From: "Roberto Goyeneche"
Sent: Sábado 29 de Septiembre de 2001 02:18 AM
Estimado Conrado:
Me alegró mucho la noticia de este taller. Sin duda ahora podrá llegar
a mucha más gente interesada en mejorar su escritura.
Con respecto al texto que le envío, está relacionado con un viaje que hice
a la ciudad de Buenos Aires en el verano del año 2000.
Lo felicito por esta iniciativa.

RECUERDOS DE UN HOMBRE EN LA CALLE

Hace un par de horas que los negocios diurnos cerraron sus puertas.
La ciudad sigue despierta, pero va adquiriendo otra tonalidad. Ahora hay otra gente, otros autos y otros negocios que se preparan para atender a sus clientes.
De noche todo tiene un color y un aroma distintos. Las calles no son tan oscuras; por el contrario, brillan como si relucieran. El ir y venir de la gente se calma, y algunos hasta se animan a sentarse a la entrada de alguna puerta.
Hay dos hombres que habitualmente se sientan en una con escalón de mármol. Podrían llamarse Escobar y Costa.
El último le lleva dos años al primero, pero no se le nota, porque ambos están sucios, avejentados y casi escondidos detrás de su ropaje. No hacen más que tomar de una botella envuelta en papel de diario, y comer de a ratos alguna sobra que ha conseguido mendigando.
Su vida no siempre fue así. Costa ya no recuerda otra cosa, pero Escobar, muy de vez en cuando, tiene sueños, visiones o recuerdos (no alcanza a distinguir qué son). En ellos se encuentra joven y en otro lugar, seguramente en otra ciudad, aquella en la que nació.
No llega a comprender si esa era una vida mejor para él. También se encontraba alcoholizado muy a menudo, como ahora, tratando de no encerrarse en sus conflictos internos, aunque está claro que nunca lo lograba. De todos modos él cree que ahora sí lo ha conseguido, y que está bien así, suspendido de sus propios sentimientos y sin preocupaciones que lo agobien.
Costa comparte un pasado similar, por lo que ninguno cuestiona las actitudes del otro, ni pretende cambiar su situación. En la zona por la que deambulan ya los conocen; saben que son tranquilos y que no roban ni piden -al menos no en esas calles.
Simplemente toman unas cervezas -en general no más de tres- y cuando pueden comen algo sencillo. Sin embargo hay algo dentro de ellos que no los deja tranquilos, o por lo menos eso le ocurre a Escobar, que en más de una ocasión se queda despierto y sentado, mientras Costa duerme, y con una mirada triste y pensativa deja correr unas lágrimas por su rostro sucio y barbudo.
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Comentario y sugerencias sobre el texto

Está bien logrado el clima de la descripción, y la gradual transición a los pensamientos
de uno de los sujetos. Ahora se lo puede continuar de varias maneras:
a) Desarrollando los recuerdos de Escobar hasta arribar a una anécdota o incidente central, para después cerrar el relato con un retorno al lugar o a las circunstancias iniciales.
b) Haciendo intervenir a Costa, o a algún transeúnte, u otra circunstancia cualquiera, para situar el nudo del relato no en los recuerdos de Escobar, sino en la acción presente.
c) Diluyendo nuevamente a los dos hombres en el contexto de la descripción, para abrir entonces una reflexión del narrador sobre el significado de la escena que ha presentado.
d) Cualquier otra alternativa que surja de su imaginación.

Espero que complete este relato, que se ha iniciado muy bien.
Conrado

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