From: Jaime Goldstein (New Jersey, EE.UU.)
Lunes 10 de Septiembre de 2001 11:16 AM
Amigo Conrado:
Gracias por su amabilidad de escuchar mis versos y, por
favor, haga las correcciones necesarias.
Mis nostalgias de inmigrante me hacían escribirle a mi vieja, un poco
porque era lo que sentía -además de escudarme en los limitados
conocimientos que mi madre tenía del castellano.
Me vino a visitar y se quedó por "tres meses y cinco días"; entonces el título:

TRES MESES Y CINCO DÍAS

Tres meses y cinco días
fue que la tuve a mi lado,
junto a mi esposa, mis hijas,
mi corazón y mi hermano,
los familiares y amigos
que a diario nos visitaron.
Tres meses y cinco días
ya pasó en el calendario.
Hoy se vuelve mi viejita
y quedamos de este lado
queriendo apurar los meses
hasta su vuelta a estos pagos
con Ire, el gran compañero,
para nunca separarnos.
Tres meses y cinco días
ya pasó en el calendario.
Ya no hay dolor en mi pecho,
ya no hay tristeza en mi canto,
sólo la fuerte esperanza
de que todo lo pasado
nos una más, si es posible,
para ya no separarnos.
Ahora otra vez a esperar,
sufrir de nuevo el calvario:
Tres meses y cinco días
se los tragó el calendario.

Los números se escriben como palabras
Fue, monosílabo, no lleva acento

Faltaba una sílaba
Sobraba una sílaba




Sobraban varias sílabas
Cambiado para correlacionar con lo anterior

La aposición (repetir el sujeto) va entre comas
Sobraba una sílaba


Para reemplazar un término más prosaico
Para proseguir con la rima asonante
Con acento cuando equivale a "solamente"

El comentario va entre comas
Sobraban sílabas

Dos puntos para anunciar el remate final


Gracias, amigo Conrado. Le admiro la voluntad que tiene para corregir a
estos pseudo poetas.
Salud,
Jaime

Querido Jaime:
Está muy lindo el poema que le dedicó a su mamá. Es un romance, o sea una tirada de versos octosílabos con rimas alternadas, que dura todo lo necesario para que uno diga lo que quiere decir. Esta forma era usada los trovadores para contar algo a su audiencia, sin preocuparse por la extensión. En cambio, cuando se escribe un soneto -por ejemplo-, hay que meter todo el asunto y resolverlo exactamente en catorce versos.
Mi profesor, Homero Expósito, nos instaba a escribir sonetos sobre cualquier tema, para acostumbrarnos al rigor formal, que es indispensable si uno quiere escribir también letras de canciones.
Hay que animarse a modificar lo que uno ha escrito. Los poetas escriben y reescriben continuamente, a veces mucho tiempo después. He leído poesías de Baldomero Fernández Moreno -cuya lectura le recomiendo, porque lo hallará próximo a su manera de sentir y de expresarse-, que este gran poeta reelaboró, aunque eran formalmente perfectas, para ajustarlas mejor a lo que quería expresar. Y lo hizo muchos años después de haberlas publicado.

Afectuosamente,
Conrado

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