido, para separar más claramente las dos oraciones.

Aunque por el contexto no es imprescindible, también debe ir coma luego de “suspiró”

“fatigado” es más mesurado y acorde con la situación que “agotado”.

“de modo que” puede reemplazarse sencillamente por “y”.

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Original:

  Mientras observaba a Ted Corrado traer servicialmente su bebida, pensó que su cerebro positrónico nunca sería capaz de comprender a aquellos humanos a los que paradójicamente los robots de su centro estaban programados para atender y curar.

Corregido:

  
Mientras observaba a Ted Corrado traer servicialmente su bebida, pensó que su cerebro positrónico nunca sería capaz de comprender a esos seres humanos a los que los robots se ocupaban de atender y curar.

Correcciones:

“aquellos” aleja innecesariamente el objeto al que se refiere el verbo “comprender”, que no es el adjetivo "humanos" del empobrecedor ingles traducido, sino el sustantivo "seres": “esos seres humanos”.
“paradójicamente” es superfluo, y debilita la concisión del efecto final.
Los giros " de su centro" y "estaban programados" remarcan sin necesidad algo ya sabido.

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Comentario

Hay un paralelismo entre el contenido de este texto, que describe situaciones en las que lo humano se entremezcla con lo técnico, y la forma de su expresión, que al intentar un rigor lógico semejante al requerido por los textos técnicos sólo consigue rigidez de expresión. Por otra parte, los constantes errores gramaticales lo convierten en un texto pesado, rebuscado y hasta de difícil comprensión por el exceso de redundancias, las acotaciones obvias y a la vez carente de los giros imprescindibles que facilitan e incluso amenizan la lectura, como corresponde a un texto literario –o al menos a un texto redactado por personas y no por aprendices de robot. El filósofo argentino Alberto Caturelli, en el capítulo XV, "La técnica", de su obra La filosofía (Madrid, Gredos, 1966) –que recomiendo leer–, advierte sobre la necesidad de salvar a la técnica del tecnicismo. La técnica es un existenciario del hombre, y su objeto es la producción de lo útil, del artefacto, de objetos y procedimientos que facilitan la vida cotidiana. Un texto literario es –debe serlo– algo totalmente distinto de un artefacto. He corregido el texto que antecede –un verdadero artefacto en mal sentido, no una obra literaria–, intentando depurarlo de su tecnicismo, que es un buen ejemplo de la pobreza inherente a la representación técnica del mundo.
Es evidente que nos encaminamos hacia una cultura cada vez más técnica, orientada hacia lo útil y hacia el poder que otorga la manipulación de artefactos, llámense automóviles, antibióticos, códigos de tránsito o computadoras. Pero quien pretende redactar literatura –es decir, una obra estética, no utilitaria– debe liberarse ante todo de su posible visión tecnicista de la realidad y tratar de adquirir epistéme, conocimiento humanamente mucho más valioso que el de la mera técne. La técnica estrecha el intelecto y la visión del ingeniero, del técnico y aun de todos los que aspiran ingenuamente a la felicidad que supone el consumo de artefactos cada vez más innecesarios. Adviértase de paso la contradicción en que incurre la técnica tecnicista, que al resultar cada vez menos útil y más superflua, pierde su sentido y aliena al hombre hasta tornarnos incapaces de percibir la esencial diferencia entre un contrato de alquiler y un soneto. Para no detallar los efectos idiotizantes de textos como Harry Potter, que sólo resultan útiles a sus autores para enriquecerse.

                                                      

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