From: Rosario Z.
Sent: Domingo 07 de enero de 2007    0:36
Subject: Texto para corregir y comentar
Mil gracias,
Rosario

Estimada Rosario:
He seleccionado su texto "Renacer", y acabo de subirlo a mi sitio. Su corrección y comentario me han ocupado las últimas dos horas y media. Una persona a quien le informé que había empleado seis horas en corregir su texto, me contestó –evidentemente herida en su vanidad–: "Gracias, pero ¿por qué tanto tiempo?", y aunque prometió volver a escribir, nunca más lo hizo.
Un tal M.V. me envió un engendro al que denominó pomposamente "soneto", y en el que señalé verso por verso cómo podía tratar de subsanar sus gruesos errores. Me contestó: "Gracias. Seguimos en contacto." Debe de haber ocultado la publicación a sus conocidos y –por supuesto– jamás volvió a escribir al Taller Literario.
Espero que por su parte usted aproveche las correcciones, las estudie detenidamente y las aplique a sus próximas producciones. Me ocuparé de otros textos suyos en cuanto me sea posible, dado que tengo muchos otros envíos en espera.
La saludo cordialmente,
Conrado

Renacer
Se terminó la tragedia - arrimó la pluma a mi mano.
¿Tú crees...? Dudé para no traicionarme
Así lo siento, tus dedos pensativos juegan con la tinta suave … te detienes, prosigues y la marcha fresca y veraz conversa serenamente con tu vida. Eres más libre que antes.
Suspiré hondo, reconociendo el sentido de estas palabras que llegaban de su odisea.
Tengo una duda … ya no se trata de mi destino, tan solo de cada presente.
¿Sí? Sonrió guiñando mi duda, que no daba por duda sino por cuerpo.
¿Porqué tantos nombres y voces?
La pluma rio estruendosa y el espacio quedó azul.
Nacimos juntas.¿Acaso no recuerdas?
                                                                    Rosario Z.

Corrección:

En la tercera línea del texto, luego de "así lo siento", debe ir punto y coma en vez de coma, porque la oración prosigue pero con un nuevo sentido. Incluso sería mejor poner punto y seguido, para mantener el estilo de frases breves del hablante.

En el mismo lugar, "te detienes, prosigues," son incisos, no elementos de una enumeración. Por eso llevan coma incluso antes de la "y".

El adverbio "sólo", que equivale a "solamente", lleva acento. El adjetivo "solo" no lleva acento.

"Por qué", como pregunta o exclamación –con o sin los signos respectivos–, se escribe separado. "Porque", como respuesta, se escribe unido y sin acento. "Porqué", como sustantivo (el porqué de algo), es palabra aguda, y lleva acento.

Hay que agregar al texto las rayas de diálogo, para facilitar su lectura y comprensión.
(Esta raya no está en el teclado, donde sólo hay guión y raya inferior. Para escribirla se teclea Alt + 0150).

En el diálogo, la sangría de dos espacios al inicio de los comentarios facilita que no se los confunda con las frases de los hablantes: "... Eres más libre que antes." (Al renglón siguiente, con sangría): "Suspiré hondo, ..."

El comentario del narrador va con minúscula si comienza con un verbo de habla: "dijo", "expresó", "murmuró", "explicó", "comentó...".  De lo contrario debe comenzar con mayúscula:
"...la tragedia –Arrimó..."; "...crees...? –Dudé...".

Texto corregido:

Renacer
–Se terminó la tragedia –Arrimó la pluma a mi mano.
–¿Tú crees...? –Dudé para no traicionarme.
–Así lo siento. Tus dedos pensativos juegan con la tinta suave… te detienes, prosigues, y la marcha fresca y veraz conversa serenamente con tu vida. Eres más libre que antes.
  Suspiré hondo, reconociendo el sentido de estas palabras que llegaban de su odisea.
–Tengo una duda… ya no se trata de mi destino, tan sólo de cada presente.
–¿Sí? –Sonrió guiñando mi duda, que no daba por duda sino por cuerpo.
–¿Por qué tantos nombres y voces?
La pluma rio estruendosa y el espacio quedó azul.
–Nacimos juntas. ¿Acaso no recuerdas?
                                                                      Rosario Z.

Comentario:
El tema es original y su desarrollo está bien logrado. El tempo del relato se adecua a su tono de claroscuro intimista.
El lector-espectador se ubica en un segundo plano, escucha el diálogo, se siente motivado a captar plenamente su sentido, y al hacerlo participa afectivamente de la situación.

Sugerencias:
La imaginación y la creatividad pueden llegar a malograrse por causa de los pequeños defectos formales. El instrumento expresivo –el lenguaje escrito– debe poder ser empleado con soltura para que la inspiración no tropiece, y esto se logra perseverando en el estudio y la práctica
de las formas gramaticalmente correctas. No se trata de cumplir con las reglas, sino de corresponder a la gentileza de quien nos hace el obsequio de leernos. En esta época de grave decadencia del idioma –que ya denunciaba Heidegger hace setenta años–, no sólo el estilo es "la suprema gentileza del escritor para con el lector". Los lectores nos conformamos con que no nos confunda con signos de puntuación erróneos, no nos desagrade con faltas de ortografía, no nos desoriente con enredos sintácticos, y que –al menos– ¡diga algo!

Cada trabajo corregido que aparece en el Taller Literario es también una lección  formal –los contenidos y la intención expresiva del autor no pueden ser corregidos, y a lo sumo se cuestiona su oportunidad o su eficacia–. De su lectura se pueden inferir enseñanzas aplicables a la propia producción de textos, y en conjunto pretenden constituir una guía práctica para escribir. Para aprovecharla sólo se requiere poner en práctica lo que nos aconsejaba a menudo nuestro profesor Homero Expósito: "Dejen de mirarse al espejo (el espejo del narcisismo y la falta de humildad, que autoengaña a ciertos pretendidos escritores), y mírense desde el espejo." (lo que un lector objetivo percibe realmente en el texto).

Se aprende mucho, por supuesto, frecuentando asiduamente la lectura de grandes escritores y poetas: Azorín, Machado, los clásicos españoles, e incluso los diarios y revistas –en este caso, para ejercitarse en la búsqueda de errores y en la propuesta de formas de expresión correctas.

Finalmente, recordamos que el propósito del Taller no es mostrar textos –otros sitios se ocupan de satisfacer vanidades y de publicar en forma automática (literalmente) todo lo que reciben–, sino tomarlos como ejemplos reales para señalar sus errores y sugerir el modo de solucionarlos.

                                                                                                                                                                                  Conrado De Lucia

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